martes, enero 29, 2008

¿QUIEN ES VICTOR HUGO VISCARRA? Un acercamiento al sub mundo de La Paz

El hombre cuya fotografía aparece en la contratapa tiene la mirada perdida en el horizonte tal vez pensando en alguno de los tantos personajes que recorren este libro. Es una foto tamaño carnet difuminada en blanco y negro en la que sobresalen unos ojos pequeños bajo la sombra de unos rayvans y los labios delgados en un esfuerzo de sonrisa o burla hacia la vida. Ahora pienso que tal vez el hombre de la foto no sea él y que haya puesto la imagen de alguno de sus amigos para hacerle una broma y de paso ocultar su verdadero rostro. Y es que luego de leer Alcoholatum y otros drinks, de este autor se puede esperar cualquier cosa.

Bajo la foto en un primer párrafo siempre en la contratapa del libro dice lo siguiente:
Autor: Víctor Hugo Viscarra, paceño nacido el 2 de enero de 1958. Más allá de romanticismos se autodenomina "guerrero", siendo una de sus frases favoritas "el trago o yo"...

La primera vez que escuché su nombre no habían pasado ni dos días de haber llegado a La Paz. Caminaba por la calle frente al local de la Universidad de San Andrés buscando algún lugar donde vendieran material alternativo. Eran dos chicas bastante jóvenes las que estaban sentadas sobre las gradas a la entrada de un centro comercial donde acababa de realizar una infructuosa búsqueda. Una de ellas me dijo: "Tienes que leer a ViscaRWA", cuando me lo dijo no me importó a quien se refería, nada en verdad me importó tanto en ese momento como su forzada pronunciación de la "erre" en "Erwe", luego me enteré que esta pronunciación es entre algunos grupos de jóvenes una forma de marcar diferencia en principio fonética con el mundo indígena. Pasado el primer impacto que ello me produjo pude concentrarme en su descripción del autor: "Ha muerto hace poco de cirr(W)osis, creo que el año pasado. Él vivía en la calle y en sus libros hablaba siempre de eso, comenzó a escribir para poder seguir tomando." Cuando terminó yo tenía en la mente la imagen de una versión altiplánica de Bukowski, o tal vez a uno de estos tantos personajillos que pululan creándose a nivel local sus propias áuras de malditismo con la que disfrazan su escaso compromiso literario.

Muchas ideas en la cabeza -pero ninguna certeza- me llevaron a buscarlo, así llegué a Alcoholatum y otros drinks, libro que acabo de terminar y en cuya contratapa, pero sobretodo en la fotografía que hay en esta, me he quedado pensando todo este tiempo.
Alcoholatum es un tour suburbano por La Paz y otras ciudades bolivianas, pero no es esa mirada que hacen ridículos turistas desde una autobús sin techo creyendo conocer una ciudad. No, en este libro Viscarra nos saca violentamente de la tranquilidad y el calor del hogar para llevarnos por ejemplo a los helados escalones de la iglesia San Francisco donde en plena madrugada se consuma el "amor" entre una vieja ciega e indigente con un ebrio cojo sobre una pequeña manta a la intemperie donde además de la pareja en actividad pernoctan los dos hijos de la mujer. Dice el autor como testigo silencioso del hecho: "Ninguno de los dos muchachos despierta para ser espectador de aquella escena tres equis, y si además despertaran creo que solo atinarían a cambiar de posición" ("El corredor de la catedral").

Bares, lenocinios, peleas, frío , soledad y muerte, son algunos de los ingredientes que Viscarra distribuye inteligentemente a lo largo de este libro sin perder en ningún momento el sentir propio del hombre de la calle, diríamos mejor del corazón, del alma de la calle, de esas personas por quienes él escribía, según lo manifestó alguna vez en la presentación de un libro suyo: "Deseo seguir contribuyendo para reivindicar la dignidad de los marginados, porque ante todo son seres humanos. Yo soy así, no tengan miedo, no muerdo la mano a quien me extiende la suya”. No queda duda alguna que tal como me dijo la chica de la "erwe" este autor era un hombre de la calle, tal como sus personajes: "Nadie supo si ese hombre murió por que le dió la gana de hacerlo, o por que la indiferencia que le habían demostrado los demás lo mató sin apelar a la violencia." ("Cuento para alejar las tristezas".) Viscarra fue un escritor sumido en la búsqueda constante de sí mismo, y no teme decirlo en la dedicatoria de este libro: "A Víctor Hugo, ese hombre que busqué entre las sombras".

Lo positivo entre otras cosas de este libro es que acerca, claro está de una forma impactante -pienso ahora que no puede ser de otra manera- una realidad que por más que la sociedad se empeñe en ocultar es imposible obviar, una realidad que existe en muchas de nuestras ciudades y que, gracias a escritores como Viscarra, pueden, por lo menos en la literatura, acercar sus voces desagarradoras ante una sociedad indiferente, por que en este libro están todas aquellas personas a las que siempre se prefiere dar la espalda.



Sobre el libro:
Alcoholatum y otros drinks, crónicas para gatos y pelagatos.
Editorial CORREVEIDILE
La Paz, 2001.

Sobre el autor:
Víctor Hugo Viscarra: "Escribo para reivindicar a los marginados"
http://www.la-epoca.com/verporseccion.php?CIDARTICULO=6649&CIDSUPLEMENTO=5&CIDNUMERO=219

1 comentario:

Emil dijo...

Sobre el sufrimiento del “artista” y escritor !Viscarrita!...

Por: Emil Mendoza F. emil_men_do@hotmail.com

El artista murió como nació… con la certidumbre de que muy pocos lo iban a querer y recordar tal cual fue…!Y nació con el vagido sufriente! por un parto seguramente precario en uno de esos nosocomios de los que hay a montones hoy en día. Igualmente se fue llorando y sufriendo, pero no tanto por el dolor físico de su cirrosis lapidaria ya que en esos momentos últimos de su vida, en aquel hospital, el sufrimiento orgánico era para él, como para nosotros es el aire que entra y sale de nuestros pulmones y ni siquiera lo sentimos; porque muchos tenemos nuestras bombas de aire embromadas por el humo de algún vegetal herbáceo…
Ese sufrimiento al que hago referencia solo se podrá sentir cuando sepan que el existir conduce a una sola cosa:
A sentir que uno está sufriente o tedioso todo el tiempo, porque la demisión que sentía el Víctor Hugo era colosal (solo fíjense la expresión que tiene su rostro en la segunda solapa del libro “Relatos del Víctor Hugo”) ese semblante nos habla por sí solo. Podemos examinar a través de ese rostro trémulo y taciturno el llanto y sufrimiento de un hombre como todos, lloroso y sufriente en el alma, No por cobarde, simplemente reclamándole a la vida ¡algo…!
Él fue distinto en su caminar por un mundo al que muchos y muchas no se asomarían ni de refilón, “esa sombra” refleja ese vacío de la vida mal pagada y bromista con nuestros más caros sentimientos e ilusiones venáticas.
Es el rostro de la desesperanza con la mirada perdida y vacía, con recuerdos que taladran su mente día tras día, recuerdos de una vida perpleja sumida en el trajín del frío y la noche, del hastío y el troche con el hambre de más tirillo y postre (para comer); éste brebaje (pusitunka) era lo único que lo calentaba físicamente y espiritualmente porque jamás conoció otro tipo de calor que lo confortase y lo consolase. (A no ser el calor vaginal de una hembra amansada)

El hecho de posar el cuerpo y cruzar las manos de esa forma llama bastante mi atención, es como si se preguntase a si mismo… (y me biene a la memoria lo decía el mismo Cioran en uno de sus escritos que seguramente pensaba Viscarra)
“Me pregunto muchas veces porqué soy así, porque tengo que ser tan consciente de que la vida es una mierda, que tal como la vivimos, tal como la sociedad nos impone una rutina, unas obligaciones, unas normas, unas prohibiciones,... es difícil vivir, es un sinsentido, esto no es vida, y a veces pienso que para vivir así, mejor no vivir….tiene algún sentido el que cada día te levantes, vayas al trabajo, te conviertas en una especie de máquina durante unas ocho horas y luego vuelta a casa,......... y así día tras día? No vale la pena, ¿para qué?... en fin, vivo aburrido y escéptico. ¿La amistad? ¿El amor? ¿La familia?, conceptos que poco me dicen ya… o nunca me dijeran nada, y quizás no sea por desengaños sino porque no creo en sentimientos que son imposibles en una sociedad como esta, o en una vida como esta”
Como él mismo dijese otrora noche más en los tramos de Churubamba donde le gustaba estar a sus anchas: “Sueño entumecido de frío” vuelvan a leer ese relato tan certero, cabal, ominoso, vitando…emparentándose con lo que formula Ciorán y el artículo:
un fragmento del citado dice:
“Quisiera dormir, tan solo eso, dormir. Dormir sobre este suelo tantas veces emputado y carcomido de orines venéreos, poniendo como almohada las experiencias que me encorvan las espaldas y la conciencia. Dormir y No despertar jamás.
(Otro fragmento) “Mi cuerpo tiembla convulsivamente. Enloquezco al saberme amado por el odio, la amargura y el desengaño”. “Soy, como siempre se ha especulado, una ilusión que se desecha en el arcón del olvido y tal vez un recuerdo que se disuelve en el viento del otoño.” “Soy…ya ni siquiera sé quién soy, puesto que estoy llorando y mis lágrimas mojan por enésima vez el suelo que voy pisando.” O bien pueden releer “Soledad”, “Babá” o el “Anticuento primaveral” solo por citar algunos de los excelentes relatos y cuentos que nos llegan hacer cavilar sobre el sinsentido de la vida o lo oprobiosa y estulticia que puede llegar a ser. (Me refiero al fondo del relato y No a la forma de escribir que es lo que se fijan tantos tunantes literatos que a mi modo de ver hay que dejarlos con los prosaicos escritores que hay por doquier para que estudien a “Virgilio”).
Para nuestro escritor del lumpen escabroso (y me remito a Schopenhauer) “la vida fue cual un embuste continuo, lo mismo en las cosas pequeñas como en las grandes ¿Ha prometido? No cumple nada, a menos que no sea para demostrar cuán poco apetecible era lo apetecido: tan pronto es la esperanza quien nos engaña como la cosa esperada. La felicidad está siempre en lo futuro o en lo pasado, y lo presente es cual una nubecilla oscura que el viento pasea sobre un llano alumbrado por el sol. Delante y detrás de ella todo es luminoso, sólo ella proyecta siempre una sobra sobre nuestras cabezas”.