viernes, noviembre 07, 2008

CARTA A UNA PERSONA EXTRAÑAMENTE PRESENTE

La Paz, 7 de Noviembre del 2008


“Para aburrirme prefiero sufrir…”
Charly García.


Pensaba que podía escapar de todo esto pero terminó siendo más fuerte que yo, y aquí me veo, en medio de un torbellino de pensamientos, de un huracán de alucinaciones que me llevan del dolor a la alegría y viceversa, que me sacuden la cabeza, que a veces no me permiten disfrutar del todo lo que nos está sucediendo, trato de controlarlo, a veces lo logro, por lo general cuando te tengo cerca.

Entonces tomé mis miedos y los metí en el bolsillo, no podía ser de otra manera, lo demás era engañarme, y apareciste con una flor en forma de espada, con una mano de viento sobre mi rostro, con una sonrisa destellante que ilumina las más oscuras esquinas de mi alma. Pero prefiero no decir nada, aunque a veces me sea imposible, dudo, entre saltar y quedarme de pie frente al abismo, aunque en verdad creo ya estar haciendo lo primero. Los lugares se abren a nuestros ojos, lugares que en todo este tiempo aquí jamás había conocido, lugares mágicos que pensaba inexistentes en esta ciudad.

Eres muda, hablas con la mirada y los gestos, y eso es tan relativo, depende siempre de la percepción del receptor y en mi caso, las percepciones que he tenido me han llevado a alejarme de la realidad. Siempre es mejor que las cosas se den por simple proceso natural, o que no se den, cosa no menos simple. Pero es mejor disfrutar de la novela antes de pensar en el final, aunque sea un final ya conocido, ahora nuestros pies pisan la misma ciudad, ahora todo es real, mas real que siempre, una realidad que me sobrepasa, una realidad que prefiero disfrutar a cada paso, una realidad que a veces duele antes de tiempo, una realidad en la que ambos estamos inmersos.

El desenlace de todo esto es un fantasma que me persigue y atormenta cuando estoy solo, cuando nadie me ve, luego hay que estar, vivir, crear, volar, sin pensar en nada mas, lo único que ahora me hace sentir bien, es lo que mañana hará conmigo todo lo contrario, esa es la gran contradicción de todo esto, contradicción que no podrá detener el impulso de seguir adelante, contra todo lo que me ronda la cabeza. No quiero ver llover antes que termine la primavera.

Te abrazo en el caos, en nuestro caos.

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