miércoles, enero 30, 2008

DE LA VIDA Y SUS LECCIONES

"Se ríe el niño dormido, quizá se sienta gorrión esta vez, jugueteando inquieto en los jardines de un lugar...que jamás despierto encontrará."
Luis A. Spinetta.



El niño que lustra zapatos en la esquina de las calles Linares y Melchor Jiménez tiene el rostro cubierto, la mitad de la cara caliente por la bofetada que esta mañana recibió de su padre mientras ordenaba trapos y escobillas en su cajita de madera, y una hermana en el hospital sin posibilidad de salir respirando. El secretario de la oficina de protección al menor ha despertado algo tarde esta mañana, hizo el amor a su esposa después de algunos meses con la misma pasión que pone al cepillarse los dientes, compró el diario antes de ir a la oficina y a media cuadra se acercó al niño para sin mediar palabra alguna poner el pie sobre la caja. Mientras trabaja el niño piensa en su hermana, en el ardor de la mitad de su cara y los gritos del padre: "!Dormir nomás sabés, vaya a trabajar que ya van a ser las siete!" El hombre, robusto y correctamente peinado, lee el periódico mientras imagina a la nueva secretaria de la oficina sentada sobre sus piernas.
¡Listo jefe!, dice el niño mientras golpea suavemente el brilloso zapato anunciando que su trabajo ha concluído. El hombre deja la lectura y a la secretaria para fijarse por primera vez en el niño,
-diríamos mejor en sus ojos que es lo único que se le nota del rostro- y entregarle algunas monedas.
Al llegar a la oficina, el secretario de protección al menor saluda a la nueva secretaria y de inmediato se le caen los hombros al reconocer en ella la mirada de aquel niño responsable de la brillantez de su calzado y, antes de mirarle las piernas decide ponerse a trabajar en la elaboración de un informe sobre la violencia y explotación infantil que va en preocupante crecimiento.

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