miércoles, noviembre 30, 2005

MAR ADENTRO - RAMON SAMPEDRO

Hoy finalizó el ciclo de cine organizado por CECAL con el film "Mar Adentro" del director Alejandro Amenábar. Esto me llevó a publicar el poema que da título a la citada película, poema escrito por Ramón Sampedro, de quien tambien se incluye su testamento.


Testamento de Ramón Sampedro
Texto íntegro


"Srs. Jueces, Autoridades Políticas y Religiosas:

Después de las imágenes que acaban de ver; a una persona cuidando de un cuerpo atrofiado y deformado -el mío- yo les pregunto: ¿qué significa para Vds. la dignidad?

Sea cual sea la respuesta de vuestras conciencias, para mí la dignidad no es esto. ¡Esto no es vivir dignamente!

Yo, igual que algunos jueces, y la mayoría de las personas que aman la vida y la libertad, pienso que vivir es un derecho, no una obligación. Sin embargo he sido obligado a soportar esta penosa situación durante 29 años, cuatro meses y algunos días.

¡Me niego a continuar haciéndolo por más tiempo!

Aquellos de vosotros que os preguntéis: ¿Por qué morirme ahora -y de este modo- si es igual de ilegal que hace 29 años?

Entre otras razones, porque hace 29 años la libertad que hoy demando no cabía en la ley. Hoy sí. Y es por tanto vuestra desidia la que me obliga a hacer lo que estoy haciendo.

I. Van a cumplirse cinco años que -en mi demanda judicial- les hice la siguiente pregunta: ¿debe ser castigada la persona que ayude en mi eutanasia?

Según la Constitución española -y sin ser un experto en temas jurídicos- categóricamente NO.

Pero el Tribunal competente -es decir, el Constitucional- se niega a responder. Los políticos -legisladores- responden indirectamente haciendo una chapuza jurídica en la reforma del Código Penal. Y los religiosos dan gracias a Dios porque así sea.

Esto no es autoridad ética o moral. Esto es chulería política, paternalismo intolerante y fanatismo religioso.

II. Yo acudí a la justicia con el fin de que mis actos no tuviesen consecuencias penales para nadie. Llevo esperando cinco años. Y como tanta desidia me parece una burla, he decidido poner fin a todo esto de la forma que considero más digna, humana y racional.

Como pueden ver, a mi lado tengo un vaso de agua conteniendo una dosis de cianuro de potasio. Cuando lo beba habré renunciado -voluntariamente- a la propiedad más legítima y privada que poseo; es decir, mi cuerpo. También me habré liberado de una humillante esclavitud -la tetraplegia-.

A este acto de libertad -con ayuda- le llaman Vds. cooperación en un suicidio -o suicidio asistido-.

Sin embargo yo lo considero ayuda necesaria -y humana- para ser dueño y soberano de lo único que el ser humano puede llamar realmente "Mío", es decir, el cuerpo y lo que con él es -o está- la vida y su conciencia.

III. Pueden Vds. castigar a ese prójimo que me ha amado y fue coherente con ese amor, es decir, amándome como a sí mismo. Claro que para ello tuvo que vencer el terror psicológico a vuestra venganza -ese es todo su delito-. Además de aceptar el deber moral de hacer lo que debe, es decir, lo que menos le interesa y más le duele.

Sí, pueden castigar, pero Vds. saben que es una simple venganza -legal pero no legítima-. Vds. saben que es una injusticia, ya que no les cabe la menor duda de que el único responsable de mis actos soy yo, y solamente yo.

Pero, si a pesar de mis razones deciden ejemplarizar con el castigo atemorizador, yo les aconsejo -y ruego- que hagan lo justo: Córtenle al cooperador/ra los brazos y las piernas porque eso fue lo que de su persona he necesitado. La conciencia fue mía. Por tanto, míos han sido el acto y la intención de los hechos.

IV. Srs. jueces, negar la propiedad privada de nuestro propio ser es la más grande de las mentiras culturales. Para una cultura que sacraliza la propiedad privada de las cosas -entre ellas la tierra y el agua- es una aberración negar la propiedad más privada de todas, nuestra Patria y Reino personal. Nuestro cuerpo, vida y conciencia. -Nuestro Universo-".

(A continuación hay unos párrafos de despedida escritos en gallego dedicados a su familia que no se reproducen aquí por respeto a su intimidad)

"Srs. Jueces, Autoridades Políticas y Religiosas:

No es que mi conciencia se halle atrapada en la deformidad de mi cuerpo atrofiado e insensible, sino en la deformidad, atrofia e insensibilidad de vuestras conciencias".


Ramon Sampedro

Mar Adentro

Mar adentro,
mar adentro.

Y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.

Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo,
es como penetrar al centro del universo.

El abrazo más pueril
y el más puro de los besos
hasta vernos reducidos
en un único deseo.

Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras
'más adentro', 'más adentro'
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.

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domingo, noviembre 27, 2005

LA NOCHE DEL FLACO...

LA NOCHE DEL FLACO
Por: Ronald Vega



Cuando comenzó el primer tema recién pude creerlo. Luis Alberto Spinetta, el flaco, daba inicio a su recital en Lima, 36 años después de su ultima estadía en esta ciudad. Y es que el flaco ha sido siempre para mi, uno de esos tantos musicos que pasan inadvertidos para la gran mayoría, y es justo ese alejamiento lo que lo hace aún mas interesante. Almendra fue el inicio, ahi comenzó el periplo por los retorcidos vericuetos de la música del flaco. Anoche comprendí que los músicos no pertenecen a una época definida, que no viven enfrascados en el pasado. "Hay un momento para el rock y otro para mi música" dijo el interprete, ante la insistencia del público por una revisión de sus temas de la primera época.
Cuando se escucha buena música, conocerla previamente es lo de menos. Disfrutamos cada uno de los temas. Verlo fue una cosa excepcional, en verdad es una leyenda, aún conserva la voz de los discos de hace mas de 20 años, mantiene una personalidad alejada de malditismos extramusicales que, a decir verdad, no tiene necesidad de adoptar, su musica habla por si sola. Es cierto, muchos nos quedamos con el sabor de los 60's en la boca, pero el flaco no podia irse así, el lo sabía, pero quería probar al público, creo que no tenía necesidad de hacerlo, pero lo hizo, se fue, luego de despedirse se retiró , en el fondo sabíamos que no podía ser, pero el flaco esperaba, al costado del escenario, escondido, las voces que lo llamaran, y si , sonaron las voces coreandolo como hinchada de futbol, pero algunos, flaco, te llamabamos en silencio con nuestros corazones en la mano, con nuestras miradas liquidas ante las evocaciones generadas por tu música. Y volvió, si, regresó Luis Alberto Spinetta, el flaco, volvió a tomar la guitarra y nos regalo una plegaria inmortal que coronó la noche al humedecerla por completo.
Al final solo se veían rostros extasiados de música. La emoción continua hasta ahora. Luis Alberto nos obsequió una noche inolvidable, de esas que solo se dan cada 36 años.

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sábado, noviembre 19, 2005

FOTO DE DIEGO OLIVER

Foto: Diego Oliver

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viernes, noviembre 18, 2005

SOBRE VOZ URGENTE

VOZ URGENTE
Por la necesidad de comunicar

Ronald Vega.


¿Del papel a la pantalla? No. Nada se comparará al placer de tener en las manos un libro, o hacer un fanzine, pasar lentamente las hojas mientras disfrutamos de una buena lectura. Pero no podemos desaprovechar las facilidades que hoy se nos presentan en esta “Aldea Global”. No había tenido tiempo de hacer un texto de presentación, y aunque ya ha pasado un mes desde la primera publicación, siento ahora la imperiosa necesidad de darle una explicación a esto.

Hace ya varios años hemos estado muchos/as de nosotros/as inmersos en el mundo del periodismo, claro esta, dentro de lo que se puede llamar “periodismo alternativo” (aquel que esta fuera de las exigencias del mercado). Programas de radio, fanzines, revistas y demás experiencias similares han sido parte de nuestra actividad. Hemos conocido la importancia de producir información en un mundo maniatado por las luces de neón. El tiempo nos ha enseñado a aprovechar las oportunidades y espacios que se nos presentan, claro, siempre manteniendo una necesaria distancia.

Ahora tenemos nuevas formas, que además abarataron increíblemente los costos de publicar. Es cierto, tenemos mucho por aprender (estamos en eso), sin embargo, nos reservamos el derecho a equivocarnos, ¡nadie nos lo puede arrebatar! Permítanme remitirme al interfecto señor de la perfección, aquel que no entiende que errar es parte del aprendizaje, al crítico (en el mal sentido de la palabra), no estamos aquí para agradar a nadie, eso en verdad, no nos interesa. Que quede claro, no es nuestra intención ingresar (subir) a algún olimpo, para nosotros/as, los verdaderos dioses han estado siempre abajo.

Esta es nuestra VOZ URGENTE, como todas las que luchan contra el silencio (conformismo) de una sociedad amodorrada, necesitada de constantes sacudones para darse cuenta que camina hacia su propia destrucción. Si, el hombre es, verdaderamente, el principal enemigo del hombre. Pretendemos que este sea un espacio para la difusión de aquellas voces que, se han rebelado, y se rebelan contra los designios de un mundo donde lo humano pierde cada vez más valor.

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jueves, noviembre 17, 2005

UNA IDEA DE CULTURA POR JULIO RAMON RIBEYRO


"La importancia de un maestro se mide no solo por la cantidad de discípulos que lo imitan sino por la calidad de quienes se apartan de él luego de haberlo frecuentado"

Julio Ramón Ribeyro.


Fragmento del libro “Prosas Apátridas”.

"Lo fácil que es confundir cultura con erudición. La cultura en realidad no depende de la acumulación de conocimientos incluso en varias materias, sino del orden que estos conocimientos guardan en nuestra memoria y de la presencia de estos conocimientos en nuestro comportamiento. Los conocimientos de un hombre culto pueden no ser muy numerosos, pero son armónicos, coherentes y, sobre todo, están relacionados entre sí. En el erudito, los conocimientos parecen almacenarse en tabiques separados. En el culto se distribuyen de acuerdo a un orden interior que permite su canje y su fructificación. Sus lecturas, sus experiencias se encuentran en fermentación y engendran contínuamente nueva riqueza: es como el hombre que abre una cuenta con interés. El erudito como el avaro, guarda su patrimonio en una media, en donde sólo cabe el enmohecimiento y la repetición. En el primer caso el conocimiento engendra el conocimiento. En el segundo el conocimiento se añade al conocimiento. Un hombre que conoce al dedillo todo el teatro de Beaumarchais es un erudito, pero culto es aquel que habiendo sólo leído Las Bodas de Fígaro se da cuenta de la relación que existe entre esta obra y la Revolución Francesa o entre su autor y los intelectuales de nuestra época. Por eso mismo, el componente de un tribu primitiva que posee el mundo en diez nociones básicas es más culto que el especialista en arte sacro bizantino que no sabe freír un par de huevos. "

Este fragmento ha sido extraido de www.epdlp.com

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domingo, noviembre 13, 2005

CINECLUB CECAL NOVIEMBRE

Estimad@s:

Por motivos de fuerza mayor nos hemos visto en la necesidad de pasar nuestras proyecciones a los días miercoles. Esperamos su comprensión. Abrazo fraterno para tod@s.

CENTRO DE COMUNICACION ALTERNATIVA



El Centro de Comunicación Alternativa (CECAL) Presenta…
CINE CLUB CECAL

Desde este miércoles 16 de noviembre a las 6 de la tarde

Miércoles 16 Réquiem por un sueño EEUU
Miércoles 23 Machuca CHILE
Miércoles 30 Mar adentro ESPAÑA

Av. Simón Bolívar 1375 – Tablada – Villa María del Triunfo.


INGRESO LIBRE

cecal_tablada@yahoo.com

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viernes, noviembre 11, 2005

MARIATEGUI Y LA LUCHA FINAL




MARIATEGUI Y LA LUCHA FINAL(1)

Ronald Vega.


Publicado en 1925 en el semanario Mundial, este texto pertenece al conjunto de escritos que Mariátegui trabajó luego de su periplo europeo realizado entre 1919 y 1923.

Toma como referencia el libro de la autora francesa Madeleine Marx “C´est la lutte finale”, en el cual reúne sus impresiones sobre la Rusia Socialista. El autor señala que “La lucha final” es el lema que esta en boca de los trabajadores en diversas ciudades del mundo, es una frase que resume el sentir de una época.
Sin embargo, tiene dos aspectos antagónicos, ilusión y realidad. Para Mariátegui la lucha final es un proceso constante, es decir, la lucha final se plantea como una meta en diferentes momentos de la historia de la humanidad. La realidad de esta lucha es la llevada a cabo por el proletariado, mientras que, la ilusión es característica de la humanidad.

El ejemplo de la revolución francesa (1789), pone de manifiesto esa constante de la lucha final que se renueva de acuerdo a las etapas de la historia. Libertad, igualdad y fraternidad, eran las oriflamas de una época que en menos de 150 años se consideró “envejecida”, las generaciones venideras se prepararon para renovar esas consignas en pos de una nueva transformación, una nueva “lucha final”.
Sin embargo, en el fragor de las luchas de 1879, se formaron las ideas que alimentaron a los revolucionarios del siglo XX. La revolución francesa, de carácter burgués, fue el inicio de una etapa de acumulación en Europa que encontró su punto álgido en la revolución industrial, causando la proletarización que desencadenaría el origen de la “lucha de clases”
Mariátegui le da un carácter cíclico a la “ilusión” de la lucha final. Para el autor, esta lucha dinamiza la historia de las naciones.

¿El ser humano puede vivir exento de mitos?, para Mariátegui la respuesta es contundente. No. “Sin un mito, los hombres no pueden vivir fecundamente” nos dice. El hombre corre el riesgo de entregarse al mito sin preocuparse de la relatividad de este y así encuentra un camino, su camino. Carente de una visión crítica, creativa, sobre su mito, cae muchas veces en fanatismos irracionales capaces de enfrentarlo a su propia especie.

(1) "La Lucha Final" Incluido en el libro "El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy" José Carlos Mariátegui.

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miércoles, noviembre 09, 2005

SIEMPRE FUE ASI

SIEMPRE FUE ASI
Ronald Vega


Tu voz en el teléfono trae hasta mi mente recuerdos que son parte de mi historia. Ganas de abrazarte, tocarte, mirarte, tu voz vestida de azul cielo, emanando aroma de tierra mojada y leña. Escuchar líneas escritas hace varios años, evocar viejas alegrías, nuevas esperanzas. Imagino como estaba hace unos minutos mientras tenia el telefono en la mano. Me rascaba la cabeza, luego la cara, me movía de un lado a otro en el espacio que me dejaba el cordón del teléfono, miraba a mi madre, alrededor, apoyaba mi cabeza en la pared, mil y un movimientos que demostraban claramente mi nerviosismo, alegría, emoción. Y tu, tímida, tan hermosa hasta cuando hablas, tus palabras, tu voz, tierna, cómo quisiera tenerte ahora para acariciar tus cabellos mientras beso tu frente, con tu cabeza en mi pecho.

Leíste algunas líneas de mis cartas y sentía que querías llorar. No puedo creer que haya pasado tanto tiempo y aún continuemos así, tan entregados el uno al otro, a nuestra manera, como la novela que alguna vez te recomendé, esa hermosa historia de amor. Ocho años han pasado desde aquella primera vez, tan jovencitos ambos, todo fue tan hermoso, todo, correrías bajo la lluvia, confesiones personales, conversaciones interminables, discusiones, celos, soleadas tardes de caminata, y ese miedo tan inocente de tocarnos. Pero nos separamos, no se, quizás me separé, la silla viene a mi mente, mi temor a las despedidas, tu carita de ángel, el bus avanzando por el camino de tierra, las chacras que pasan por la ventana y una lagrima recorriéndome la mejilla.

Adultez. Nuevos descubrimientos, las experiencias enseñan. No he perdido ninguna oportunidad de llegar a ti, siempre he querido estar presente, me aterra la idea de ser expulsado de tus recuerdos. Aunque no supiera yo nada, escribirte era una forma de mantenerme vivo en ti, y eso lo sabía, podía estar alejado en cuestión de distancia, pero los recuerdos deberían estar siempre presentes, escribirte fue para mí un “ejercicio de sobrevivencia” como dijera alguna vez Isabel Allende. Ahora la tecnología nos vuelve a acercar, ¡en tiempo real! Tus palabras: “Ahora que puedo estar mas cerca de ti, no te dejaré”, descubro que siempre quisiste estar cerca, quisiste así como yo en ti, mantenerte viva en mi, siempre estuviste ahí, viva, aparecías por momentos como una furiosa ola de mar que se rompe contra los peñascos, o como una suave ráfaga de viento en apacible otoño, siempre estabas en mi.

Alegría desbordante, una noticia inesperada que debo tomar con la mayor tranquilidad, y quizás si hace ocho años nos separamos fue por que el destino quería darnos mayor experiencia para asumir aquello que tenía preparado para nosotros. No lo sé, tal vez lo que digo sea solo un consuelo. Tu voz me sigue martillando la mente, te imagino en el teléfono, llorosa, con las cartas ¡Que nadie más que tú las toque! ¡A nadie más le pertenecen!, esas cartas son un poco de mí en tus manos, ponlas junto a tu pecho, duerme con ellas. Pienso, recuerdo, lloro, suspiro. Me haces muy feliz, siempre fue así.

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lunes, noviembre 07, 2005

LA CAIDA DEL "ASESINO DE LA ILUSION"


LA CAIDA DEL “ASESINO DE LA ILUSION” (1)
Ronald Vega.


Hoy Lima amaneció alborotada. La noticia sobre el arribo del ex presidente Alberto Fujimori a Santiago de Chile cayó de sorpresa. Los gobiernos de ambos países olvidaron sus diferencias sobre el tema de la delimitación marítima y actuaron, conjuntamente, para lograr la captura del prófugo. Ahora, la extradición.

Tantos años de espera. Algunos en las calles, otros en nuestras casas o trabajos, pero todos al pendiente de lo que sucedía, manifestando nuestra disconformidad en cualquier espacio que se nos presentara. Gran indignación la que sentimos cuando vemos sus locales partidarios en nuestros barrios. Las madres engañadas, el aprovechamiento de la necesidad de creer.

Aún permanecen nítidamente en mi memoria aquellos días de verano de 1999 en la plaza de Huamanga, mientras estudiantes, tomados de las manos formando cadena, éramos expulsados a patadas y empellones por la policía que violentamente intentaba callar nuestras voces. Él desde el estrado, nos tildaba de “terroristas” mientras hablada de “democracia”.

El tiempo ha pasado pero el repudio se ha mantenido. Si a alguien tienes que dar ejemplo, será a los demás asesinos y ladrones, que ahogaron en sangre nuestros sueños y esperanzas, para que sepan a través tuyo, que nosotros aun seguimos en pie y que ustedes, no expiaran sus culpas ni con la misma muerte.

Las esperanzas están depositadas en la justicia, a pesar de todo. Nuestra acción, también es importante. La consigna, evitar el triunfo del descaro y sentar un importante precedente contra la corrupción en este país.

(1).- "El asesino de la ilusion" es el titulo de un tema de la banda "Leuzemia" dedicado a Fujimori.

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domingo, noviembre 06, 2005

MARTES 8 - CINECLUB CECAL

El Centro de Comunicación Alternativa (CECAL) Presenta…

21 GRAMOS

MARTES 8 DE NOVIEMBRE A LAS 18:00 Hs.

Av. Simón Bolívar 1375 – Tablada – Villa María del Triunfo.


INGRESO LIBRE

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jueves, noviembre 03, 2005

ITALIA O LA AGONÍA DEL CREPÚSCULO NARANJA REFLEJADO EN LA NEGRURA DE TUS PUPILAS.

ITALIA O LA AGONÍA DEL CREPÚSCULO NARANJA REFLEJADO EN LA NEGRURA DE TUS PUPILAS.

Ronald Vega.

A Sarita.


Viento serrano, purificador. Santagracia amanecía amodorrada, era el último día de la fiesta Patronal y a esa hora algunos volvían a sus casas. Ebrios, alegres, bulliciosos, balbuceando canciones y prodigándose efusivas muestras de afecto.
En casa de la familia Arróspide, Grecia había sido la primera en levantarse; luego de persignarse y ya con las pantuflas puestas se dirigió presurosa a la habitación de su padre.
Don Alcides se desperezaba parsimonioso y sereno cuando Grecia inundó el espacio con primaveral sonrisa de niña – adolescente.
-¿Vamos? – Preguntó la niña mientras se disponía a besar la frente rugosa del padre.
Don Alcides no pudo evitar en ese momento el recuerdo de su esposa fallecida hacía dos años. Asintió con la cabeza mientras se incorporaba para vestirse. Grecia, con alegría desbordante, abandonó la habitación pensando en el día que le esperaba.

Los Arróspide era una de las primeras familias españolas que llegaron a Santagracia a finales del siglo XVIII, Don Francisco, el patricio de la familia, arribó a la ciudad junto a una delegación de jesuitas, con quienes desarrolló la noble misión evangelizadora que le encomendara en la madre patria un digno representante de la Iglesia, amigo suyo. La escasez de recursos naturales aunada a las dificultades geográficas impidió durante muchos años la tarea colonizadora. Don Francisco, que por ese entonces contaba apenas veinte abriles, tuvo a su cargo la organización política de la ciudad siendo nombrado el primer alcalde en la historia de Santagracia. Así, la familia fue creciendo sentando las sólidas bases, junto a otras familias de origen español llegadas posteriormente, de una aristocracia local que tiene en Don Alcides Arróspide a uno de sus más notables representantes. Don Alcides había estado dedicado a la agricultura, tras heredar las tierras de sus antepasados invirtió en maquinaria para mejorar la producción, así, amplió el mercado de sus productos e inició, paralelamente a la actividad agrícola, su incursión en lo que a la postre se convertiría en una de sus grandes pasiones, la ganadería.

La mañana era hermosa, no tanto como Grecia que frente al espejo peinaba su larga cabellera, envidia de las demás niñas del pueblo y de algunas viejas cuarentonas gerontofóbicas. Había esperado ese momento con mucha paciencia, su madre siempre le prohibió ir al establo por considerarlo un espacio no apto para niñas como ella. Tras la muerte de la madre, Grecia fue enviada por Don Alcides a continuar sus estudios en la capital del departamento, en el internado del colegio de las hermanas de la caridad; dos años después, ya en primer año de secundaria, regresaba nuevamente a Santagracia para ver a su padre y participar de la fiesta patronal. En el pueblo las cosas no habían sufrido grandes cambios en los dos años transcurridos, y eso a Grecia no le fue muy difícil comprobar en la semana que llevaba de estadía. Cuando se esta en este pueblo, uno nunca se quiere ir, pero cuando se va jamás se regresa decía una venerable anciana santagracina cuya edad había sido olvidada por todos, hasta por ella misma. En efecto, a Grecia le bastó tan solo esa semana para comprobar que se había convertido en toda una citadina, ya no le apetecía correr por las grandes chacras de su padre, detrás de los pollos, o llevar heno a los caballos desafiando incluso las ordenes de su madre, que se ponía extremadamente nerviosa al ver a su princesa en medio de tanto animal. Ahora, Grecia caminaba taciturna por las calles, sus ojos habían adquirido esa tristeza típica de las metrópolis, a decir verdad, si la ausencia de su madre había hecho de ella un ser aun más frágil, la vida en la capital había coronado su tristeza.

La ciudad no terminaba aún de despertar cuando Grecia y su padre salieron de casa con dirección al establo. La niña, fiel a su educación occidental, llevaba un overol jean, una camisa a cuadros y botines de cuero, por su parte Don Alcides, mas pegado a sus costumbres provincianas, tenía la clásica vestimenta del patrón: pantalón de tela, camisa de franela a cuadros y un sombrero de paja con ala redonda. El sol se abría paso entre los cerros anunciando un esplendoroso día de primavera.

Pedro Daniel Jiménez Rodríguez, había nacido en Santagracia hacia 20 años. Terminados sus estudios secundarios, en el colegio del pueblo, partió a la capital del departamento en busca de nuevas y mejores opciones académicas. Estaba seguro que lo suyo era estudiar e ingresó a la facultad de ciencias sociales de la universidad departamental, semillero de inconformes, fumadores compulsivos y utópicos radicales. Dos años después de poco estudio y mucho activismo, Pedro regresaba al pueblo acompañado por un grupo de amigos con quienes hacía ya un par de años había formado el CAN (Comando Antitaurino del Norte) organización dedicada “al enfrentamiento directo contra los energúmenos responsables, organizadores y asistentes a las corridas de toros” , según rezaba en su acta de fundación. En los claustros universitarios y las plazas de la capital eran conocidos por el curioso apelativo de “Los Canes”, el cual no derivaba tanto del nombre de la organización sino de la rabia que mostraban en cada una de sus apariciones públicas. Los Canes habían llegado esa mañana al pueblo luego de 6 horas de viaje por una carretera sin asfaltar y en un bus donde apenas se podía respirar. Su único equipaje consistía en afiches, pancartas, vídeos y demás propaganda antitaurina. Durante la tarde darían una conferencia y expondrían sus materiales en un pequeño centro cultural montado a duras penas por un grupo de artistas de la localidad. Instalados en casa de Pedro, el grupo descansaba para luego iniciar sus actividades.

Los negocios comenzaban a abrir, la ciudad se preparaba para su último día de fiesta. Grecia caminaba por el establo observando los extensos corrales de gallinas, con la leve sensación de estar visitando una cárcel para mujeres. Avanzó hasta llegar a un amplio cuadrilátero cercado por maderos, dentro, varios bovinos rumiaban y pastaban con desgano.

- Creo que si don Alcides, a ese ya le toca.

Cipriano era uno de los mas leales empleados del señor Arróspide, había servido a la familia desde hacia muchos años como capataz en las chacras, ahora estaba a cargo del establo.
Don Alcides asintió con la cabeza. Ambos miraban el establo mientras conversaban en el hall de la casa hacienda, morada espiritual para don Alcides luego de la muerte de su esposa.

La niña fijó su mirada en el lomo de una de las bestias, algo en él le llamó poderosamente la atención. No podía creer lo que estaba viendo, era exactamente igual, los contornos eran perfectos, como si hubiera sido dibujado por un cartógrafo. Desde Piamonte hasta Sicilia, del golfo de Génova al mar mediterráneo, el mapa de Italia estaba grabado en el lomo de ese animal con tal precisión que solo podía ser obra de la misma naturaleza. Grecia acababa de terminar un curso de italiano básico en el colegio y tenía una fijación especial con el arte y las letras de la “cultura romana”, nombres como Séneca, Horacio, Virgilio y Petrarca, le eran tan familiares como las pinturas y esculturas de Miguel Angel, o el intenso y apasionante recorrido de Dante para llegar a Beatriz.
El animal, que no se había percatado de la presencia extraña, avanzaba lento, mezclándose entre los demás, a pesar de ello Grecia no lo había perdido de vista, no entendía la sorprendente coincidencia que se le presentaba. “Y aquí estas de nuevo, Italia”, se dijo. La niña se acercó a una de las barandas, “Italia” pastaba con tranquilidad, Grecia estiro la mano y pudo acariciar por algunos segundos la cabeza del toro que absorto observaba al infinito.

Los “canes” desarrollaban sus actividades con normalidad, mientras en la casa Arróspide los criados ultimaban detalles para el almuerzo familiar. En las calles, las gentes se empujaban al caminar, vivanderas y ambulantes elevaban sus pregones entre el apurado andar de peatones.

Para la tarde, Pedro y sus camaradas ya habían logrado el compromiso de una veintena de jóvenes decididos a apoyar la causa de “los canes”. Prepararon sus pancartas antitaurinas, incluyendo sendas diatribas contra los organizadores a quienes mencionaban con nombre propio. Era un desfile extrañamente festivo, alegre. Chicos disfrazados de toreros, eran perseguidos y golpeados por quienes acompañaban la comitiva. Si, era algo coloridamente fúnebre, chicas con velos negros, entregadas a un baile macabro, giraban alrededor de un actor vestido de toro totalmente ensangrentado, que se retorcía frenéticamente mientras otro hacía el ademán de querer cortarle una oreja.
Para el pueblo fue algo impactante. Jamás habían visto algo parecido. Desde sus balcones, algunas señoras se tapaban la boca al ver las dantescas fotografías (ampliadas) de toros al final de una lid.





El grupo avanzó bulliciosamente por las principales calles del pueblo despertando la curiosidad de vecinos y transeúntes. Claro que no faltó aquel que intentara llamar a la policía al considerarse testigo de un atentado contra las tradiciones. Sin embargo, el carácter festivo de la marcha evito la queja de algunos. La mayoría se limito solo a observar.

-Don Alcides –Cipriano había llegado corriendo a darle la noticia a su patrón- en el pueblo hay una marcha y en los carteles ta’ su nombre.
El señor Arróspide no tenia ninguna idea de la marcha a la que Cipriano se refería, luego que este entrara en detalles entendió de que se trataba, decidió no darle importancia en ese momento, afuera lo esperaba el principal auspiciador de la corrida.

-Bien don Alcides, en eso quedamos, entonces… – el hombre estrechaba sonriente la diestra del señor Arróspide, momentos antes le había entregado un sobre lleno de dinero- nos vemos en la plaza.

Durante algunos años don Alcides se había negado a donar un toro para la corrida, la palabra donación no figuraba en el diccionario de sus costumbres.

El pueblo abarrotaba la calle que conducía hacia la plaza de toros, una de las primeras construcciones en Santagracia. Al final de esta, una pequeña plazoleta, que llevaba por nombre el apelativo de un conocido torero, mostraba en el centro el “monumento al toro”. Alrededor, grupos de personas bebían y bailaban al son de una banda típica que ofrecía los mejores temas del cancionero popular.

Grecia se había quedado con la imagen del animal, había algo en esos ojos perdidos que le llamaba la atención, además, no podía entender esa coincidencia tan rara que se le había presentado.
-Vamos hijita, alístese rápido que no podemos perdernos el fin de fiesta – La voz del padre sacó a la niña de sus cavilaciones- la corrida empieza a las 3.
La niña comenzó a vestirse un poco sin ganas. Ese “espectáculo” no le atraía demasiado, accedió solo por no contrariar a su padre. Las grandes familias siempre ocupaban los lugares preferenciales, todos bien vestidos con sus mejores ropas, para los adolescentes ir a la plaza en día de fiesta era como asistir a una gran pasarela.

Para Grecia era solo acompañar a su padre, compartir con él los pocos momentos que tenia, los convencionalismos sociales no le interesaban. Zapatillas, pantalón jean y camisa de franela a cuadros fue su vestimenta. Don Alcides no replicó nada tras percatarse que se les hacía tarde, salio con su hija del brazo rumbo a la plaza.

La marcha había llegado a la plaza con sus carteles y representaciones, eran aproximadamente 30 jóvenes, los canes, obviamente, a la vanguardia, demostrando las razones por las que se habían ganado ese apelativo. Por una de las esquinas hacía su entrada un pequeño contingente policial que se apostó delante de los manifestantes para resguardar el orden. Comenzaban los primeros roces. Cuando Don Alcides, de la mano de su hija, paso frente a la manifestación, Pedro logró sortear el cerco policial, de pie, muy cerca del ganadero, con el torso ligeramente inclinado hacia delante le gritó –con visible ira- mientras lo señalaba con el brazo: “Asesino conchetumadre, asesino, asesino”, el coro de los demás manifestantes no se hizo esperar “!!!A-se-sino, a-se-sino a-se-sino!!!. Dos policías redujeron al iracundo estudiante y lo condujeron a un camión policial que se había apostado muy cerca de donde estaban los manifestantes, minutos después Pedro logro escapar y reunirse con los demás en la esquina que habían escogido en caso de emergencias como esta.

Luego del incidente Grecia quedó en silencio. No entendía que relación podría tener su padre con ese tema. Prefirió no indagar más y siguió del brazo de Don Alcides hasta ingresar a la plaza. Dentro, muchas personas comenzaban a acomodarse, afuera, otros pugnaban por ingresar. El sol era una inmensa hostia de fuego que descendía lentamente por el azul cielo.

La sequedad de su garganta le producía carraspera. Grecia, haciéndose campo por entre los asistentes, descendió cuidadosamente las tablas de madera, que a su vez hacían de palco, en busca de algo para beber. En el ruedo, la punta de una lanza cortó el viento y se incrustó en el lomo de “el último toro de la tarde”.

Distraída, indiferente al “espectáculo”, Grecia bebía lentamente su refresco mientras comía.

“Y entonces comencé a caminar. En verdad no me interesaba lo que allí estaba pasando, paseaba observando los rostros de los asistentes, reconociendo a viejas amigas de mi madre. Por ratos se paraban, algunos chiflaban, pero todos, toditos, tenían algo en los ojos. Si, en serio, algo como una inmensa gema color candela, que en el medio tenía dos aros de ojos que giraban hacia lados contrarios. Seguro no me va creer, pero eso vi.
De tanto caminar, aparecí muy cerca del ruedo, me asusté, quise salir y no pude, había mucha gente, todos estaban exaltados, atentos, como si fueran a recibir una noticia importante. Yo los miraba dando la espalda al objeto que captaba su atención. Cuando me di la vuelta pude ver muy cerca de mi, una espada que se incrustaba en lomo de un toro que, casi al instante, flexiono sus patas delanteras mientras de su boca emanaba sangre a borbotones.”

Quedó estupefacta, lívida. “Italia” caía pesadamente sobre la arena, con los ojos abiertos y la cabeza hacia el poniente.

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miércoles, noviembre 02, 2005

CINE CECAL NOVIEMBRE

El Centro de Comunicación Alternativa (CECAL) Presenta…
CINE CLUB CECAL

Desde este martes 8 de noviembre a las 6 de la tarde


Martes 8
21 gramos
EEUU


Martes 15
Réquiem por un sueño
EEUU

Martes 22
Machuca
CHILE

Martes 29
Mar adentro
ESPAÑA


LUGAR: Av. Simón Bolívar 1375 (a 2 cdas. de la comisaria de Tablada) – Tablada – Villa María del Triunfo.

cecal_tablada@yahoo.com


INGRESO LIBRE

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