jueves, junio 18, 2009

REFLEXIONES PEDAGÓGICAS NARRADAS...

Reflexiones pedagógicas narradas desde la ignorancia presentan a...

"EL MAESTRO IGNORANTE" en...

"Yo sé cuidarme sola"


He sido testigo de una conversación digna de ser compartida. Una señora, tal vez abnegada madre de familia, ha reunido en su casa a algunas amistades del salón de su pequeño Eduardo conocido como "Dito" para que los chicos y chicas entre once y doce años, pasen el día juntos. La señora cuenta la experiencia en una reunión, en la que me encuentro presente, en un tono masomenos parecido a este:

- Al final la idea era -cuenta esta señora- que Miguelito se quedara a pasar la noche en casa con mi Dito, ya que son amiguitos. Desde temprano estaban ya puestas las carpas.

En la reunión se encontraban otras, tal vez abnegadas madres de familia, que la escuchaban con atención y hacían preguntas de rato en rato. La señora continuaba.

- Estaba la chica esta del salón, ¿Cómo se llama la agrandadita esa?

Una señora da con el nombre que estaban buscando. Obviamente la madre o el padre de esa niña no estaban en la reunión.

- Clara. Esa chiquilla piensa como si tuviera quince años, !hasta se pinta las uñas!

Entonces las madres y padres de familia presentes en la reunión comenzaron a hablar de Clara.

- Si pues -dijo una de ellas- esa chiquita es agrandada, se hace sus peinados, camina toda así, y mi carlitos me dice que lo mira mucho.

- ¿A sí?, -dijo otra- mira que a mi tambien Miguelito me decía que esa niña no quería jugar con ellos y que tenía más amiguitos en grados superiores.

Luego de haber identificado a la niña, la señora continuó.

- Yo había quedado con la madre de esa niña...Clara ¿No?...bueno con la mamá de ella, para que venga a recogerla a las nueve, por que como solo se quedaba a dormir tu Miguelito -dijo esto mirando a la madre de Miguel- no podía quedarse esa chica a dormir en mi casa con los dos !Y en la misma carpa!.

Las señoras que acompañaban pusieron mayor atención a la historia. Yo encendí un cigarrillo y escuchaba atentamente. La señora continuaba.

- Cuando faltaba cinco para las nueve fui a la carpa a ver como estaban. Habían cenado ya juntos, se contaban chistes, jugaban, en fin, conversaban, pero yo siempre pues atenta a lo que pasaba, a lo que hacían, sobretodo esa Clara que ya sabemos que es agrandada. Entonces llego a la carpa y encuentro a la chica ¡Con el pijama puesto!, la muy atrevida había ya traído el pijama. Entonces le digo: Clarita, cámbiate de nuevo por que tu mamá va a venir por ti en unos minutos, no puedes quedarte a dormir aquí, mira que te quedarías sola con dos hombrecitos. Y ¿Saben lo que me dice la muy agrandada?

En ese momento pensé que la niña habría sido violenta tal vez con la señora, pero no, la respuesta que le dió la niña me dejó estupefacto.

- ¿Qué te dijo? preguntamos los presentes al unísono. La señora dijo:

- Pues me miró a los ojos la atrevida esta y me dijo: "No se preocupe señora, yo sé cuidarme sola".

No pude evitarlo y solté una tremenda carcajada ante la mirada de todos los presentes. Me miraron sin comprender y tras preguntarme de que me reía dije.

- Claro, los que NO sabían cuidarse solos, eran los huevonazos de sus hijos.


No hay comentarios.: