martes, diciembre 22, 2009

ASÍ LO DIJO...


"El fin de la utopía política y el fin de la utopía social me parece que es una evidencia. Es lo que está detrás del gran desplome del socialismo, de toda la noción de la sociedad colectivista. Pero yo no creo que el hombre pueda vivir sin utopías, creo que la sociedad no puede vivir sin utopías, sobretodo por lo que es la cultura nuestra, la cultura occidental es una cultura en la que la utopía ha sido tradicionalmente una protagonista esencial. Lo ideal sería que el desplome de las utopías sociales nos lleve a buscar la utopía en aquellas actividades donde no sólo no es perjudicial sino más bien muy positiva: por ejemplo en el arte, en la literatura, en la vida individual. En la vida individual la utopía es perfectamente respetable. Un individuo, si quiere ser santo o quiere ser demonio que lo sea; puede llegar a alcanzar una cierta forma de perfección que es lo que es la utopía. Eso debe ser estimulado, debe ser alentado, precisamente eso es lo que permite una sociedad liberal con un respeto absoluto hacia la privacidad del individuo, donde el individuo puede cultivar todas las excentricidades que quiera mientras no haga daño. Una de esas excentricidades puede ser la de la perfección, buscar la perfección; de alguna manera, en el sueño a través de las artes o de la creación artística o a través de la vida individual. Para mí lo ideal sería que el desplome de la utopía social lleve a nuestra cultura a estimular, a orientar cada vez más la búsqueda de la utopía en terrenos positivos, en terrenos donde no signifique violencia, donde no signifique terrible frustracíón, como significa siempre que se trata de buscar la utopía no para el individuo sino para la sociedad, para el conjunto, para la comunidad. No creo que la utopía vaya a desaparecer, la utopía es carne de nuestra cultura. Es decir, nosotros hemos sido formados dentro de esa tradición. Si los hombres la buscan en las novelas, en el teatro, en el sueño, no hay ningún problema. O en actividades como los deportes, la religión...; pero todo disociado de lo que es la historia, por que allí sí que la utopía significa inevitablemente violencia, destrucción, genocidio, represión, tortura. "

Mario Vargas Llosa.

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