sábado, febrero 09, 2008

UN DIA INOLVIDABLE (Segunda Parte)

Challa es el nombre que recibe el acto de bendecir en principio el local donde se trabaja, este acto se realiza durante la semana de carnaval y se ha extendido en todos los sectores sociales del país, se challan desde pequeños locales comerciales, vehículos de transporte urbano, hasta el pedazo de vereda que usa algun comerciante ambulatorio y los grandes edificios de la zona céntrica de la ciudad. Aquella tarde el nuevo local de la organización Pachamama no sería una excepción.


Los esfuerzos realizados durante la comparsa que recorrió varias cuadras por la avenida principal no habían hecho mella en los cuerpos de los danzantes. Eso sí, previo descanso de algunos minutos, se reinició el baile al compás de la banda "Majestad de La Paz", era un ambiente familiar de muchas personas, algunos incluso teníamos todavía puestos nuestros disfraces de "Chutas choleros" y otros de "Pepinos", tomábamos, bailábamos en ronda con una alegría que se percibía en todo el ambiente.

Casi al llegar la noche fue el momento de la Challa. Primero se encendió una fogata que no cayó nada mal por el frío que comenzaba a sentirse, luego algunas palabras y sin darme cuenta alguien había dejado un puñado de azúcar en mis manos,varias personas hacían cola con su azúcar en ambas manos para llegar hasta un señor (in)vidente que roceaba un liquido que se mezclaba con el azúcar y mientras repetía el nombre de la persona uno tenía que meter las manos en los bolisllos con el azúcar mezclado con ese líquido que después supe que era alcohol. Ese era un primer momento de la ceremonia, luego se repartió, siempre mojado en alcohol, unas bolitas dulces de colores que uno tenía que aventar por todo el local deseando lo mejor en este año, abrazos, palabras, oraciones, deseos, se nombró a los padrinos de la Challa del próximo año y luego la fiesta continuó siempre en ese ambiente comunal tan propio de este tipo de ceremonias.

Fue para mi un verdadero privilegio estar presente en las actividades de aquel día. En medio de aquel sincretismo que no deja de sorprender al foráneo, de esa fé con la que se realizan estas actividades en lugares donde todavía se puede creer en algo que no esté relacionado ni con el dinero ni con el éxito, ciudades, personas, que creen y tienen fé en lo comunitario, en aquello que se comparte con otros. Debe sonar algo increíble para muchos, pero en cuanto lo descubres compruebas con emoción que ese pensamiento individualista que se esparce por el mundo no ha llegado y si llega no sera aceptado por personas como aquellas que estuvieron aquel inolvidable sábado de Challa.




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