viernes, julio 21, 2006

LA VERDADERA POBREZA

Es una verdadera pena la forma como se pretende inculcar el amor por el país. Siempre por estas fechas las calles se convierten en escenario de ensayos para desfiles escolares, en los cuales no solo participan adolescentes, sino también niños vestidos de militares, portando armas de guerra y demás indumentaria que contrasta radicalmente con su situación infantes.
Los desfiles escolares están basados en la representación de ejércitos. ¿Cómo se concilian los fines de un ejército con los de la educación?, no encuentro relación alguna entre el conocimiento (y todo lo que hay a su alrededor) y lo militar. Por el contrario, se anteponen irremediablemente. La educación, desde una perspectiva liberadora, propugna el desarrollo de capacidades, la construcción de juicio crítico, mientras que el militarismo es la manifestación más indignante del sometimiento humano. basada en la "obediencia", arrebata al hombre la capacidad de pensar, limitándolo al cumplimiento de ordenes "sin dudas ni murmuraciones".
Sin embargo, y a pesar de las someras diferencias antes mencionadas, la escuela y lo militar han estado, desde siempre, intimamente relacionados.
Muchas escuelas terminan convirtiéndose en cuarteles donde el niño se limita, cual soldado, al cumplimiento de las ordenes dadas por sus maestros, a quienes deben respeto y obediencia, entendidas como dependencia y sumisión.
Hablar de esto no es nada nuevo, siempre se ha dicho, hasta el cansancio, que es necesario reformar la educación, aumentar el presupuesto (Que el año pasado ha sido el 2.9% del presupuesto de la república), construir más escuelasy una larga lista de etcéteras que ya estramos acostumbrados a escuchar. Todo esto no deja de ser un extenso listado de buenas intenciones, pero, mientras estas se concretan (Si se concretarán alguna vez), continuamos viendo estudiantes incapaces de poder elaborar una ficha de resumen, carentes de cualquier iniciativa propia, acostumbrados a tener alguien a su lado que, como un policía, los obligue a cumplir con sus propias responsabilidades. Y, dejando de lado los optimismos, son los mismos estudiantes de hoy, los ciudadanos que elegirán a los Fujimoris y Garcías del mañana que, de seguro, no estan teniendo la misma educación de la que estamos hablando.
El problema de la educación es de muy graves concecuencias a futuro.
desmilitarizar las escuelas es una tarea necesaria, pero aún difícil en sociedades como la nuestra, donde la necesidad de sentirse incluido es capaz de llevarnos a niveles de vejación extraordinarios. La educación que castiga, reprime y obliga, inevitablemente contribuye al engrandecimiento de uno de los mas grandes lastres para el desarrollo de nuestro país, la abulia colectiva, el sentimiento de incapacidad que nos domina y que por tanto tiempo nos mantiene rezagados en la construcción de una sociedad donde las personas tengan la oportunidad de decidir su propio destino.
Todo este sistema es tan falso e hipócrita como el ver a adolescentes cantando a voz en cuello "Somos libres..." con un abyecto monigote al lado, dispuesto a castigarlos ante la mas mínima dubitación y a quien, sin lugar a dudas, el futuro del país le interesa en lo más mínimo. Esa es, en resumen, la verdadera pobreza.

No hay comentarios.: