jueves, julio 09, 2009

PERÚ: 1.440 MUJERES MUEREN ANUALMENTE POR EMBARAZO

El informe de Amnistía Internacional titulado: "Deficiencias fatales: Las barreras de la salud materna en el Perú", desnuda la triste realidad del acceso a la salud por parte de mujeres pobres que viven alejadas de las grandes ciudades, las cuales por cuestiones de distancias no pueden acceder al servicio, y cuando lo logran, el servicio de salud que reciben es de muy mala calidad.

Esto sucede en un país que es mirado hacia afuera como un ejemplo de crecimiento en la región sudamericana, pues sí, esta cifra también es parte de nuestro crecimiento: 1.440 mujeres mueren anualmente en el Perú por problemas de embarazo, obviamente se trata de mujeres pobres, migrantes o indígenas.

Y cuando toda esta población sale a las calles, toma carreteras, o se manifiesta de alguna manera, aparece el presidente a decir:
"comunistas" "chavistas" "desestabilizadores" "antidemocráticos"...NO!!! Alan García, son los pobres que crea tu política de libremercado que no va de la mano con una seria política anticorrupción dentro del aparato estatal!!!

La corrupción del gobierno es la que no permite una adecuada reinversión social. El crecimiento del Perú del que se habla en la actualidad, es el crecimiento de lo invertido por las empresas privadas, en la práctica, ellos son el Perú, el país va bien cuando las empresas ganan. Y cuando los excluidos y excluidas de esa "bonanza" salimos a las calles, o escribimos artículos, somos antidemocráticos y estamos contra el crecimieno del país.

Pues si la muerte anual de 1.440 mujeres pobres es el crecimiento del país, ME MANIFIESTO ABIERTAMENTE CONTRARIO A ESE CRECIMIENTO.



Lea la noticia entera aparecida hoy en el diario La República:


Mortalidad materna en Perú aún es muy alta
Jue, 09/07/2009 - 07:40


Informe de Amnistía Internacional concluye que se debe a discriminación y pobreza. El gobierno no ha creado un sistema de salud que responda adecuadamente a las necesidades básicas de todos los peruanos.

Consuelo Alonzo C.

Aunque los datos oficiales del Ministerio de Salud refieren que en nuestro país mueren 185 mujeres por cada 100 mil nacidos vivos, esto no sería así. El último informe de Amnistía Internacional (AI), “Defiencias fatales: Las barreras a la salud materna en el Perú”, sostiene que según las Naciones Unidas (UNFPA) el número real de decesos sería de 240 por cada 100 mil.
Si se toma en cuenta que cada año nacen unos 600 mil niños, quiere decir que por lo menos mil 440 mujeres mueren en ese lapso por alguna complicación relacionada con su embarazo que bien pudo ser evitable. Esto mantiene al Perú como una de las naciones que más muertes maternas tienen en todo el continente americano.

En Chile solo se producen 16 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos, en Uruguay son 20; en Costa Rica, 30; en Cuba, 45, y en Venezuela, 57. En Argentina fallecen 77, en Brasil unas 110; mientras que en Colombia y Panamá 130.

¿Qué pasa entonces en nuestro país que mueren tantas mujeres? El documento de AI indica que se debe principalmente a las profundas desigualdades en la sociedad peruana; pero es la pobreza lo que determinará si un embarazo acabará con la pérdida de una vida o no. Resulta, dice el informe, que la distribución del gasto en salud es desigual y favorece sistemáticamente a las zonas costeras urbanas y perpetúa el abandono que sufren los departamentos rurales más pobres.

Pero, además, refiere AI, el gobierno aún no ha creado un sistema de salud que pueda responder adecuadamente a las necesidades básicas de una población dispersa, multicultural y en la que exista una pluralidad de lenguas.

¿Cómo cambiar este panorama? Pues AI agrega que podrían reducirse en gran medida las muertes maternas si se eliminan los obstáculos que impiden o retrasan el acceso de las mujeres a los servicios obstétricos de urgencia, obstáculos que resultan casi insalvables para las mujeres de comunidades excluidas o remotas. Como son la carencia de un protocolo del aborto terapéutico, pues su ausencia impide que muchas mujeres puedan –por ley–interrumpir su gestación a fin de salvar su vida o evitar un daño grave a su salud. O también las barreras económicas, físicas y culturales que impiden que las mujeres pobres del medio rural e indígenas accedan a un servicio de salud.

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