miércoles, enero 30, 2008

LA NUEVA CONSTITUCION BOLIVIANA Y EL ASUNTO EDUCATIVO

No se trata unicamente de un crecimiento cuantitativo de quince a veintiún artículos relacionados al tema, sino sobretodo es un avance cualitativo. Convencidos de la importancia que tiene la educación en la formación de una conciencia crítica ciudadana que permita no solo ampliar sino mejorar los espacios y niveles de debate, las y los asambleístas, en representación del pueblo boliviano, plantean en la Nueva Constitución Política del Estado (CPE) una visión educativa inclusiva en un marco de respeto por las diferencias haciendo hincapié en la responsabilidad que recae sobre el Estado, las instituciones educativas y la sociedad.

Por ejemplo, si antes en al constitucón de 1967 -reformada por última vez en el 2004- se hablaba de uno de los grandes flagelos de nuestros pueblos como el anafalbetismo de una forma tan tímida y a la vez vaga refiriéndose a la alfabetización como una "Necesidad social en la que deben contribuir todos los habitantes" (Art. 179), ahora, en la nueva CPE la urgente tarea, ya no de alfabetizar sino de erradicar el analfabetismo -parece un simple juego de palabras pero en el fondo encierra una forma distinta y más agresiva de enfrentar el problema- se presenta como un "deber" del Estado y la sociedad, que incluye el respeto de la diversidad cultural: "A través de programas acordes con la realidad cultural y linguística de la población." (Art. 84)

Pero es en el concepto mismo y sus objetivos donde se percibe un claro interés por transformar la educación para convertirla en un motor de desarrollo. En el artículo 78 de la nueva CPE quedan sentadas las bases sobre las cuales se fundamentará la educación en Bolivia:
"La educación es unitaria, pública, universal, democrática, participativa, comunitaria, descolonizadora y de calidad."
"La educación es intracultural, intercultural y plurilingüe en todo el sistema educativo."
"El sistema educativo se fundamenta en una educación abierta, humanista, científica, técnica y tecnológica, productiva, territorial, teórica y práctica, liberadora y revolucionaria, crítica y solidaria."
Se trata entonces de una educación orientada a la formación de seres con capacidad crítica y analítica que reafirman su identidad cultural y conviven en armonía con los demás bajo los lineamientos del respeto y la vigencia de los derechos humanos: "La educación fomentará el civismo, el diálogo intercultural y los valores éticos morales. Los valores incorporarán la equidad de género, la no diferencia de roles, la no violencia y la vigencia plena de los derechos humanos."(Art. 79)
Hay una clara visión descentralista de la universidad que permite mayores niveles de acceso a esta sobre todo en las poblaciones más alejadas, siempre -y este es un eje transversal en toda la CPE- teniendo en cuenta el respeto por las costumbres propias de cada región y grupo social: "El Estado, en coordinación con las universidades públicas, promoverá en áreas rurales la creación y el funcionamiento de universidades e institutos comunitarios pluriculturales, asegurando la participación social (...)" (Art. 95)

Cualquier pesimista -entre los cuales me nombraría estando lejos de aqui- diría que se trata de una página más impresa como muchas otras en las que supuestamente figuran lineamientos que dirigirán los destinos de un país, pero aqui hablamos de algo diferente. Y es que esta CPE ha sido fruto de la concertación de las diferentes etnias que conviven en Bolivia, las cuales participaron de la Asamblea constituyente, la misma que intentaron boicotear -tal como quieren hacerlo ahora con la CPE- aquellos que detentaron el poder durante todo este tiempo en una país donde la mitad de la población es indígena y recién hace dos años uno de ellos -y con mayoría absoluta por primera vez en la historia del país- ha sido electo presidente. En la actualidad la CPE se encuentra en un proceso llamado de "socialización", es decir que esta siendo llevada para su difusión a las zonas más alejadas del país.
Es necesario leer el texto completo de esta constitución para darse cuenta de lo que se está proponiendo en Bolivia, una nueva forma de estado latinoamericano.


El presidente Evo Morales habla sobre el clima en el mundo ante la ONU

Este texto es una gentil colaboración de nuestro amigo:
Braulio Yana Alanoca (La Paz, 1989)



En el discurso que el presidente dió ante los jefes de estado del mundo en la (ONU), tomó el tema del clima donde utilizo ejemplos como el incremento de dióxido de carbono en el mundo que se elevó del 10% a 30% en los últimos 200 años que causan mucho daño en el mundo y que pone en riesgo la vida de muchas especies vivas, pero no solo dañan eso sino también causan daño a la humanidad por las enfermedades que el calor esta causando hoy en día y que se debe parar.
Evo Morales dice que también a causa de esto se debe poner precio al agua y controlar el hambre en el mundo, por lo que estamos consumiendo en un año lo que cosechamos en un año y tres meses en todo el mundo, debemos promover la inversión privada en los sectores de energía limpia.

Nuevamente quieren utilizar la privatización para hacer negocio con la misma enfermedad que estas mismas políticas producen. Este mismo caso pasa con los biocombustibles, como un ejemplo claro podemos decir que para obtener un litro de etanol se requiere 12 litros de agua y de igual manera para procesar una tonelada de agrocombustibles se necesita una hectárea de tierra.
Por eso dice que muy de acuerdo a la declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, recientemente aprobada después de tanta lucha, pero ahora tiene que pasar del papel a la realidad dice el presidente y esto se logrará respetando la pachamama que es la madre tierra, y parando de golpe el exceso de dióxido de carbono para que el calentamiento global no cause una catástrofe en el futuro al mundo, como otro punto se debe poner un súper impuesto de la riqueza mundial, porque no puede ser que tres familias tengan más dinero que los 48 países más pobres en el mundo, no podemos hablar de equidad y justicia mientras esto siga.
Los Estados Unidos y Europa consumen, en promedio, 8.4 veces más que el promedio mundial para ello es necesario que bajen su nivel de consumo y acepten que somos habitantes de un mismo mundo y que se debe respetar la pachamama por que es ella la que nos guiara para vivir bién con equidad de todo y en paz con nosotros mismos y con los diferentes países del mundo y que lo convierta armónico y equilibrado con la naturaleza.

Estos fueron los temas que trató con gran precisión nuestro presidente en la reciente asamblea de la (ONU) de la cual el presidente Evo Morales destacó la noche del miércoles 7 de noviembre del año pasado el avance significativo de los indígenas en el mundo y el país, en oportunidad de promulgar la ley 3760 ante la (ONU).

DISCURSO DE EVO MORALES ANTE LA O.N.U. : LA HOJA DE COCA, EL RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS, VISIONES SOBRE LA POLITICA ANTIDROGAS

DE LA VIDA Y SUS LECCIONES

"Se ríe el niño dormido, quizá se sienta gorrión esta vez, jugueteando inquieto en los jardines de un lugar...que jamás despierto encontrará."
Luis A. Spinetta.



El niño que lustra zapatos en la esquina de las calles Linares y Melchor Jiménez tiene el rostro cubierto, la mitad de la cara caliente por la bofetada que esta mañana recibió de su padre mientras ordenaba trapos y escobillas en su cajita de madera, y una hermana en el hospital sin posibilidad de salir respirando. El secretario de la oficina de protección al menor ha despertado algo tarde esta mañana, hizo el amor a su esposa después de algunos meses con la misma pasión que pone al cepillarse los dientes, compró el diario antes de ir a la oficina y a media cuadra se acercó al niño para sin mediar palabra alguna poner el pie sobre la caja. Mientras trabaja el niño piensa en su hermana, en el ardor de la mitad de su cara y los gritos del padre: "!Dormir nomás sabés, vaya a trabajar que ya van a ser las siete!" El hombre, robusto y correctamente peinado, lee el periódico mientras imagina a la nueva secretaria de la oficina sentada sobre sus piernas.
¡Listo jefe!, dice el niño mientras golpea suavemente el brilloso zapato anunciando que su trabajo ha concluído. El hombre deja la lectura y a la secretaria para fijarse por primera vez en el niño,
-diríamos mejor en sus ojos que es lo único que se le nota del rostro- y entregarle algunas monedas.
Al llegar a la oficina, el secretario de protección al menor saluda a la nueva secretaria y de inmediato se le caen los hombros al reconocer en ella la mirada de aquel niño responsable de la brillantez de su calzado y, antes de mirarle las piernas decide ponerse a trabajar en la elaboración de un informe sobre la violencia y explotación infantil que va en preocupante crecimiento.

martes, enero 29, 2008

¿QUIEN ES VICTOR HUGO VISCARRA? Un acercamiento al sub mundo de La Paz

El hombre cuya fotografía aparece en la contratapa tiene la mirada perdida en el horizonte tal vez pensando en alguno de los tantos personajes que recorren este libro. Es una foto tamaño carnet difuminada en blanco y negro en la que sobresalen unos ojos pequeños bajo la sombra de unos rayvans y los labios delgados en un esfuerzo de sonrisa o burla hacia la vida. Ahora pienso que tal vez el hombre de la foto no sea él y que haya puesto la imagen de alguno de sus amigos para hacerle una broma y de paso ocultar su verdadero rostro. Y es que luego de leer Alcoholatum y otros drinks, de este autor se puede esperar cualquier cosa.

Bajo la foto en un primer párrafo siempre en la contratapa del libro dice lo siguiente:
Autor: Víctor Hugo Viscarra, paceño nacido el 2 de enero de 1958. Más allá de romanticismos se autodenomina "guerrero", siendo una de sus frases favoritas "el trago o yo"...

La primera vez que escuché su nombre no habían pasado ni dos días de haber llegado a La Paz. Caminaba por la calle frente al local de la Universidad de San Andrés buscando algún lugar donde vendieran material alternativo. Eran dos chicas bastante jóvenes las que estaban sentadas sobre las gradas a la entrada de un centro comercial donde acababa de realizar una infructuosa búsqueda. Una de ellas me dijo: "Tienes que leer a ViscaRWA", cuando me lo dijo no me importó a quien se refería, nada en verdad me importó tanto en ese momento como su forzada pronunciación de la "erre" en "Erwe", luego me enteré que esta pronunciación es entre algunos grupos de jóvenes una forma de marcar diferencia en principio fonética con el mundo indígena. Pasado el primer impacto que ello me produjo pude concentrarme en su descripción del autor: "Ha muerto hace poco de cirr(W)osis, creo que el año pasado. Él vivía en la calle y en sus libros hablaba siempre de eso, comenzó a escribir para poder seguir tomando." Cuando terminó yo tenía en la mente la imagen de una versión altiplánica de Bukowski, o tal vez a uno de estos tantos personajillos que pululan creándose a nivel local sus propias áuras de malditismo con la que disfrazan su escaso compromiso literario.

Muchas ideas en la cabeza -pero ninguna certeza- me llevaron a buscarlo, así llegué a Alcoholatum y otros drinks, libro que acabo de terminar y en cuya contratapa, pero sobretodo en la fotografía que hay en esta, me he quedado pensando todo este tiempo.
Alcoholatum es un tour suburbano por La Paz y otras ciudades bolivianas, pero no es esa mirada que hacen ridículos turistas desde una autobús sin techo creyendo conocer una ciudad. No, en este libro Viscarra nos saca violentamente de la tranquilidad y el calor del hogar para llevarnos por ejemplo a los helados escalones de la iglesia San Francisco donde en plena madrugada se consuma el "amor" entre una vieja ciega e indigente con un ebrio cojo sobre una pequeña manta a la intemperie donde además de la pareja en actividad pernoctan los dos hijos de la mujer. Dice el autor como testigo silencioso del hecho: "Ninguno de los dos muchachos despierta para ser espectador de aquella escena tres equis, y si además despertaran creo que solo atinarían a cambiar de posición" ("El corredor de la catedral").

Bares, lenocinios, peleas, frío , soledad y muerte, son algunos de los ingredientes que Viscarra distribuye inteligentemente a lo largo de este libro sin perder en ningún momento el sentir propio del hombre de la calle, diríamos mejor del corazón, del alma de la calle, de esas personas por quienes él escribía, según lo manifestó alguna vez en la presentación de un libro suyo: "Deseo seguir contribuyendo para reivindicar la dignidad de los marginados, porque ante todo son seres humanos. Yo soy así, no tengan miedo, no muerdo la mano a quien me extiende la suya”. No queda duda alguna que tal como me dijo la chica de la "erwe" este autor era un hombre de la calle, tal como sus personajes: "Nadie supo si ese hombre murió por que le dió la gana de hacerlo, o por que la indiferencia que le habían demostrado los demás lo mató sin apelar a la violencia." ("Cuento para alejar las tristezas".) Viscarra fue un escritor sumido en la búsqueda constante de sí mismo, y no teme decirlo en la dedicatoria de este libro: "A Víctor Hugo, ese hombre que busqué entre las sombras".

Lo positivo entre otras cosas de este libro es que acerca, claro está de una forma impactante -pienso ahora que no puede ser de otra manera- una realidad que por más que la sociedad se empeñe en ocultar es imposible obviar, una realidad que existe en muchas de nuestras ciudades y que, gracias a escritores como Viscarra, pueden, por lo menos en la literatura, acercar sus voces desagarradoras ante una sociedad indiferente, por que en este libro están todas aquellas personas a las que siempre se prefiere dar la espalda.



Sobre el libro:
Alcoholatum y otros drinks, crónicas para gatos y pelagatos.
Editorial CORREVEIDILE
La Paz, 2001.

Sobre el autor:
Víctor Hugo Viscarra: "Escribo para reivindicar a los marginados"
http://www.la-epoca.com/verporseccion.php?CIDARTICULO=6649&CIDSUPLEMENTO=5&CIDNUMERO=219

LA BÚSQUEDA



"Yo tuve un perro y una profesora que me enseñaron a olvidar, inesperadamente fui felíz pero no lo puedo recordar."

Instrucción Cívica





Por fin había dado con la callecita estrecha de balcones coloniales y suelo empedrado de la cual le había hablado aquella anciana medio ciega y desdentada a quien le compró unos cigarrillos despúes del desayuno. No tenía ganas de comprar nada a pesar de estar la calle colmada de vendedores de artesanías. Caminaba despacio en medio de una procesión de bulliciosos turistas que a esa hora colmaban la calle. Era como la avenida del mundo en un país remoto y él en medio de todo, estando sin estar, perdiéndose en el multicolor de mantas, camisetas, cerámicas y demás maravillas salidas de las manos creativas de los pobladores de aquella ciudad tan cercana y extraña a la vez. Los móviles que hasta ahí lo habían llevado no eran los mismos de aquellas emocionadas familias que a su alrededor hablaban en voz alta sobre sus próximos destinos o sobre lo bien que les quedaba aquellas prendas que se probaban, pero en fin -pensó- eso a quién podría importarle ahora, que cada quien lleve en silencio su cruz y decida si hacer o no amistad con alguno de los ladrones vecinos. Pero igual estaba ahí, tal vez por no estar solo en ese cuarto de hotel, o por no verse en medio de aquella avenida vacía llamada tristeza por cuyas veredas había transitado durante los últimos años. Comenzó a preguntar mecánicamente por cosas que en verdad no necesitaba, monederos, encendedores, entre otros pequeños productos que observaba con desinterés ante el entusiasmo de los vendedores que se esforzaban por describir las ventajas de aquello que tuviera entre sus manos. Así avanzaba de tienda en tienda preguntando por cualquier cosa intentando hacer algo en aquella soleada mañana de verano en la sierra.

En una de las tiendas ubicada al medio de la calle, donde el bullicio y el gentío se hacían casi insoportables, llamó su atención una muchacha que parecía estar vendiendo la tristeza en las vitrinas de sus ojos. Sentada sobre una pequeña silla de madera al fondo de un estrecho pasadizo colmado de artesanías a ambos lados, dominaba su pequeño negocio en el que él, casi sin darse cuenta, estaba ya revisando algunas piezas de cerámica. No pasó mucho tiempo para comprobar el por qué tan poca gente, casi nadie, nadie, entraba a este lugar o pasaba en él más de medio minuto sin antes salir con un gesto de extrañeza. La muchacha, que parecía estar clavada a su silla, había pegado a cada producto un papel con su precio. Un turista, tipo alto y rubio de ojos casi transparentes, se acercó a ella con una cerámica que pensaba comprar: "Hola -dijo con la sonrisa del foráneo mientras le enseñaba el producto- ¿Qué tal esto?", ella levantó la mirada desde su silla y respondió con voz fría y sentenciosa: "No sé, usted sabrá por que lo ha elegido". El hombre puso cara de confusión y regresó por donde vino dejando antes la pieza en su lugar. La escena que había sucedido a solo unos pasos de donde él estaba lo había puesto algo aturdido. Miraba disimulado a la muchacha que parecía perdida en algún extraño rincón del tiempo sin percatarse de aquella presencia que junto a la suya eran las únicas en toda la tienda. Él observaba con fingido interés, y algo de nerviosismo, diversos artículos buscando inútilmente llamar la atención de aquella muchacha vestida de soledad y tristeza, sentada siempre sobre su silla con la mirada al infinito y las manos perdidas entre sus piernas. Tenía unos grandes ojos color madera desde donde nacía una nariz abrupta y ancha que terminaba en dos fosas como cuevas oscuras y profundas, sus labios eran gruesos y toscos, siempre cerrados sin permitir adivinar la forma de sus dientes y mucho menos un esbozo de sonrisa.
Había algo que no le permitía salir de ahí, una atracción inexplicable que lo mantenía pasando de una manta a un mechero, y de ahí a alguna prenda de vestir y así de un lado a otro del pasillo. Pensó que ya había pasado demasiado tiempo y que era hora de decidirse de una vez, por que estaba seguro que solo comprando algo tendría una razón, aunque sea forzada, para acercarse a ella. Con un bolso artesanal de colores opacos -degradaciones del marrón- comenzó a acercársele mientras sacaba el dinero de su bolsillo. La muchacha tomó el bolso y le quitó el papel del precio, luego recibió el dinero y entregó el produco sin mediar palabra. Él hubiera querido preguntarle por alguna calle inventada o una plaza conocida pero mientras pensaba en algún argumento para iniciar conversación ya se encontraba nuevamente entre esa masa de turistas que avanzaban hacia todas direcciones en medio de la calle. Volteó para ver el lugar por última vez mientras era empujado por el gentío, llevaba el bolso doblado en la mano. Así llegó hasta una plaza cercana alfombrada de palomas, avanzó por el medio haciendo volar algunas aves a su alrededor tomando el camino de regreso al hotel.

Luego del almuerzo subió a su habitación para tomar una siesta, había pensado pasar la tarde en la biblioteca de la ciudad conociendo un poco de la historia del lugar. Al despertar juntó algunas revistas locales cuya lectura pensaba terminar en la biblioteca, tomó el bolso que estaba doblado sobre aquella mesa que fungía de escritorio y al abrirlo para poner ahí las revistas vió en su interior un pequeño papel doblado que sacó de inmediato, al desplegarlo sobre la mesa leyó la siguiente inscripción: 93.1 20:00 Hs. , acercó la luz de noche hasta la mesa para observar mejor la letra. Sí, era ella, inexpresiva hasta en su caligrafía, haciéndole una invitación que no estaba dispuesto a rechazar.
Pasó la tarde en la biblioteca revisando algunos libros de historia de los cuales no entendió nada en absoluto, la imagen de aquella misteriosa muchacha aparecía siempre en cada página que intentara leer. Al salir de la biblioteca fue al mercado y compró un pequeño radio, luego de cenar subió a su habitación, ante la mirada sorprendida de algunos huéspedes -solitarios como él- con quienes solía quedarse para jugar a las cartas y tomar vino luego de cenar. Tuvo un ligero sobresalto cuando al dar con el dial no escuchó nada, aún quedaban cinco minutos para que den las ocho así que colocó el pequeño aparato sobre la mesa de noche y se echó en la cama a esperar. la habitación era pequeña y oscura, el rumor de los huéspedes charlando en la sala se escuchaba desde lejos, comenzaba a sentirse tonto cuando una melodía que le pareció familiar comenzó a salir del aparato llenando la habitación por completo, y luego una voz, esa voz: "Bienvenido pasajero azul, soldado alas de mariposa, víctima de un amor maldecido, es este el tren que buscabas abordar, aqui es donde se detienen el tiempo y las nubes, aquí la luna bajará para acostarse a tu lado". Se incorporó violentamente de la cama, caminó por la habitación envuelto en una triste melodía que siguió a aquella voz, la misma que ahora volvía a escuchar: "No busques más bajo las patas de la mesa o en las esquinas de los techos donde viven las arañas. Yo se por qué estuviste hoy ahí y con eso basta, por eso estoy hoy aquí. No busques las razones donde están ausentes." Luego de esto calló la señal. Bajó al bar y pidió una cerveza fría.

Al día siguiente por la mañana volvió a aquella calle, a la misma tienda, pero encontró a una señora gorda y dicharachera que ofrecía las artesanías ahí donde ayer estuvo esa muchacha cuya voz aún seguía escuchando. Miró bien al interior del local y ni siquiera pudo ver la pequeña silla de madera, ningún rastro de ella ahí donde la vió por primera y tal vez única vez. Pasó la tarde deambulando sin rumbo por las calles de la ciudad, mirando ecaparates, fumando en las plazas, siempre con la esperanza de cruzársela en alguna esquina o verla comer un helado en algún parque pero nada, nada de ella en todo el día, solo sus palabras: "No busques las razones donde están ausentes".
Por la noche antes de las ocho estaba ya acomodado en la cama con el radio encendido, esperando: "No busques si lo que quieres es encontrar", fue la única frase que escuchó antes que callara la señal. Ahí mismo aventó el radio destrozándolo contra la pared, empacó sus cosas y fue a la estación, compró un boleto y dejó la ciudad acompañado por esa voz que acababa de grabársele para siempre en algún rincón del alma.

viernes, enero 18, 2008

UN ACCIDENTE


Eran niños jugando a la rondita lo último que viste antes de abrir los ojos, había sido un mal sueño aunque la realidad se presentara como algo todavía peor. Estabas observando aquel techo de lata a solo unos centímetros de tus ojos cuando sentiste el sabor amargo en la boca y ese olor mezcla de perfume barato, trago y nicotina que de tu cuerpo emanaba. "Vamos ingeniero no se vaya tan temprano mire que las chicas todavía no se quieren ir y además mañana es domingo". Pensaste en aquella mujer morena de anchas caderas y pechos generosos con la que habías estado hacía solo unas horas y te sentiste tonto. Quedaste en silencio, agudizabas el oído para percibir algún sonido, una señal de vida, nada. Afuera imaginabas todo como una dantesca escena de fierros retorcidos sobre esquirlas de vidrio ensangrentadas y cuerpos mutilados esparcidos en derredor. Intentaste incorporarte ¿Tal vez pensando en escapar? sentiste la tensión que se originaba en el abdomen y ascendía lenta hasta la nuca, lo hiciste varias veces pero fue en vano, estabas atrapado. Pensaste que esa sería tu primera cárcel antes que llegara la patrulla y te condujera al lugar donde realmente tendrías que pagar por lo ocurrido. Tal vez con una buena fianza y unos cuantos meses en prisión estarías nuevamente en la calle, pero sabías que la peor condena era el tener que cargar hasta el último de tus días con la culpa de haber arrebatado la vida de personas inocentes por una estúpida irresponsabilidad. Sabías perfectamente que jamás volverías a ser el mismo. Intentaste volver a incorporarte esta vez sí pensando en escapar, pero era inútil, ya no tenías nada más que hacer.
Tus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas cuando escuchaste dos fuertes golpes al lado de la puerta. Había llegado el momento, tus latidos eran acelerados, jadeabas, no querías salir, preferías quedarte ahí adentro antes de presenciar el horror que habías causado, sentías ya sobre ti el llanto de los familiares a quienes habías quitado la alegría de vivir junto a sus seres queridos. Ahora llorabas presa del miedo y el espanto. Nuevamente los golpes en la puerta. Al voltear viste un rostro que se te hacía extrañamente familiar, la voz te llegaba desde lejos.
- Ingeniero, ¿Todavía no se va?
Sacudiste levemente la cabeza y respondiste con un NO lento y arrastrado. Luego de un suspiro de alivio apoyaste la cabeza sobre el volante mientras observabas nuevamente a los niños jugando a la rondita, sin escuchar el claxón que a esa hora despertaba a todo el pueblo.

sábado, enero 12, 2008

OBSERVANDO LA PAZ

En la ciudad de La Paz los de abajo están arriba y los de arriba abajo, al menos en cuestión geográfica. Y es que la naturaleza ha dado a esta ciudad la forma mas o menos como de un tazón, en cuyos lados superiores se ubica aquello que podríamos llamar periferia, poblada principalmente por comerciantes. Bajando desde ahí a pie( no exactamente desde ahí dado que las distancias son bastante largas) se llega al centro de la ciudad, caracterizado por esas clásicas construcciones coloniales tan propias de las capitales Latinoamericanas. Durante todo este recorrido la presencia de vendedores ambulantes es permanente. Más hacia el sur, diríamos mejor hacia el centro del tazón, se encuentra la zona residencial, pulcra y silenciosa -como la gran mayoría de estas- ajena al bullicio de la ciudad.

He cumplido ya con las tres cosas que considero hay que realizar para conocer una ciudad: Hacer uso de su transporte urbano, comer en el mercado y leer a sus escritores. Sobre el primer punto he de narrar ahora una experiencia inolvidable. Minibús es el nombre que se le da a lo que en Lima se conoce como combi. Estaba pues viajando en un minibús que tenía ya todos sus asientos ocupados, en una de las esquinas dos personas levantan la mano para subir, el cobrador les hace una señal negativa y el vehículo sigue de frente. Debo confesar que en ese mismo instante sentí en mi interior una emoción indescriptible. No sabía si pararme y aplaudir o abrazar a la persona que tenía al lado. Y es que para alguién que jamás se acostumbró a los vejámenes de las "combis", un hecho semejante no puede pasar desapercibido.

Políticamente esta es una ciudad fragmentada. Sin embargo, y esto es algo que me parece necesario señalar, la gran mayoría de la población, y hablo de aquella que por lo general vive al margen del quehacer político, esta enterada hasta en lo más mínimo de las actividades que realizan sus autoridades. Desde el taxista, pasando por la vendedora del mercado y el chico que atiende el hostal, la gran mayoría de paceños estan pendientes de lo que sucede a nivel político.

Por lo que he podido notar y leer en algunos medios de prensa, se trata de un gobierno socialista con rostro indígena que lucha por hacer prevalecer su autoridad en medio de una derecha blanca empresarial que no está dispuesta a perder sus beneficios históricos, y una izquierda radical que no ve en el diálogo una posibilidad de avance. Todo esto en un marco de agresiones que merecen la atención de la comunidad internacional. Citaré textualmente aquí, para graficar lo que ahora digo, un extracto de la editorial del diario "La Prensa" del día 5 de Enero: "Parecería que aún existen personas en el país que se niegan a admitir que los "indios" como los llaman pueden conducir el timón de Bolivia. Solo así se entienden agresiones verbales como llamar a la ministra de justicia "Celindia" ".
Tal vez una de estas personas a las cuales se refiere el texto anterior sea -como para hacernos una idea- el monseñor René fernández, quien en declaraciones publicadas por el diario "La Razón" en su edición del 10 de Enero manifestó: "Es un momento en que se debe recapacitar y pensar en algo que sirva a los bolivianos, una CPE (Constitución política del estado) bien pensada, sana HECHA POR GENTE QUE REALMENTE PIENSA, SABE Y QUE PUEDE ESCRIBIR CON PENSAMIENTOS CLAROS..." Es entonces, un problema político que tiene una fuerte dosis de discriminación.
Dejemos que nos hablen las paredes de la ciudad. En la zona alta periférica se lee: "Evo se queda, la revolución avanza", en el centro, muy cerca del local de la Universidad Nacional de San Andrés se puede leer: "Aplastar a la derecha con las armas", pinta firmada por el Partido Comunista. Finalmente una pinta en un barrio residencial dice simplemente: "Evo asesino". Así de confrontacional se muestra políticamente esta ciudad. Temas como la renta dignidad (Fondo proveniente de los ingresos por hidrocarburos que el gobierno convertirá en pensión para todas las personas mayores de 60 años), o el problema de las autonomías, se encuentran actualmente en la agenda de discusión.

En la ciudad de la paz los niños -o jóvenes, eso nunca se sabe- que lustran botas, tienen el rostro cubierto. Son muchas las razones de esta su peculiar característica. Al parecer -según versiones de algunos pobladores paceños- existe la necesidad de ocultar su rostro ante la verguenza que les produce ejercer este tipo de trabajo, es por ello que prefieren no ser reconocidos por su comunidad. Ellos, y esta actitud tan suya, llaman mucho la atención de alguien que por primera vez transita las calles de esta ciudad.

Por lo demás La Paz -aunque después de lo escrito será difícil de creer- da una imagen de ciudad tranquila, sin esa prisa ciega y sorda de las grandes urbes. Un lugar donde la gente aún tiene tiempo para cruzar algunas palabras con un foráneo.

jueves, enero 10, 2008

EL CAMINO A LA PAZ

Medio día en la panamericana sur y el bendito carro recién se mueve, lo abordé a las nueve y treinta y dijeron que salía a las once. Dieciocho horas de viaje y por fin en Arequipa. El hombre que vende los diario en el terminal es calvo, bajito y rengo, su blanca cabeza de mentón saliente y barba de tres días le da un aspecto popeyesco. Pone un "popular" frente a mis ojos, niego con la cabeza y continúa su camino por el pasillo del bus en este interminable desfile de personas que ofrecen las cosas más insólitas: Radios con reloj y termómetro, dudosas pastillas para el mareo amén de los más variopintos productos culinarios de la ciudad. Respetos guardan respetos, vaya frase que quedó para el recuerdo en una pegajosa canción. La salida a Puno, con terminal y todo, programada para las seis de la mañana, se realizó a poco más de las siete y gracias a la insistencia -reclamos a viva voz- de algunos pasajeros.

Lo mejor que se puede hacer cuando se sale de Lima es parecerse lo menos posible a un turista, por que si a alguien se le aumenta los precios en cualquier ciudad es a él. No aceptar los servicios de aquella persona que, sin mediar siquiera alguna palabra, se presenta como el solucionador de problemas, se me hace ahora una regla de oro. Debo reconocer que tengo una posición bastante acomodaticia con el asunto de la informalidad. Al llegar a Puno, una de las agencias del terminal que ofrecía viajes a La Paz, me dijeron que dada la convulsión política que vive la ciudad, los pasos estaban restringidos y los pasajes en alza. Dedos a la frente, un cigarrillo y vueltas por el terminal. Había que salir de allí. A solo unas cuadras un pequeño "Fiori", ofrecía viajes a desagüadero, zona de frontera. Viaje corto para todo lo recorrido hasta ese momento. Linda la informalidad, no hay cinturones de seguridad, ni boletos de viaje, pero sí un motivador ambiente familiar. Desde la carretera el lago Titicaca parece un mar de aguas detenidas, pétreas, sobre las cuales navegan pequeñas embarcaciones de pesca artesanal. Al pasar por Ilave algunas personas se cubrían de la lluvia bajo los aleros de calaminas de sus casas, más allá el puente, inevitable recuerdo de Cirilo Robles. El paso por Juli es el recorrido por una costa verde sin neón ni bullicio.

Desagüadero es un gran mercado por ambos lado, y como en todo mercado se puede comer bueno y barato. No tengo la cifra exacta de la cantidad de personas que diriamente cruzan la forntera, pero imagino que deben ser demasiadas para esa única oficina de migraciones. Algunos sellos y el inevitable encuentro con la policía. Todo bien.

WELCOME TO BOLIVIA. Más sellos, esta vez no hay revisión. Dos bolivianos (Bs) y medio por cada Sol te da la impresíóm momentánea de que el dinero se multiplica. En la combi -minibús lo llaman aquí- tuve la sensacíón de ser un extraño, en buena hora duró poco. Cuando llégó el primer control policial comprobé que la mayoría de los pasajeros con queines viajaba eran peruanos. Comerciantes que viven entre Puno y La Paz, con una tácita doble nacionalidad. La señora que viaja a mi lado, por ejemplo, triene al esposo en Puno y ella trabaj en La Paz, donde también estudian dos de sus tres hijos. "traigo mercadería para vender cuatro veces por semana", me dice mientras guarda su DNI luego de la revisión.

Si desagüadero es un mercado, La Paz es el paraíso del comercio ambulatorio con todo lo que ello significa. Si usted ha estado alguna vez en "la chanchería" en Villa el salvador, o en el mercado "ciudad de dios" en san juan de miraflores sabrá más o menos a lo que me estoy refiriendo, o para poner un ejemplo más común, hablaría de gamarra antes de la intervención municipal. Lugares así por las noches son un verdadero caos.
Lo primero que te habla de una ciudad cuando recién llegas son sus paredes: "Evo se queda, la revolución avanza". En los prócimos días espero descubrir por dónde es que avanza esta revolución, al menos por el lado del orden urbano parece que todavía ni asoma.

Treinta bolivianos (30 Bs) por una noche de jazz y soledad en un hostal colonial con escaleras de piedra distante a unas cuadras de la plaza Murillo. Treintaidós horas después, el camino a La Paz ha concluído, ahora una ciudad nos espera.