jueves, octubre 27, 2005

ARTE, CULTURA Y EDUCACION O LA TRILOGIA DEL ABSURDO

ARTE, CULTURA Y EDUCACION O LA TRILOGIA DEL ABSURDO

Ronald Vega.


Ahora recuerdo a mi profesora de arte. Fiel a las páginas de su libro, dudo que hubiera podido hacer una clase prescindiendo de él. Algunos datos biográficos y el nombre de sus obras era todo lo que ese curso nos podría proporcionar sobre clásicos de la pintura, en su reducido horario de una hora (45 minutos) por semana. De eso hace ya diez años.

Hoy con sorpresa asistimos a un agresivo proceso de tecnificación educativa. La abstracción se vuelve cada vez más peligrosa, al punto de ser proscrita dentro del nuevo sistema. Así, hoy por hoy, es difícil encontrar cursos de arte en las “Instituciones educativas”. Ya no se habla de esas almas sensibles que supieron representar su visión del mundo a través de la belleza reflejada en sus obras. Su influencia es incompatible con las nuevas exigencias de este “mercado” educativo que rebaja a la educación y el conocimiento al nivel de “producto”, es decir, que esta regido por las leyes del mercado, la oferta y la demanda, los regateos, la competencia, etc.

No se crea que en estas líneas se exige que se hable de Van Gogh, Dalí, Da Vinci o de los grandes pintores universales únicamente. Algo que no se ha hecho hasta hoy es volver la mirada a nuestro territorio (sin tontos chauvinismos patrioteros) que por lo demás nos ofrece un interesante panorama sobre el tema, pintores como Víctor Delfín y José Sabogal por ejemplo. La riqueza histórica de nuestro país en las artes es vasta, en artesanía, cerámica, textiles, pintura etc. Increíblemente nuestra educación, no concibe ya cursos de arte. Es igual en los demás rubros, cine, literatura entre otros. El arte esta a poco de desaparecer de la educación. Cosa grave sabiendo que el acceso a galerías y exposiciones es limitado.

La urgencia de despertar en el estudiante una visión crítica de su realidad se hace cada vez mayor. Considero que el estudio del arte y un adecuado conocimiento de la realidad cultural (entendida como respeto a la diversidad) sería un valioso aporte a ese respecto.
Un estudiante con visión crítica jamás será formado en un sistema educativo basado en el miedo y el silencio. La fuerza liberadora que genera el conocimiento y la práctica del arte se enfrenta en la escuela “Institución Educativa” de hoy, a la tecnificación homogeneizadora producida por las exigencias del mercado laboral.

1 comentario:

Cielo Ibañez dijo...

Nos identíficamos en muchas de las apreciaciones que hace, aquí en Bogotá estamos un grupo de docentes tratando de educar con conciencia crítica. Me gustaría que visitara www.laalata.blogspot.com allí llevamos un registro de algunas actividades realizadas