sábado, noviembre 29, 2008

CREO



Chulumani, 29 de Noviembre del 2008

En el eterno romance entre la lluvia y la tierra cuyo fruto es el aroma fabuloso del mundo capaz de fecundar la fragilidad más honda del ser humano.

En los pies alados de la princesa de viento que detuvo su nave frente a mis costas para dejar sus huellas en la arena de mis playas y extender sus manos frente a mis ojos para mostrarme las primaveras más hermosas que jamás haya visto.

En tu mirada sin ojos, en tu cantar sin melodía, en esa fruta caliente de pulpa maravillosa que tiene una perla como carozo en su acuoso corazón de lágrimas ambarinas que humedecieron la sequedad de mis labios, de mi alma.

En la danza de palabras alrededor de un halo luminoso y la pesada carga de una verdad irrebatible que llevan a sus espaldas atravezando las turbulencias de un mar de recuerdos y nostalgias en el que las veo naufragar tristemente adheridas a su barquito de papel.

En la soledad de los caminos y la tristeza de las habitaciones de hotel, en el cuerpo abatido sobre la cama incompleta que atónito observa caer desde el techo pesados y furiosos bloques de un pasado que aún conserva la frescura de un presente...que no es.

En el balcón soñoliento hasta donde llega el rumor de una ciudad desconocida en la que terminas por conocerte mientras bailas con tu sombra aquella canción que hace poco pensabas olvidar.

Creo

En lo que pienso y lo que siento
En lo que digo y lo que dije
En ti
En mi
En nosotros
EN LA VIDA.

Ronald Vega

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