lunes, agosto 04, 2008

EL OTRO LADO DE LOS HECHOS...LA MIRADA DE JULIA

ACLARACIÓN NECESARIA

Hace algunos meses publicamos una de las historias de Charlie titulada:"La noche en que partió el alma de Julia y algunas otras cosas más". Un tiempo luego de publicada esa entrada, recibimos una versión de la misma historia escrita por "Julia", pues ya entenderán que nos quedamos en principio sorprendidos (no sabíamos que Julia escribía y menos que lo hacía tan bien) y emocionados pues es necesario siempre conocer el otro lado de una historia, y si es de Charlie con mayor razón, así que aquí les dejamos en principio la historia inicial que publicamos y luego la versión de la muy querida Julia, a quien agradecemos haber dejado el mundo de la ficción para regalarnos este hermoso y contundente texto. Que lo disfruten.


HISTORIAS DE CHARLIE: LA NOCHE EN QUE PARTIÓ EL ALMA DE JULIA Y ALGUNAS OTRAS COSAS MÁS.

Julia tenía que partir a la madrugada siguiente y Charlie asistiría a la cena de despedida de su mejor amiga en esta ciudad. Minutos antes de salir de su casa mientras estaba ocupado tratando de encontrar sus llaves sonó el teléfono. Hola Charlie soy Sandra, quería saber si podría ir ahora a verte, acabo de comprar una película y me gustaría mucho verla contigo. Él no lo pensó dos veces. Claro, te espero en casa dentro de media hora. Ahí estaré, se escuchó la melindrosa voz de Sandra antes de cortarse la llamada. De inmediato nuestro amigo se puso a dar vueltas en el living de su casa pensando una coartada perfecta para ausentarse de la cena. No, no podía inventarse nada, no lo haría con Julia, su mejor amiga, pero tampoco podría decirle así tan tranquilo que no iría a la cena por algo así, claro que para él ese algo así no era tan poca cosa. Sandra y él se conocieron a los días de haber arribado a la ciudad, desde un inicio le había gustado pero su timidez característica le impidió decírselo, sin embargo hacía solo un par de días ambos habían ya tenido un primer encuentro en casa de Charlie, del cual salieron bastante satisfechos, él quería la segunda, y al parecer ella también, por eso tomó la iniciativa. Nacho, el buen amigo de Julia y Charlie, era la solución al problema, lo llamaría para pedirle interceda por él ante Julia pidiéndole algo más de tiempo para llegar y así no dejar pasar la oportunidad de estar por segunda vez con Sandra, sobretodo por que a él estas cosas no le ocurrían con la frecuencia que le hubiese gustado. Nacho ¿Estás con Julia? Sí. Pues dile por favor que me demoraré un poco más en llegar a la cena, es que me ha llamado Sandra y va a venir a casa en unos minutos más, y no quiero yo decírselo a Julia, hazme el favor de decirle tu lo de mi retraso, así me ahorro el que me arruine moralmente, ya sabes como es. Silencio, al parecer Nacho no tenía la respuesta inmediata, optó por una postura tipo Pilatos. Bueno Charlie, cada quien es libre de hacer lo que más guste, pero creo que a Julia no le va a gustar nada, le diré y cuando vengas prepárate para lo que presumo te espera. Colgaron, Charlie quedó algo más tranquilo, confiaba en que nacho haría entender a Julia la situación. Mientras arreglaba un poco su casa intentando ocultar la ropa sucia desperdigada por doquier, volvió a sonar el teléfono. Quédate con Sandra si quieres pero ya no vengas a la cena. La voz de Julia sonaba mortificada. Pero Julia, solo veremos una película y de ahí les doy el alcance. No escuchó más, ella había colgado. Estaba arruinado moralmente, pero el deseo de entrelazar su cuerpo nuevamente con el de Sandra, como lo habían hecho hacía dos noches, fue en ese momento más fuerte. Algo desganado continuó empeñado en la tarea de hacer desaparecer sus vergüenzas de los lugares visibles de la casa.


Cuando Sandra tocó la puerta ya la casa parecía limpia y ordenada, y lo seguiría pareciendo mientras a ella no se le ocurriera hurgar bajo la cama o entre las bolsas negras de plástico escondidas bajo la escalera. A los cinco minutos de iniciada la película comenzaron a besarse con frenesí, ambos esperaban ese momento, ella había traído una botella de cerveza que en medio de la desesperación cayó al suelo derramándose sobre la alfombra, cosa de la que ninguno se pudo percatar por la dedicación que ponían en la exploración de sus cuerpos. En una de esas arremetidas, el viejo catre de madera de la cama de nuestro amigo cedió y ambos cuerpo desnudos cayeron al suelo con colchón y todo. Charlie no sabía donde meter la cabeza, el deseo fue más grande que el bochorno, ambos se miraron por unos segundos, bajaron el colchón al suelo y continuaron. Fue un acto completo. Cuando, luego de pasarse un buen tiempo conversando en medio de su desnudez, se dispusieron a salir, faltaban quince minutos para la media noche, la cena ya habrá terminado, pensó Charlie mientras se acomodaba el pantalón. Ya en la calle, mientras buscaban un taxi, Charlie volvió a llamar a Nacho. Estamos entrando al Neptuno, dijo Nacho, que ni venga, se escuchó la voz de Julia al fondo. Cuando se cortó la llamada un taxi estaba ya detenido frente a ellos. Tenía que ser educado y dejar a Sandra en su casa. Luego de despedirse, nuestro buen amigo comenzó a correr calle abajo como alma que lleva el diablo, cuando llegó a la avenida principal tomó el primer taxi sin importarle lo que cobre.

La mesa del fondo estaba completa, callados, los amigos vieron entrar a Charlie en medio del sopor de quien se sabe en falta. Todos estaban en silencio, pareciera que acabaran de decirles una mala noticia. Saludó desde lejos y se acercó a Julia, se dieron un beso desganado y casi por obligación, él pidió una cerveza y tomó asiento al otro extremo de ella, que, en lo que quedó de la velada no le dirigió para nada la palabra. En la calle, mientras todos se despedían, Charlie se acercó a Julia y al darle un abrazo le preguntó al oído. ¿Puedo acompañarte al aeropuerto? Ella, seca y distante le contestó. Haz lo que quieras. Entró al carro y él tras de ella, Nacho estaba en el asiento de adelante, Charlie pasó la madrugada intentando acomodar su cuerpo en el sofá, a pesar de que nacho le había ofrecido su cama. En el aeropuerto continuaron sin hablarse, él observaba la correría típica del lugar recordando las escenas de aquella mañana con Regina y su familia. Julia partía, se despidió de Nacho con un abrazo efusivo y cariñoso y de Charlie con un remedo de abrazo y un falso beso. Ya en casa de Nacho él envió un mensaje de texto al móvil de Julia. ¿Me quieres?, preguntaba, a los minutos mientras revisaba las noticias de los periódicos, recibió la respuesta. Sí., pero eres un boludo de mierda.



HISTORIAS DE JULIA: LA OTRA VERSION DEL MISMO SUCESO

Era el último día que Julia estaría en la ciudad y no sabía muy bien porqué, pero estaba nerviosa. Tal vez porque el destino la había llevado hasta esa ciudad y había pasado momentos muy felices, pero las últimas semanas habían sido muy duras para ella.
Hacía ya casi un mes de su accidente pero ni física ni psíquicamente se había podido recuperar, de hecho, si no llega a ser por sus amigos allá, la decisión de irse la hubiese tomado muchísimo tiempo antes.


Había estado toda la semana pensando si hacer algún tipo de despedida; por un lado le apetecía, ya que no estaba muy segura de cuando iba a volver, y tenía ganas de compartir sus últimos momentos en aquella ciudad con los amigos que tanto la habían ayudado; pero por otro lado, estaba moralmente demasiado cansada (para no decir depresiva) para plantearse organizar algo. Pero finalmente, su amigo Nacho la convenció en hacer una cenita y luego ir a dormir temprano, ya que el día siguiente el avión le partía a las 6h de la mañana, y en su estado físico, necesitaba descansar.

Cuando todos sus amigos ya habían llegado, Nacho le dice, acaba de llamarme Charlie, y qué? dice que no viene… Charlie era uno de los mejores amigos de Julia y en ese momento, fue como si una fuerza exterior le oprimiera el pecho y le vinieron unas ganas locas de llorar. Ya sabes como es… lo justificó Nacho.
Cómo? Qué? ¿Que tiene una cita para “ver una película” con una chica? Y ahora? Y Julia pensó ¿porqué no queda con ella después de la cena? Así que ella lo llamó para proponerle tal opción, pero ¿sería Charlie cómo la mayoría de individuos del género masculino sin sensibilidad y poca capacidad para interpretar las palabras metafóricas de Julia? Y si, lo era… Así que ni modo, la cena transcurrió con la ausencia de Charlie.


Ya a punto de llegar a las 12h, cuando Julia se sentía muy cansada y con dolor en la espalda (a consecuencia del accidente) y se disponían a despedirse e ir a dormir, aparece Charlie, tan contento.
Cuando Julia lo vio aparecer pensó, ahora? Se dieron un triste beso y él, con un nerviosismo típico de cuando se sabe que algo no anda bien, le dijo al oído ¿puedo acompañarte al aeropuerto? Y ella pensó, porqué? Pero le dijo, simulando indiferencia, haz lo que quieras.
Así que tomaron un taxi Nacho, Charlie y Julia.
Cuando llegaron a casa de Nacho, Julia se disponía a hablar tranquilamente con él de lo ocurrido, de cómo a ella le hubiese gustado que viniera a la cena, pero al muchacho le vinieron encima todos sus complejos debidos a su condición de “hombre” y, mirando al piso, no pudo ni pronunciar palabra. Así que Julia se fue a dormir.
Los dos chicos la acompañaron al aeropuerto y más tarde, ya en casa de Nacho, Charlie envió un mensaje de texto al móvil de Julia, me quieres? preguntaba, a los minutos mientras revisaba las noticias de los periódicos, recibió la respuesta, sí, pero eres un boludo de mierda.





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