miércoles, noviembre 09, 2005

SIEMPRE FUE ASI

SIEMPRE FUE ASI
Ronald Vega


Tu voz en el teléfono trae hasta mi mente recuerdos que son parte de mi historia. Ganas de abrazarte, tocarte, mirarte, tu voz vestida de azul cielo, emanando aroma de tierra mojada y leña. Escuchar líneas escritas hace varios años, evocar viejas alegrías, nuevas esperanzas. Imagino como estaba hace unos minutos mientras tenia el telefono en la mano. Me rascaba la cabeza, luego la cara, me movía de un lado a otro en el espacio que me dejaba el cordón del teléfono, miraba a mi madre, alrededor, apoyaba mi cabeza en la pared, mil y un movimientos que demostraban claramente mi nerviosismo, alegría, emoción. Y tu, tímida, tan hermosa hasta cuando hablas, tus palabras, tu voz, tierna, cómo quisiera tenerte ahora para acariciar tus cabellos mientras beso tu frente, con tu cabeza en mi pecho.

Leíste algunas líneas de mis cartas y sentía que querías llorar. No puedo creer que haya pasado tanto tiempo y aún continuemos así, tan entregados el uno al otro, a nuestra manera, como la novela que alguna vez te recomendé, esa hermosa historia de amor. Ocho años han pasado desde aquella primera vez, tan jovencitos ambos, todo fue tan hermoso, todo, correrías bajo la lluvia, confesiones personales, conversaciones interminables, discusiones, celos, soleadas tardes de caminata, y ese miedo tan inocente de tocarnos. Pero nos separamos, no se, quizás me separé, la silla viene a mi mente, mi temor a las despedidas, tu carita de ángel, el bus avanzando por el camino de tierra, las chacras que pasan por la ventana y una lagrima recorriéndome la mejilla.

Adultez. Nuevos descubrimientos, las experiencias enseñan. No he perdido ninguna oportunidad de llegar a ti, siempre he querido estar presente, me aterra la idea de ser expulsado de tus recuerdos. Aunque no supiera yo nada, escribirte era una forma de mantenerme vivo en ti, y eso lo sabía, podía estar alejado en cuestión de distancia, pero los recuerdos deberían estar siempre presentes, escribirte fue para mí un “ejercicio de sobrevivencia” como dijera alguna vez Isabel Allende. Ahora la tecnología nos vuelve a acercar, ¡en tiempo real! Tus palabras: “Ahora que puedo estar mas cerca de ti, no te dejaré”, descubro que siempre quisiste estar cerca, quisiste así como yo en ti, mantenerte viva en mi, siempre estuviste ahí, viva, aparecías por momentos como una furiosa ola de mar que se rompe contra los peñascos, o como una suave ráfaga de viento en apacible otoño, siempre estabas en mi.

Alegría desbordante, una noticia inesperada que debo tomar con la mayor tranquilidad, y quizás si hace ocho años nos separamos fue por que el destino quería darnos mayor experiencia para asumir aquello que tenía preparado para nosotros. No lo sé, tal vez lo que digo sea solo un consuelo. Tu voz me sigue martillando la mente, te imagino en el teléfono, llorosa, con las cartas ¡Que nadie más que tú las toque! ¡A nadie más le pertenecen!, esas cartas son un poco de mí en tus manos, ponlas junto a tu pecho, duerme con ellas. Pienso, recuerdo, lloro, suspiro. Me haces muy feliz, siempre fue así.

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