lunes, octubre 02, 2006

LA LECTURA COMO ACTO DE REBELDIA

LA LECTURA COMO ACTO DE REBELDÍA

Ronald Vega.

Hace unos días escuchaba al escritor Oswaldo Reynoso manifestar que en nuestro país no había democracia. No era la primera vez que escuchaba algo así, por lo general cuando se habla de la inexistencia de la democracia en esta región se hace referencia a la falta de oportunidades para el desarrollo, sin embargo el argumento que esgrimió el referido escritor merece para mi ser desarrollado.

Si partimos de la idea de que la democracia es diálogo constante - argumenta Reynoso - es necesario reconocer que las palabras son el insumo principal para el diálogo. Solo la lectura amplia nuestro universo de palabras, es decir, amplia nuestras posibilidades de diálogo, por ende, hace que la democracia funcione como debería realmente ser, claro que existen otros componentes para que esto se de, pero no podemos eludir la importancia de la lectura.
Nuestra capacidad de imaginar es arrebatada por el agresivo consumo de imágenes, aquí prefiero esxplicarme con un ejemplo. A tres niños se les entrega pequeños objetos para jugar, y solo uno de ellos no contempla la violencia como argumento para su juego, es decir, mientras los otros hacían que estos objetos se mataran o pelearan entre si, solo uno de ellos los convertía en en hermanos descubridores de planetas. ¿Que tenía este niño a diferencia de los otros dos para plantear algo así?. hagamos mas exacta la pregunta ¿Que no tenía?. Televisor. Este niño nunca en su vida a sus siete años había visto televisión, es decir su imaginación aún no había sido tocada por la agresividad de las imágenes. La falta de imaginación es perjudicial, ¿cómo podremos plantear la idea de una sociedad justa si no tenemos ni siquiera la posiblidad de imaginarla?. La lectura, entre otras cosas, nos permite justo eso, recuperar la imaginación, en fin, poder crear libremente.

Pero volvamos a la democracia. Sin palabras no hay diálogo, o lo peor, facilmente el diálogo degenera en violencia. Es practicamente imposible entablar diálogo cuando se sufre de carencia léxica. No solo hablamos de democracia a nivel país, este desdén por la lectura afecta también la democracia en otros niveles de nuestra vida, en otros espacios como la familia, la escuela, la calle misma. Quien no lee no imagina y es siempre el que obedece, el que acepta sin remilgo todo lo que se le indica, el que recibe cualquier tipo de trato, por ende podemos deducir que la lectura es un acto de rebeldía en todas sus formas dado que libera nuestra imaginación, nos permite ampliar nustras posiblidades de diálogo para solucionar conflictos, manifestar nustro rechazo o aceptación luego de analizar los hechos. Leer y entender lo que se lee son dos cosas que de ninguna manera pueden estar separadas. Los libros estan ahí, algunos, muy buenos, cuestan solo un sol, no hay pretexto que valga, al final de cuentas no podemos dejar de reconocer que la ignorancia es la cadena mas grande que ata las alas de nuestra libertad.

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