domingo, septiembre 30, 2007

TRES HISTORIAS ABREVIADAS

Ronald Vega.


LA PLAZA

Pude haberte mandado a la mierda en ese mismo instante. Ahí, en medio del circulo de palomas que picoteaban maíz sobre los adoquines a la altura de nuestros pies. Apechugarte contra mí hasta posar mis labios sobre tu oreja y mordértela salvajemente. Pero no. En ese momento no atiné a nada y ahora observo como te alejas con paso cansino, con tu detestable andar de derrota. Se que no voltearás pero aún espero que lo hagas, afuera el mundo gira como si nada hubiese ocurrido. Y yo aquí, con ganas de disolverme en el naranja de la tarde, escuchando tu “Estoy limpio” de hace tan solo unos segundos.

EL CAFÉ


- Disculpe, ¿Puedo compartir la mesa con usted?
Un cuadro. Yo solo veo ese cuadro al fondo, líneas, líneas y círculos, formas difusas en colores tenues. Sangre, oscura, marrón, limpia.
- ¿Qué busca?
- El celular, pienso hacer una foto de aquel cuadro.
Lejos de ti no tengo nada y a tu lado lo pierdo todo.

LA MUERTE

Lloraba. Sobre la mesa una botella de vino, cigarros y pastillas. En el fondo sabía que no tenía la culpa, ella no lo quiso así, pero así fue. Se acercó a abrir la puerta sin saber si la habían tocado o no. Sonámbula.
- Gonzalo.
Entró. Caminó lento hacia la mesa, como si su vida pasara en cámara lenta. Ella, en su último chispazo de lucidez, supo que había venido para que avanzaran juntos por los intrincados caminos de aquel viaje sin retorno. Avanzó hacia él con tres torpes y pesados pasos.
- Amor.
Cayó desplomada sobre la mesa, en el piso, una mancha roja, mezcla de vino barato y sangre infecta, se extendía lenta, triste. Supo que era el final, se levantó y salió silencioso de la habitación llevando consigo su paso cansado.

1 comentario:

J.a.q.u.i dijo...

juntemos el kafe y la puerta___sin parke___sin espera___solo...solo con un cielo___