martes, abril 07, 2009

ALBERTO FUJIMORI: 25 AÑOS DE CÁRCEL POR ASESINO...!!!


Fuente: La Vanguardia, editado por Voz Urgente.

Es probable que Alberto Fujimori pase el resto de su vida entre rejas. En un fallo histórico, un tribunal lo condenó a 25 años de cárcel (la fiscalía pedía 30 años) tras declararlo culpable de ser el autor intelectual de la muerte de 25 personas en dos masacres perpetradas durante su presidencia por un escuadrón del ejército. La sentencia pone fin simbólico a uno de los períodos más tenebrosos de Perú.


Fujimori, de 70 años de edad, saldría libre el 10 de febrero de 2032, ya que se tendrá en cuenta el tiempo que ha estado en la cárcel desde su captura en Chile el 7 de noviembre de 2005. El 21 de septiembre de 2007 fue extraditado a Perú.

La sentencia tendrá gran repercusión al ser la primera vez que un ex presidente constitucional latinoamericano es condenado por violaciones a los derechos humanos en su propio país. El fallo es ya un referente internacional al establecer el precedente de que el poder no puede ejercerse en forma autocrática, violando los derechos humanos del ciudadano.

"Este tribunal declara que los cuatro cargos por violaciones a los derechos humanos se encuentran probados mas allá de toda duda razonable y es condenatorio", indicó el juez César San Martín, presidente de la sala especial de la Corte Suprema. El fallo se adoptó por unanimidad.

La fiscalía había pedido 30 años de prisión para Fujimori por su responsabilidad en el asesinato de 15 asistentes, entre ellos un niño de 8 años, a una fiesta en la zona de Barrios Altos en 1991, y de nueve estudiantes y un profesor de la universidad La Cantuta, en 1992. Las matanzas fueron cometidas por el grupo Colina, un escuadrón militar de aniquilamiento que acusó a las víctimas de ser terroristas.

Fujimori también fue condenado por el secuestro del empresario Samuel Dyer y del periodista Gustavo Gorriti durante el autogolpe de 1992, con el cierre del Congreso.

Pese a que Fujimori tiene otras cinco acusaciones por corrupción, este caso de derechos humanos era el más importante al juzgar una época de Perú marcada por la violencia de las guerrillas Sendero Luminoso y MRTA y por la respuesta del Estado con violaciones de los derechos humanos, todo lo cual configuró años de horror.

La condena a Fujimori tiene un alto valor simbólico en un país como Perú que no ha cerrado sus heridas sobre la época de la violencia (1980-2000), durante la cual murieron 70.000 personas.

El alto tribunal aceptó el argumento de la fiscalía de que Fujimori era culpable de homicidio y secuestro en base a la teoría legal de la ''autoría mediata'', que señala la responsabilidad de quien comete un delito por medio de otro, y que ha sido aplicada en Argentina, en Alemania, y en el caso del presidente yugoslavo Slobodan Milosevic.

Según la fiscalía, Fujimori dirigió un ''aparato de poder'' destinado a ejecutar por medio del destacamento Colina, una guerra sucia para combatir a la subversión, lo que condujo a la comisión de crímenes y todo tipo de abusos.

El juicio ha mostrado que Fujimori confió demasiado en que su legado de diez años de gobierno le valdría para ser declarado inocente. Aunque sus ocho diputados en el Congreso tienen influencia política, el apoyo popular ha sido mínimo.

Fujimori argumentó ante el tribunal que gobernó en una etapa difícil y que llegó al poder cuando Perú era "un desastre". "Estuve en el infierno que instaló el terrorismo y tuve que gobernar desde el infierno; espero que los que me sentencien se imaginen ese infierno", dijo. La sentencia condenatoria a Fujimori fue calificado de "histórica" por diferentes sectores del país y el extranjero.

Alberto Fujimori ha sido declarado CULPABLE DE VIOLACIÓN A LOS DERECHOS HUMANOS
Foto: EFE


Para ampliar su información recomendamos la lectura de:
"Muerte en le Pentagonito" de Ricardo Uceda y,
El Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú"
Voz Urgente.


PARA PROTEGERNOS DE LAS LLAMAS




Hola, dijo ella sentada en la banca de aquel parque. Cuando volteé a verla, un impulso irrefrenable me llevó a tomar asiento a su lado. Es una linda tarde, dije por decir algo. Era invierno. Veredas humedecidas por garúa. Árboles sin hojas. Poca gente. Un gris de cielo habitando mi alma. ¿De dónde vienes? Pregunté. Entonces me envolvió en su mirar-sonrisa que acabó con todas mis defensas. Del lugar donde las orugas ya no pueden ser mariposas, dijo y me devolvió la pregunta. Y ¿Tú? De un lugar que no conozco pero al que algún día llegaré. Silencio. La lluvia menuda comenzó a caer sobre nosotros. Vi el cristalino correr de las gotas de cielo sobre sus mejillas. Entonces nos miramos, me tomó de la mano y comenzamos a correr. Pisamos charcos descalzos. Barro a la cara. Girando bajo la lluvia, mojados, solos y felices. Subimos a las copas de los árboles, jugamos en la tierra con lombrices. Con nuestras alas pintamos de colores el gris del cielo y un sombrero. Caminamos por todo el parque conversando con las flores, escuchando el cantar de caracoles, la alegría de mariposas, el silbar del viento en las ramas secas de los árboles.

Así pasaron los días de aquel invierno. Algunas veces me preguntaba de dónde pudo haber salido un ser así. Pero de tanto preguntar dejaba de vivir lo que acontecía. Al tiempo comprendí que era una parte de mí que se había desprendido de mi ser, y llevaba consigo las llaves de todas las puertas que yo jamás pude abrir. Nos hicimos pequeños, pequeñísimos, para caminar juntos por las hojas de los girasoles. Sobre alfombras amarillas andaban nuestros pasos despreocupados de todo.
Cada tarde volvíamos a la banca donde nacimos, para recordarnos que todo era real, que no estábamos muertos. Las gentes que paseaban por el parque nos miraban siempre con ojos de burla. Ella les sonreía vestida de mariposa cara de niña, y yo de infante marinero con pantalones cortos. Caritas manchadas de barro. Corríamos pequeños junto a las hormigas entre la hierba, la tarde en que el final comenzó. Acarició la muerte nuestras manos y exhaló su aliento sobre nosotros.

El fuego era voraz. Recuerdo que corríamos en busca de un lugar para protegernos de las llamas. Entonces el humo lo envolvió todo. Busqué por mucho tiempo sin hallar. Llamé durante siglos sin oír, pero ya no estaba. Y esta tarde, sentado en nuestra banca-cuna-vacía, observo todo sin ella, tan triste y desolado, tan luna violada en cielo sangre, tan nada. He venido aquí luego de caminar sin tiempo los rincones de este parque, para entender que ella vive en nubes naranjas, o en el cielo que la habita como felino en residencia silenciosa. Ahora la gente no se burla, me saludan como si fuera uno de ellos. Y sí, soy uno de ellos, sin ella.