jueves, febrero 05, 2009

ESCENAS FAMILIARES

"Soy solo una viajera/que pasa y nunca llega/que vino de repente/desde ninguna parte".

Violeta Luna.

La viuda observa llover desde su ventana. Del fondo de la calle ve llegar la figura de su hija trayendo bajo el brazo un sobre, protegiéndose de la lluvia con un paraguas. Baja para recibirla y, cuando están frente a frente, luego de un breve segundo en que se encuentran sus miradas, la muchacha se dirige a su habitación sin mediar palabra. El sonido de aquella puerta al cerrarse fué lo último que se escuchó esa noche en toda la casa, luego de eso se hizo el SILENCIO.

Mañana de Luz en habitación sombría. Suena el teléfono, él aún no acaba de despertar, oye una voz que le habla desde lejos, todavía sigue buscando una hormiga pegada a la garganta de un conejo. La voz lejana pronuncia su nombre, se incopora violentamente de la cama. Rostro desencajado, pupilas dilatadas. Cuelga el teléfono. En su mente el caliente cañón de un revólver recién disparado.

La muchacha ha comenzado a dar vueltas en su habitación. Sobre la cama el sobre y su libreta de notas abierta en una página en blanco. Ha mirado el teléfono por segunda vez pero ahora recién comprueba que es demasiado tarde. Se acuesta con la sensación de estar suspendida en la nada.

VISIONES DE LA MUCHACHA EN MEDIO DE UN SUEÑO INTRANQUILO

Un circo. Él es trapecista y está a poco de comenzar su número, bajo sus pies, a varios metros, una hoguera eleva llamas de fuego. Ella está entre el público atónito esperando que todo comience, busca su mirada en medio de la multitud. Hay un silencio de muerte en el lugar, solo se percibe el crepitar de la leña en la hoguera. Al tercer paso el trapecista CAE. El público se pone de pie, son seres alados que comienzan a volar al rededor del fuego. Ella siente que llora.


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