domingo, septiembre 09, 2018

TEORIA SOBRE EL DOLOR



Mira, me dijo, el dolor se parece al movimiento del sonido. Lo quedé mirando unos segundos; tenía la vista fija en la ventana abierta de par en par, respiraba por la boca y con dificultad, como un pez fuera del agua. Cuando escuchas pasar un tren, por ejemplo, primero lo sientes a lo lejos y percibes cómo poco a poco comienza a acercarse y el sonido crece, pasando de ser algo pequeño y lejano a tener presencia y hacerse fuerte, intenso, presente; ese es su punto más alto, luego, cuando el tren se aleja el sonido decae, se hace menor hasta que desaparece por completo: con el dolor sucede lo mismo. No, no puedo entenderlo pero tampoco pienso contradecirlo, él entiende la confusión en la que me encuentro y continúa su explicación. También están los que aparecen repentinos, ¿Escuchaste alguna vez un Gong?, pues es igual cuando te das un golpe repentino y el dolor aparece en su punto más alto de intensidad; lo mejor es no hacer nada, algunos saltan, sacuden las manos como forma inconsciente de liberar dolor, y aunque tal vez haya algo de cierto en eso (el cuerpo tiene mecanismos de defensa que nosotros mismos desconocemos y que se activan por encima de nuestro deseo), el camino que el dolor debe seguir, como el del Gong luego de ser golpeado, continúa, pasando de esa intensidad inicial a vibraciones que se hacen cada vez más y más lentas hasta que desaparecen, es la segunda parte del ejemplo del tren. Me sonríe desde su cama, el cuerpo cubierto por sábanas blancas, en el velador un libro y una rosa roja dentro de un vaso con agua; pienso en el dolor y veo en mi mente pasar un tren minetras golpeo un gong y me gustaría tanto decirle para qué he venido a verlo, pero cuando quiero hacerlo noto que se ha quedado dormido y siento los pasos precavidos de la enfermera entrando en la habitación, haciéndome señas para que salga.    

Tristan De Mar