viernes, agosto 31, 2007

EL MUNDO ILUSTRADO

CESAR MORO
(Lima, 1903 - 1956)



Igual que tu ventana que no existe

Como una sombra de mano en un instrumento

fantasma

Igual que las venas y el recorrido intenso de tu sangre

Con la misma igualdad con la continuidad

preciosa que me asegura idealmente tu existencia

A una distancia

A la distancia

A pesar de la distancia

Con tu frente y tu rostro

Y toda tu presencia sin cerrar los ojos

Y el paisaje que brota de tu presencia cuando la

ciudad no era no podía ser sino el reflejo

inútil de tu presencia de hecatombe

Para mejor mojar las plumas de las aves

Cae esta lluvia de muy alto

Y me encierra dentro de ti a mí solo

Dentro y lejos de ti

Como un camino que se pierde en otro continente

miércoles, agosto 29, 2007

LOS POBRECITOS



Habían llegado en grupo no mayor de cincuenta estudiantes, todos premunidos de víveres, libros y demás enceres para “donar”. Yo pedí darles el discurso de bienvenida, sospechando las intenciones de su presencia. Eran un poco de más de las once de la mañana, arriba, en el salón de juegos y talleres, algunos niños terminaban sus tareas, otros leían o jugaban. Abajo, en la sala de biblioteca, un numeroso grupo de alumnos -de segundo y quinto de secundaria- de un colegio de San Isidro, observaban mi nerviosismo mientras les explicaba las labores que realizamos. Llegaron acompañados de quienes sospecho eran algunas profesoras y otro grupo de representantes del Rotary Club de La Molina, quienes, ni bien ingresaron al local, pusieron apresuradamente la bandera de su institución y alistaron sus cámaras fotográficas. Pocos segundos después sentía los primeros flashes. Hable de forma desordenada sobre muchas cosas y ninguna a la vez, ahora recuerdo que me detuve en la idea de hacer que los niños puedan ser responsables de su aprendizaje, la verdad es que habían muchas mas cosas sobre las cuales disertar, pero la premura del tiempo y mi propia desorganización de ideas me lo impidieron. Igual no es mi discurso materia de esta reflexión. La sorpresa vino algunas horas después. Por la tarde, cuando regrese a la biblioteca, supe lo que estos jóvenes habían traído como “donación”, además de libros, trajeron también jabón, shampoo, detergente e incluso cremas contra las picaduras. ¿Cuál seria la idea de estos jóvenes al venir a un lugar alejado de la capital, mejor dicho, a un barrio periférico, para visitar a niños que asisten a una biblioteca gratuita? Creo que la respuesta la encontramos en las cosas que trajeron para dejar. Vinieron a dejar su aporte para “Los Pobrecitos”, esos niños sucios que ven en las calles del centro vendiendo caramelos, o –como irónicamente remarco un amigo mío esa misma tarde- trajeron útiles de aseo para verlos mas limpios cuando salgan llorando por televisión. Y es que precisamente es esa imagen del pobre la que venden los medios, donde, o es un menesteroso suplicante de ayuda, o un vil delincuente, drogadicto, borracho o monstruo. Igual no se puede condenar la actitud de esos muchachos, muchos de ellos, quizás, sientan dentro de si una gran sensibilidad frente al tema de la pobreza, pero, es claro que no cuentan con una adecuada orientación. Y es precisamente a quienes los orientan a los que se debería condenar. Hasta hoy seguimos teniendo la misma visión asistencialista frente a la pobreza, después de haber visto todo lo que al respecto la historia misma del país puso frente a nuestros ojos. No hay que dejar lo que nos sobra, sino aquello que nos falta, la pobreza no es una boca hambrienta que suplica frente a nuestra mano dadivosa, la pobreza se esconde también en las grandes tiendas y supermercados, en los programas de televisión, discotecas y ministerios, y es esa pobreza –ética principalmente- la que genera esta, a la que muchas veces nos acercamos desde lejos, para verla como se ven a los animales en el zoológico.

lunes, agosto 27, 2007

SUDOKU… ¿YO?





Durante todos estos años –sobretodo desde que salí de la escuela- me he mantenido lo más lejos posible de cualquier asunto relacionado con las matemáticas o los números en general. Ahora compruebo su importancia, claro, no es casual que muchas de las antiguas culturas americanas hayan tenido tanta cercanía con esta ciencia. Los Mayas con ese asombroso conocimiento sobre astrología, o los Incas y el misterio que aún esconden esas soguillas anudadas llamadas Quipus que utilizaban para “algo más” que contar números. En fin, quizás el acercamiento a los números sea algo natural en el ser humano, naturalidad que muchas veces la escuela misma ha borrado -con esa perfección desarrollada para cometer los actos más atroces- gracias a esos nefastos personajes que, regla en mano, amenazan al estudiante haciendo del conocimiento algo aborrecible. Tan es así que muchos niños –y no menos adolescentes- rechazan, con denodado tesón, cualquier planteamiento que los lleve al descubrimiento de algo a partir del esfuerzo intelectual. Pero si algo no han aprendido a rechazar los niños es -ese don tan propio de ellos- el juego. Existen en primer lugar, y que además son los más utilizados, los juegos llamados colectivos, donde muchos niños corren, se organizan, siempre a partir de las instrucciones de algún adulto o un líder de entre ellos, a este tipo de prácticas me atrevería a llamar juegos – masa. Pero por otro lado también están los juegos individuales, aquellos en que el niño se enfrenta a un reto sin nadie a su alrededor, en clara confrontación con él mismo a partir de este reto. Eso es el sudoku, la posibilidad del niño para alejarse de un entorno masificador (familiar, escolar, amical) para adentrarse en lo más profundo de su conciencia, de donde partirá renovado y con la capacidad crítica para enfrentar ese inevitable entorno homogeneizante en el que todos nos desarrollamos. Y dado que los niños poseen tantos menos prejuicios mentales que nosotros los adultos, como estrellas existen en la infinitud del firmamento, tienen una gran ventaja para asimilar el valor social que este juego encierra. He podido comprobar durante los últimos meses, que los niños que practican sudoku tienen un mayor nivel de autosuficiencia frente a los demás niños que no lo practican. Intuyo que esto se da gracias a ese aislamiento que el juego plantea, pero también a otro factor que considero de relevante importancia, y es que para resolver el sudoku se hace necesaria la exactitud, una exactitud que parte del análisis de varias posibilidades, así, estos niños, en su vida misma, aprenden a evaluar posibilidades antes de tomar una decisión, entonces, cuando se integran a sus grupos de convivencia, pierden la categoría de masa para convertirse en sujetos críticos frente a su entorno. Claro, ya la sociedad, en todos estos siglos de sometimiento, ha aprendido a desarrollar estrategias para combatir e integrar a este tipo de niños a su sistema de homogeneización, estrategias que van desde la humillación y el rechazo, hasta un tratamiento especial –principalmente maternal- para estos futuros subversivos.
Igual nunca todo esta perdido, y si bien es cierto el sudoku no pueda hacer demasiado por nosotros a estas alturas de nuestra existencia, sí puede lograr cambios fundamentales en esas brillantes e inmaculadas mentalidades que los niños poseen.

jueves, agosto 23, 2007

SIMBAD EL MARINO - CARLOS MACHACA






Simbad el Marino

de Carlos Machaca








Había una vez un navegador al que llamaban Simbad el Marino y éste tenía un buen amigo. Un día el buen amigo que se llamaba David se volvió malo. El no quería navegar cuando Simbad estaba navegando y él había comprado un sólo pollo. David se había comido todo el pollo y le dio a Simbad sólo huesos, pero no era un perro, él era un humano. Cuando Simbad se cansó de navegar en las orillas del mar, vino una ola grande que mandó a Simbad volando y el malo salió disparado como una bomba. Volaron en el aire. Al fin cayeron los dos en un bosque que estaba cerca a la playa. El malo se atrapó en la trampa de los indios. Los indios se lo llevaron en una olla de sopa. Simbad se había escondido en unas plantas donde tenía una piedra afilada. Solo había dos indios que eran sonzos y que se distraían mucho. Simbad salío de las plantas y lo desató a su archienemigo.



Este cuento fue recogido por Daniel Ritter durante el trabajo realizado con nuestro querido Carlitos en la biblioteca. Carlos, jamás leyó el cuento referido, pero lo recreó a su propio gusto.

sábado, agosto 18, 2007

OPCIONES PARA COLABORAR










Algunas opciones para colaborar con los damnificados del Sur



Para donar sangre acuda a:- Ministerio de Salud: Avenida Salaverry cuadra 8- También puede hacerlo en los bancos de sangre de todos los hospitales del Ministerio de Salud, Seguro Social de Salud (Essalud), Fuerzas Armadas y Policía Nacional



Para donar víveres y ropa:- Explanada norte del Estadio Nacional, en Santa Beatriz- Grupo Aéreo Nº 8 de Lima, en el Callao - Las parroquias del Perú recibirán, junto a Caritas del Perú, ropa, enseres y alimentos en todas sus sedes- Municipalidad de San Borja: Avenida Joaquín Madrid, cuadra 2- Circuito del Pentagonito: Avenida San Borja Norte con Boulevard - Centro Comercial Ebony: Avenida San Borja Sur con Parque Sur, cuadra 1- Supermercado Plaza Vea del Centro Comercial San Borja- Para mayor información, se puede llamar al teléfono 612-5555 anexos 358, 312 y 236 - La Municipalidad de Jesús María ha instalado tres carpas de campaña en la cuadra nueve de la avenida San Felipe, para junto a los vecinos, empresarios y comerciantes del distrito, ayudar a recolectar víveres, alimentos no perecibles, medicinas y bidones de agua-En Estados Unidos, está canalizando las donaciones y la ayuda. Los teléfonos son: (001) 202-462-1081 / 202-462-1084 y 462-1085. Además, las colectas que se harán en las misas del domingo de la Iglesia St. Matthew, de Washington DC., se destinarán íntegramente al Perú.



Para donar dinero:- Las donaciones monetarias se pueden depositar a dos cuentas en el Banco de Crédito del Perú: 193 199999998 0 15 (Moneda nacional -Soles), 193 199999999 1 16 (Moneda extranjera -Dólares). En el BBVA Banco Continental, las cuentas son: 0011-0444-4444444444 (soles), 0011-0444-4444444446 (dólares), 0011-0444-4444444447 (euros)- En España, se puede depositar dinero en la siguiente cuenta del banco La Caixa (Barcelona): 2100-0479-21-0200048852. Cualquier información, escribir al correo electrónico centroperuanobcn@gmail.com o llamar a los teléfonos 93 265 07 20, 678 66 89 34 y 608 59 3656- Defensa Civil informa que también se puede depositar dinero en la cuenta del Consulado General del Perú en Toronto, Sismo Perú 2007 Account, # 06702 113 - 4329 del Royal Bank of Canada (RBC)- La Iglesia Católica realizará en todas sus parroquias a nivel nacional colectas los domingos 19 y 26 de este mes-En Canadá, se puede depositar dinero en la cuenta Sismo Perú #06702 del Royal Bank of Canadá (RBC)

martes, agosto 14, 2007

SI LOS TIBURONES FUERAN HOMBRES


Bertolt Brecht

— Si los tiburones fueran hombres — preguntó al señor K. la hija pequeña de su patrona—, ¿se portarían mejor con los pececitos?
— Claro que sí — respondió el señor K.—. Si los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar cajas enormes para los pececitos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones. Para que los pececitos no se pusieran tristes habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes. También habría escuelas en el interior de las cajas. En esas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Estos necesitarían tener nociones de geografía para mejor localizar a los grandes tiburones, que andan por ahí holgazaneando. Lo principal sería, naturalmente, la formación moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que se les auguraba sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista. Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicarlo inmediatamente a los tiburones. Si los tiburones fueran hombres, se harían naturalmente la guerra entre sí para conquistar cajas y pececillos ajenos. Además, cada tiburón obligaría a sus propios pececillos a combatir en esas guerras. Cada tiburón enseñaría a sus pececillos que entre ellos y los pececillos de otros tiburones existe una enorme diferencia. Si bien todos los pececillos son mudos, proclamarían, lo cierto es que callan en idiomas muy distintos por eso jamás logran entenderse. A cada pececillo que matase en una guerra a un par de pececillos enemigos, de esos que callan en otro idioma, se les concedería una medalla al valor y se le otorgaría además el título de héroe. Si los tiburones fueran hombres, tendrían también su arte. Habría hermosos cuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones en colores maravillosos, y sus fauces como puros jardines de recreo en los que da gusto retozar. Los teatros del fondo del mar mostrarían a heroicos pececillos entrando entusiasmados en las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, arrullados por los pensamientos más deliciosos, como en un ensueño, los pececillos se precipitarían en tropel, precedidos por la banda, dentro de esas fauces. Habría asimismo una religión, si los tiburones fueran hombres. Esa religión enseñaría que la verdadera vida comienza para los pececillos en el estómago de los tiburones. Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que fueran un poco más grandes se les permitiría incluso tragarse a los más pequeños. Los tiburones verían esta práctica con agrado pues les proporcionaría mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos, y se harían maestros u oficiales, ingenieros especializados en la construcción de cajas, etc. En una palabra: si los tiburones fueran hombres, en el mar no habría más que cultura oficial."
Colaboración para este blog del amigo Daniel Ritter.

martes, agosto 07, 2007

EL FANTASISTA


Aquellos que hasta ahora creen que leer una novela (Sin dibujitos) es propio de escolares torturados, solitarios eruditos u ociosos contemplativos (Ocio creativo le llaman estos en su defensa) tienen ahora un buen motivo para abandonar esa errónea idea.

"El Fantasista" es una historia de fútbol, vida, orgullo, amor, pero sobretodo fútbol. Un campamento salitrero en la desertica costa norte de Chile, a poco de ser clausurado, y por ende borrado del mapa, es testigo de la llegada de un hombre capaz de hacer maravillas con su vieja pelota, precisamente días antes del último partido que jugarán contra sus eternos rivales del campamento próximo. De inmediato todos ven en este silencioso personaje al salvador del equipo para este últmo encuentro futbolístico de vital importancia en sus vidas y la de su pequeña comunidad a la que pronto tendran que abandonar.

Esta novela destila fútbol en todas sus páginas, "Pero de igual modo ningún cristiano conocía la derrota y la humillación más profunda si no corrió nunca hasta el fondo del arco a buscar la pelota despues de hacer un autogol". (P. 81) Es ese deporte tan popular que está ligado a los actos de nuestra vida misma, "El fantasista", es una lectura de la vida a traves del deporte rey. Pero la novela tiene tambien de tragedia humana, de esa extraña mezcla de orgullo y pena que muchas veces sentimos hacia nosotros mismos o los demás cuando presenciamos el esfuerzo realizado para lograr un fin, haciendolo frente a la más ferrea adversidad.

Para disfrutar de esta novela (Si se es una de esas personas que le huye a la lectura) solo es necesario haber sentido alguna vez en la vida la pasión del fútbol, en la cancha, la tribuna, o simplemente frente al televisor o la radio. Fácil de leer, con un lenguaje coloquial y poetico, la novela nos envuelve en cada capítulo, para terminar disfrutando de maravillosas jugadas en la cancha y la vida de cada uno de sus entrañables personajes.


EL FANTASISTA

HERNAN RIVERA LETELIER (TALCA, CHILE, 1950)

PRIMERA EDICION / ALFAGUARA / JULIO 2006