lunes, marzo 23, 2009

BREVES APUNTES SOBRE EL ARTE Y LOS ARTISTAS




El artista está en el escenario. Las personas presentes han colmado el salón para participar de la inauguración de tan importante exposición. Él, muy discreto, agradece a los presentes, agradece a sus maestros, agradece a la academia, agradece a sus colegas, agradece y agradece. El público, culto, sensible, artista, está esperando que el escultor termine su alocución y comiencen a repartir el vino y los bocadillos. Malas noticias, la exposición es a dúo y aún tiene que hablar el segundo artista. Este es algo más original, tiene a su hijo pequeño amarrado a sus piernas, también agradece y comienza a entregar regalos a las personas que va invitando al escenario, entre ellos el primero en hablar. Ha levantado el obsequio y lo muestra al público que aplaude efusivo, casi desesperado por que todo termine.

Es el mundo de la escultura. Hay alumnos bastante jóvenes en el salón, conversan entre sí mientras en el escenario sus maestros siguen hablando. Cuando termina el segundo, todos aplauden más fuerte, pero no es el momento todavía, hay un tercero. Es un hombre mayor, habla sobre los orígenes de la escultura, aburre. Nadie lo escucha pero todos lo miran. He mirado los trabajos de refilón, nada interesante para mí. O tal vez sí, no lo sabré hasta que el señor, que parece haber nacido junto con la escultura en la humanidad, no haya terminado. Cuando lo hace, y declara inaugurada la exposición, los asistentes se reúnen a conversar en grupos pequeños, otros aprovechamos para dar una vuelta y ver de qué se trata tan afamado evento.

Es el arte que representa lo patriótico, escudos de ciudades esculpidos en piedra, sorprendente. Mas allá algunas piezas gigantes trabajadas en madera, un destornillador, un revólver. Otros trabajos en piedra, algún rostro humano, un zapato, una mujer boca arriba con una sinuosa serpiente sobre la barriga. Otros objetos indefinibles tallados en piedra y madera. El salón es un concierto de voces que murmuran, algunos, bastante artistas, brindan declaraciones a la prensa. Pero, la gran mayoría de los asistentes ha comenzado a impedir el trabajo de los mozos que reparten el vino y los bocaditos, estos son abordados por desesperados apreciadores de la sensibilidad artística que, prestos, se apropian de vasos de vino y bocaditos, de estos últimos a manos llenas. Igual para eso están, los bocadillos digo, aunque ellos también. La gula no conoce de sensibilidades artísticas.

Es increíble ver a los mozos, ya preparados para este tipo de circunstancias, cómo elevan los azafates lo más alto que pueden para poder llegar, al menos con la mitad del contenido, al fondo del salón. Nosotros nos divertimos observando todo, los desesperados asaltantes de mozos, sin que ello les reste sensibilidad hacia el arte, los grandes cultores de la escultura, que hinchan el pecho frente a una cámara de televisión y los académicos, vestidos con todo el atuendo del artista, (Boinas, anteojos de gruesos marcos, blancas y cuidadas barbas y manos siempre a la barbilla). Algunos minutos después, la extrema sensibilidad por el arte se manifiesta en los presentes, muchos de ellos han comenzado a dejar sus copas de vino sobre el pedestal de las obras, como si se tratase de la mesa de alguna chingana. El arte me harta.

Las copas, del público culto y sensible, sobre la obra en la noche de inauguración de la exposición.




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