martes, febrero 05, 2008

UN DIA INOLVIDABLE (Primera Parte)

Habíamos quedado a las diez de la mañana pero inevitbales retrasos y el caos vehicular originado por la fiesta nos hicieron llegar poco después del medio día. Algunos tenían ya el traje puesto y estaban preparados para salir, los que recién llegaban tomaban apresurados sus vestimentas y se las ponían mientras ultimaban detalles sobre la comparsa y otras cosas propias de una fiesta como esta.


Deambulaba por el local comprobando lo bien que había quedado luego del trabajo de limpieza realizado el día anterior junto a algunas señoras de la organización. El local esta ubicado a la mitad de una calle estrecha y empedrada en la ciudad de El Alto, a media cuadra de la avenida por donde se llega de Desagüadero a La Paz. Es un patio de piso irregular y alguna vegetación, cercado por paredes de ladrillo, al cual se ingresa por un porton de metal de dos lados, al fondo tres habitaciones, la más pequeña es la cocina, donde mujeres preparan una comida cuyo olor cautiva al menos hambirento. A mi me tomó por asalto pero aúnn no era hora de comer, sin embargo hay estómagos que no conocen de horarios. Cuando regresé ya no estaban los danzantes, solo las señoras de la cocina continuaban con su trabajo. Salí. Caminaba frente al estrado en la avenida principal donde en algunos minutos más comenzaría el desfile de carnaval.

No hacía mucho rato que caminaba distraído por la avenida La Paz tratando de parecerme lo menos posible un turista a pesar de mi completo desconolcimiento del lugar, cuando una mujer se acerca y me toma del brazo. Había llegado hasta ahí en busca de la comparsa de la organización pues supe que ese era el punto de reunión del cual partiría la caravana. Cuando vi el rostro de aquella mujer que me tomaba del brazo reconocí de inmediato a aquella señora con quien compartimos el ´día anterior el trabajo de limpieza y con quien, además, habíamos acordado ser "pareja" de baile, al punto de haber ido juntos a elegir la vestimenta que, para esa hora, yo ya debería tener puesta. "Hermano, el traje está en el local", es lo único que me dice la señora y siento sobre mí el peso de la responsabilidad por el acuerdo tomado el día anterior. Regresé por el mismo camino con dirección al local, enocntré el traje y una vez que me lo puse y mientras regresaba al lugar de reunión para encontrarme con mi "pareja" de baile, sentía una emoción premonitoria de lo que estaba por suceder.

Eran muchas, muchas comparsas que avanzaban bailando varias cuadras por la calle La Paz. Chuta Cholero era el personaje al cual representaba la vestimenta que llevaba puesta, es el enamorador de muchachas en el carnaval. Avanzábamos bailando por la calle mientras el público apostado a ambos lados no cesaba de hacernos llegar generosos chorros de agua, a veces caían algunos globos sin saber de donde, trabajo de expertos francotiradores carnavaleros. Al pasar por el estrado se escuchó la voz: "Aqui está haciendo su ingreso la comparsa de la organización de mujeres artesanas Pachamama", entonces nos esforzábamos para mejorar los pasos practicados desde que partimos una interminable cantidad de cuadras antes. Pensé que luego de pasar por el estrado terminaba todo pero no. Continuamos danzando hasta llegar al local de la organización, ahí lo más importante estaba por empezar.







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