domingo, abril 08, 2007

DISCIPLINA, ORDEN Y OBEDIENCIA

DISCIPLINA, ORDEN Y OBEDIENCIA.
Ronald Vega.

No se puede negar que es necesario contar con estos tres elementos en el trabajo pedagógico. Fuera de ellos cualquier propuesta terminaría en un verdadero caos. Sin embargo reconocer su importancia no significa aceptar su forma de aplicación. Uno de los fines que, a mi juicio, ha perdido la educación (diría que más que perderlo lo ha tergiversado) es llevar al educando al descubrimiento de sus propios conocimientos, demostrar al niño que tiene la capacidad de sacar sus propias conclusiones y hallar “sus” respuestas. La premisa anterior puede ser aplicada a cuestiones no solo académicas sino también en la enseñanza de valores. Por lo general en las escuelas (y otros centros donde se realizan trabajos pedagógicos) siempre se habla de disciplina, orden y obediencia, pero pocas veces se habla de las implicancias (las cuales van a ser positivas o negativas dependiendo las maneras que tengan estos centros para aplicar esos conceptos) que estos elementos puedan tener en los/as estudiantes. Si la disciplina esta planteada para lograr que los alumnos sepan que tienen que hacer las cosas cuando el profesor lo dice, entonces es una disciplina que somete. La disciplina tiene que promover el respeto por el otro y no el miedo hacia la autoridad. Los que defienden (y aplican) una disciplina que somete, son los culpables (junto a muchos otros factores) que tengamos jóvenes temerosos de expresarse, incapaces de relacionarse con otros, aislados y callados. Un niño debe aprender que no puede gritar en un aula no por que “se molesta” el profesor, sino por que interrumpe a sus compañeros, y la idea es lograr que sean los propios compañeros de ese niño quienes se lo hagan saber, quienes le expliquen la razón por la cual no puede (debe) hacer bulla. “No hay mejor maestro de un niño, que otro niño” (J. Hold). Una disciplina que intimida, asesina la espontaneidad. El orden debe ser entendido como algo que beneficia al colectivo, es decir, todos ganamos con el orden, es un orden que armoniza nuestro espacio (dejar las cosas en su sitio luego de usarlas, mantener limpio el espacio, por ejemplo), lo mejora. Es un orden sobre el espacio del educando, mas no sobre el cuerpo, no puede ser que se intente ordenar los movimientos con cosas como las formaciones, distancia, atención, descanso etc. Coartar la libertad de movimiento es atentar contra la única propiedad privada que tiene un niño. Su cuerpo. El niño debe tener plena libertad y conciencia sobre sus movimientos, “comprender” que hay situaciones en las que no puede hacer determinadas cosas. Ahí esta el trabajo de la educación, hacer que el niño comprenda y acepte esos patrones de comportamiento como una forma válida para mantener una armonía de grupo. La obediencia ciega es borreguismo. El niño que obedece es un niño que ha pretendido romper con las normas mayoritariamente aceptadas y se ve enfrentado a los defensores de esas normas (otros niños como el), solo ahí, se ve en la necesidad de obedecer, al comprender que su iniciativa no tiene futuro. Pero, si no existen defensores de esas normas, ese niño (desobediente) es un visionario, ya que intenta romper con una estructura planteada a partir de una persona (el profesor) quien termina siendo el único custodio de su planteamiento, que impone a través de la fuerza. El niño que obedece es un niño que ha descubierto la inviabilidad de su proceder puesto que genera malestar en el grupo y hace que este se enfrente a él. La obediencia acrítica somete al niño, y si esta se basa en el miedo y la fuerza, no solo somete sino que condena a un ser humano a la domesticación social.

No existe el aprendizaje a través del miedo o la imposición, solo se aprende cuando se es libre y cuando se tiene ganas de aprender, y ahí esta la función de la pedagogía, despertar en los niños las ganas de aprender, el interés por el conocimiento y garantizar un clima favorable para estas actividades.

1 comentario:

Ana Karen RD dijo...

Hola, buen día!
Leí el artículo, me parece interesante y sensato.
Estoy haciendo mi tesis sobre la desobediencia debida como principio básico del pensamiento crítico, pero me faltan autores que me ayuden a trabajar el término desobediencia debida. Podrías ayudarme?
De antemano, gracias!

Karen RD