domingo, febrero 08, 2009

"YO VIVO ASALTANDO AL TIEMPO": FRAGMENTO DE UNA ENTREVISTA

¿Cuándo te diste cuenta que existías?

De niño, al caminar por angostas callejas de tierra después de la lluvia. El olor de la tierra mojada me enseñó a descubrir un mundo más allá de mí. Antes no existí, o mejor dicho existía solo yo, lo que es igual a no existir.

¿Qué entendiste en ese momento?

Que nuestra vida no existe sino en la vida de lo que nos rodea, en sus colores y olores, en sus formas y sabores. Entonces comencé a vivir en medio de esa vida, que es también una forma de morir junto con ella.

Y ¿Qué hay en esa vida?

Un papel, un baúl y un reloj.

¿Para qué?

El papel es un inmortalizador de cadáveres, es el receptor del parto de nuestras muertes. Sobre él ejercemos nuestras pequeñas venganzas, es en él donde nuestras espinas se vuelven mariposas y se alejan de nosotros, dejándonos para siempre la contemplación de sus colores.
El baúl es para guardar lo más nuestro de nosotros, es el depositario de aquello que le arrebatamos al tiempo por que considerámos que ni siquiera a él le pertenece.

Perdona que te interrumpa pero...¿Qué es aquello a lo que llamas "lo más nuestro de nosotros"?

Eso depende de cada persona, pues todos -aunque mucha gente hasta hoy no lo sepa o se niegue a querer saberlo- llevamos nuestro propio baúl. El mío por ejemplo -y lo sé por que muchas veces me he visto en la necesidad de pasar largas temporadas dentro de él- está lleno de espíritus de personas que yo mismo me he visto en la necesidad de matar, que a decir verdad no son muchas, pero no por eso dejan de ser importantes. Además guardo también sonrisas, latidos, llantos, miradas, despedidas, y muchas otras cosas que desconozco, tal vez por que esas cosas no se las quitamos al tiempo, sino que es él mismo quien nos las devuelve sin avisarnos. Creo que ese baúl es el lugar que habitamos al morir.

¿Qué cosas son aquellas que el tiempo nos devuelve?

He dicho que las desconozco. ¿Puedo continuar?

Claro, adelante.

El reloj es el tiempo que lo domina todo, menos aquello que vive en nuestro baúl. Cuando el tiempo se convierte en padre de la angustia y esta a su vez en nuestra fiel acompañante, es cuando se aceleran las primaveras y terminamos bebiendo limonada fría en medio de lluvia torrencial y cortamos los tallos frágiles de las plantas jóvenes. Competir con el tiempo es como querer abrazar nuestra sombra. Creo que lo mejor con el tiempo es ser un ladrón, un pillo que le arrebata momentos para guardarlos por siempre. Yo vivo asaltando al tiempo.





No hay comentarios.: