lunes, septiembre 24, 2007

POESIA - RODRIGO VERDUGO PIZARRO


PRIMER ANUNCIO


Nos descarna la noche y se nos pegan todos los vuelos

Las manos han quedado abiertas para demostrar que los vientos han errado

Oyes esa harapienta vibración, si es la nuestra y es mejor ignorarla

Somos borrosos para los dioses tanto como ellos lo son para nosotros

Vamos vestidos con agujas quemadas, agotamos el primer ojo

Para que guardar memoria

Si solo hay viento y agua operando en el brote de los seres inviolables

Las memorias alzaron la luz como limite primitivoHabrán veces en que nos echen fuego o niebla encima para distinguirnos

De eso que hubo entre el cielo y la copa del derrumbe.

Nadie ha descubierto nuestra cofradía

Porque hablamos un idioma en clave

Entre la bruma accidentada y los lechos mancos

Llevamos atada a la espalda la quimera investida de cera.

Esta mañana se levanto el polvo, atisbo esa continuidad que se asoma al día

Un tiempo accesible del que se sale con pies de silbidosHacia las casas para entrar y salir de ellas

Golpear las puertas mientras abren y no es nadie

Mientras vuelven a golpear y de nuevo abren y de nuevo no es nadie

Pero alguien hace cálculos, sumas y restas con esos golpes y comprueba

Que el mensajero fue cubierto por constelaciones marinas y anillos venenosos

Y llama a las líneas a advertir

Que las manos del cielo se basan en las retenciones

El con nosotros hace una sola cadena, esa sola cadena que hacemos

Con los ángeles que crecen hacia abajo en retribución a la madera

Con las animas genitales que marcan con oxido de zinc sus territorios en los

Muros de las cavernas, ahora son distintos los umbrales,

Como el agua que se desengañaUn renegado magnetismo nos enmascara,

Bañamos las armas en el leproso centelleo

El espacio que ocupamos dentro de la noche se vuelve niebla

Niebla que codicia la fragmentación del cuerpo.

Es mejor ignorar que nuestras raíces se abandonaron a cielos equivocados

Que al nacer interrumpimos a esas serpientes

Que son las herramientas de la tempestad

Es mejor no guardar memoria, todos vivieron bajo una lámpara culpable

Lo sumergible del mar primero fue hecho en el cielo

Miramos hacia atrás y vemos al fulgor derribar una hilera de días.

Es otra la mirada como la del hombre que se mira fijamente en la mujer

Y descubre que ha convivido con el relámpago que encamina a la sangre

Hacia un camino invisible

Con la clave que castiga las piedras

Para que la luz se quede a solas con la muerte

Descubre que ha agitado pájaros y espejos para que el infierno envejezca

Descubre que ha dejado cubierto de brisas

El árbol sexual que releva a la muerte

Descubre que dos temblores se quedaron para siempre frente a frente.


Del libro inédito “Anuncio”



CONTINUIDAD


Nació de un retrato de niebla

Olas inconfesables alumbraron esa voracidad.

Los fundamentos del día pasaron a la sangre

Las ciudades se quedaron blancas

Velaron las mitades de un mismo cuerpo en distintos ataúdes.


ENTRE LATITUDES


A Diana Camacho Briceño


Se saca el día la envoltura del espacio

Quedan encrucijadas, perfiles dibujados en las paredes

Tu y yo y nuestro préstamo de cenizas

Tu y yo que desentrañamos la noche.

Alguien hablaba de nacer o morir

Mientras dejábamos un solo murmullo en la formación de las agujas

Le dábamos su totalidad al ángel que se quemo los ojos con opio y con semen

Éramos los únicos que sabíamos que el centro de la tierra

Solo aparece al contacto de una boca.

A nuestro alrededor pasaban noches encargadas por las espinas

Se daban inagotables los remolinos convidados a los miembros

Una venganza de latidos aparentaban las olas.

Ahora lo que guardo de ti es un soplo que sobrevive en las costas

Siempre advienes con eso que le rapta la noche a la sangre

Pero no es lo único

La voz del cielo pasa por ti y sin volverse mineral

Te deja caer para mis hilos mortales.


ANOCHECE


En memoria de Stella Díaz Varin


Nos tapamos el rostro con un escombro viudo

Pero igual vemos el mar y el cielo: los mismos delirios enraizados

Tampoco sabemos que hacer durante el día

Salvo tocar la flauta para que se abra la matriz blasfema

Donde tu estarás desaprobando ciertas sombras, ciertas llamas

O bien perfumándote para que los salvajes

Te conduzcan en medio de una tempestad de imanes.

Mira como en ninguna casa nos reciben, como nos cierran sus puertas

Le temen a tu cabellera porque tiene el designio

De esos padres laberínticos que no tuvieron piedad de la luz

E hicieron un lecho sobre aberraciones de sal.

Vas engrandecida por cenizas lujosas, por armas de hielo

Que te rodean en círculos hasta que ninguno de nosotros puede entrar

Salvo que tu lo quieras,

Salvo que le hagas la señal a la copa y el cielo enrojezca

Mientras aquí nos aferramos al polvo jactancioso

Nos quedamos fuera de todo linaje, mientras la piel atrapa al día

Y una amenaza de cáscara se cierne sobre el mundo.

Esos padres laberínticos te están vaciando los ojos

Infringiendo lo conocido del agua

Quedan escombros viudos al centro de la noche

Donde tu estarás viendo a los pájaros alcanzar la angustia del fuego

Mientras nosotros vemos que hombres y pájaros

Se han quedado para siempre en ello.

Te tapas el rostro con una roca cubierta de pelos y te despides

La misma que te hace odiarnos, la misma que altera las restauraciones

Le otorgas a las lámparas la locura de los cadáveres

Pero se la quitas sin decir nada

Y resta nada mas ver como son las alas

Ahora que ningún abismo le falta a la luz.


Bio- Biografía: Rodrigo Verdugo Pizarro Nace en Santiago de Chile El 9 de enero de 1977. Se inicio en el taller de Poesía "Isla Negra", dirigido por el poeta Edmundo Herrera, desde 1992 a 1996 en la SECH. Coeditor y articulista de la revista Derrame y miembro del Movimiento del mismo nombre. Su obra ha sido publicada en revistasY antologías chilenas y extranjeras, siendo traducida parcia
lmente al francés y Al polaco. En 2002 publico su primer libro: “Nudos Velados” Ed Derrame.

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