miércoles, mayo 06, 2009

SOBRE CUESTIONES DEL CONCEPTO INDÍGENA

La intención de escribir y publicar este breve, e incompleto texto, responde a la necesidad de generar un diálogo que considero importante en relación a este tema, con la intención de ampliar, e incluso cuestionar, el concepto de lo indígena, a partir de las realidades que al respecto se presentan en nuestros países Latinoamericanos. Por tanto, agradeceré su colaboración con comentarios y recomendaciones de textos de autoras o autores, que en la actualidad se encuentren desarrollando el tema –en cualquier país-, para un mejor entendimiento del concepto.

REFLEXIONES SOBRE LO INDÍGENA CONTEMPORÁNEO

Basta con observar atentamente el devenir histórico de nuestros pueblos para hacerse la pregunta: ¿Qué ha pasado con lo indígena? (1) Podríamos decir que ha sufrido una transformación, la misma que no sabemos hacia dónde se dirige. Las poblaciones indígenas en América Latina han sido diezmadas sistemáticamente, en principio por el devastador avance del capitalismo, que ha sabido absorberlas despojándolas secularmente de sus postulados históricos, pero también por la construcción occidental vigente de lo indígena, que favorece la performativización de expresiones culturales en beneficio de intereses económico – coloniales.

Retomar la tesis desarrollada por Mariátegui, puede resultar algo anacrónico en la actualidad. (2) Se torna inaplicable teniendo en cuenta que a estas alturas del desarrollo de nuestras sociedades, quedan muy pocos ejemplos reales de poblaciones indígenas que no hayan sido absorbidas por el capitalismo en el ámbito económico y cultural principalmente. Y, aunque todavía permanezcan valiosos ejemplos de resistencia como el del pueblo Mapuche en Chile -y otros que por cuestiones de hegemonía de la información desconozco, pero de cuya existencia estoy seguro- es claro que un amplio sector de lo que hace algunas décadas se denominaba indígena, ha sabido insertarse, a veces por conveniencia y otras por necesidad, en esta estructura económica del capitalismo que tiene en la individualización de la propiedad –concepto históricamente antagónico para los pueblos indígenas- una de sus bases principales.

Lo indígena se torna exótico y pobre para beneficio del turismo y la cooperación internacional respectivamente. La industria turística actúa petrificando las expresiones culturales indígenas para venderlas al mejor postor. Por su parte, la cooperación internacional aprovecha la exclusión de la población indígena dentro del proceso capitalista –tanto en las ciudades súper pobladas a consecuencia de una migración desbordante, como en el campo despoblado por razón similar- para identificar problemáticas y elaborar proyectos de desarrollo que, por lo general, requieren de ingentes cantidades de dinero para su ejecución. Dinero que proviene de las naciones de capitalismo avanzado donde el concepto de indígena solo existe para aplicarlo, por lo general, fuera de sus fronteras.

Considero que en la actualidad el problema de lo indígena en Latinoamérica es principalmente cultural. Como resultado de políticas asistencialistas y la influencia mediática que moldea nuestras concepciones a partir de una homogeneización del pensamiento, se ha producido una inconsciente –aunque a veces más consciente de lo que puede parecer- visión jerárquica de la cultura, donde lo indígena se convierte en una cuestión de bárbaros y salvajes cuando se rebela, y exótica cuando se asimila. Es decir, o se lo ve con terror, o con una mezcla de nostalgia y pena, pero, difícilmente se lo acepta como parte activamente constituyente de nuestras sociedades.

La migración de las poblaciones indígenas a las grandes ciudades Latinoamericanas ha significado –Desde un punto de vista cultural más que económico social (Para comprobar esto solo basta ver en qué condiciones viven los migrantes indígenas en nuestras grandes capitales)- un estado de permanente evolución del concepto de indígena. Alrededor de esto gira el concepto occidental-retrógrado y anti histórico, que se ha convertido en la cara visible (Vendible) de lo que se entiende como indígena. Es precisamente la comprensión y el desarrollo de ese concepto de indígena que se genera en las ciudades, -en medio de asimilaciones y resistencias, de incontables fusiones, es decir en constante movimiento y transformación- lo que permitirá re plantearse lo indígena al margen de los discursos oficiales.

Hablar del regreso a la colectivización de la tierra para recuperar lo “realmente” indígena, es tan utópico como proponer que las ciudadanas y ciudadanos afro de Latinoamérica regresen al África para recuperar su cultura. Se construye a partir de una realidad. La cultura está en movimiento constante. Lo importante está en despercudirse de los conceptos que, a partir de un sistemático proceso de avasallamiento cultural, han sido asimilados en nuestros países Latinoamericanos, reduciendo a cuestiones exótico-nostálgicas o simbólicamente reivindicativas, todo lo relacionado al mundo indígena. Re conceptualizar lo indígena a partir de las nuevas formas de acción y relacionamiento que se dan en las ciudades –Bolivia se convierte en importante ejemplo sobre esto- y las circunstancias actuales en el campo, se convierte en tarea necesaria para aquellas personas que aún –a pesar de todo- consideran este tema como cuestión importante para el futuro de nuestro continente.






(1).- Tal vez esta pregunta debería ser cambiada por ¿Qué es lo indígena en la actualidad Latinoamericana?, antes de plantear lo que ha sucedido con el concepto. Sin embargo, para evitar perderme en reflexiones antropológicas –para las cuales no estoy preparado (lo cual no significa desconocer la importancia del cuestionamiento)- y, por el contrario, priorizar mis inquietudes y posturas actuales, he preferido mantener la pregunta inicial.

(2).- José Carlos Mariátegui. “Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana”. En el ensayo titulado “El problema del indio”, Mariátegui plantea, en contundente postura socialista, que el problema es principalmente económico más que cultural, educativo o moral. El autor dice: “La cuestión indígena arranca de nuestra economía. Tiene sus raíces en el régimen de propiedad de la tierra”.

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