sábado, diciembre 22, 2007

SOBRE LA NAVIDAD Y UN RELATO

Estimados/as.

Tal vez sea la navidad una de las fechas cuya prostitución ha alcanzado los mayores niveles de aceptación pública. Hace ya un año, por estas fechas, recibía una carta en la que me recvomendaba dejar de ser crítico con todo esto. Ahora creo que hay bastante de razón en eso, y claro, es como que todos han aceptado ya como reales las falsedades que por estas fechas se ven. Bueno, son momentos de sensibilidad. La que no deja de sorprenderme es la sensibilidad empresarial, ver empresas que llevan a sus trabajadores a zonas perifereicas, llevando regalitos a los "niños pobres",niños que el resto del año les importan un pincho. Pero en fin, eso se da desde siempre por estas fechas. Y eso de pasarla con la familia y esas cosas, en fin, no quiero seguir escribiendo sobre esto, que cada uno lo pase como desee pasarlo, lo importante es que se sienta feliz con lo que hace. Y que importante eso de sentirse feliz con lo que se hace, ahora comparto con ustedes un pequeño relato...


UN HOMICIDIO

Pensaste que me comportaría como una de aquellas cándidas niñas silenciosas con quienes estabas acostumbrado a tratar, las mismas bajo cuyas cuadriculadas faldas deslizabas tus asquerosas manos para palpar lentamente, despacio, la suavidad de aquel monte adolescente que teníamos entre las piernas.
Algunas -las mayorcitas- sonreían nerviosas y eso te excitaba más. Otras , como yo, permanecíamos impávidas tratando de encontrar algún "por que" deshojando margaritas en el jardín de nuestra inocencia.
No era el frances la unica lengua que dominabas a la prefección, lo supe cuando tuve tu cabeza -tu calva cabeza de rodilla- bajo mi falda una tarde despues de clase. Aquella vez me di cuenta del inmenso poder que entre mis piernas llevaba. Así fue como llegaste aquí, atraído por ese olor -aroma decías tu- que expele mi sexo cuando me siento nerviosa -excitada decías tu- y que te hacía volar hasta perder el control. Pero ahora quien ha perdido el control soy yo. He querido disfrutarte por última vez y verte pedirme -como siempre lo haces cada que terminamos- esta copa de vino que gustosa te alcanzo. Y hoy que estas retorciendote en el suelo con los ojos blanquecinos, con esa tu cara de cerdo sudoroso envuelto en sucias sábanas de hostal barato, ahora, profesor, me pareces más repugnante que cuando tenía doce años.



Este relato lo he tenido bastante tiempo en un cuaderno, pero ayer, mientras veía algo de noticias, me entere que en Israel -si mal no recuerdo- hay un programa televisivo encargado de sorprender pederastas de internet que coordinan citas para abusar de menores de edad. Al ver esto recorde el relato este, que aproposito lo escribi en un taller de mircorelatos al que asisti hace ya un mes o algo así, y me decidí a publicarlo. Habían mas trabajos en el cuaderno, y tengo otros relatos más en la pc del taller, pero por ahora, publico solo este. Bueno, si no escribo en los proximos días, les deseo lo mejor, ahora y siempre.

Saludos.

Ronald.

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