viernes, febrero 06, 2009

LA MUCHACHA

"..duerme un sueño despacito entre mis manos, hasta que por la ventana suba el sol".
Luis A. Spinetta.

He visto a la luna llorar lágrimas de acero
sobre el mar.
Y las flechas de tiempo incrustadas
en mi rostro.
En barrios con silencio de cementerio
a la luz de una vela,
escuchando el llanto de algún niño
desde ninguna parte.

Dibújame un arco iris
en el pómulo izquierdo
con tiza de colores,
para caminar contenta por estas calles
donde todos duermen,
sobre las páginas de un libro desesperado
que aún no ha sido escrito
y espera
espera.


A dos cuadras de casa, en toda la esquina, funciona un locutorio en cuya puerta se ha detenido la muchacha por unos segundos, como pensando, antes de ingresar. Una vez dentro, el dueño, hombre gordo y mofletudo de pícara mirada y ralo bigote, luego de saludarla con falsa amabilidad le suelta la pregunta: ¿Y su novio?. Ella lo mira. "A usted que mierda le importa", responde de inmediato en su pensamiento, para luego dibujar una extraña mueca, mezcla de educación y hastío, en su rostro, haciendo señas al hombre como preguntándole cuál de las cabinas podría utilizar. Cabina tres dice el hombre contento por la desazón causada a la muchacha, retomando la lectura de su diario de espectáculos.
Ella avanza lenta hasta la cabina tres, buscando un escrito en su libreta de notas.


Estuve frente al mar
y quize beberme todo un océano.
Estuve frente al sol
y quize apagarlo con mi saliva.
Estuve frente a ti
y quize ser yo.
Ahora estoy frente a mí
y no sé qué hacer.



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