viernes, enero 01, 2010

DE COMPRAS EN EL SUPERMERCADO

Por: Josefina Mata

Lo siento, no puedo resistirlo, soy una compradora compulsiva. No se trata de comprar por comprar, debe haber un necesario “feeling” especial con la persona a quien le compres algo, se trata, creo yo, de un lenguaje gestual, miradas, sonrisas, tonos de voz, innumerables pequeñas cosas que a una, como compradora, la hacen entrar en confianza con quien vende. Yo, que aprendí a comprar así, he sufrido un duro e irreparable golpe con la aparición de los “Supermercados”.

No hay nadie. Solo una y el producto, en una fría y silenciosa relación, mecánica, absoluta, que se repite tantas veces como cosas se necesite comprar. Un supermercado es un estudio de cine en pleno rodaje de una película futurista, es una mezcla de nave espacial y aeropuerto, pulcro y congestionado. De un orden a veces desesperante. Me pondré catastrófica: Los supermercados son una muestra diminuta de lo que será el nuevo orden mundial del consumo, en algunos años más habrán (esto imagino que ya debe existir) barrios supermercados, ciudades supermercados, provincias supermercados, países supermercados, donde comprar será la nueva forma de vida.

Curiosamente, a pesar de todo, no he dejado de ser compradora, solo que ahora prefiero (aunque cada vez cuesta más encontrarlas) comprar en pequeñas bodeguitas, de esas que están en grave peligro de extinción, donde aún se puede charlar con la vendedora, reír un poco, sin tener que escuchar una voz tan mecánica que parece salir de la caja registradora.

El supermercado mata lo humano del acto de comprar.








1 comentario:

Sofia dijo...

me matas josefina!, me hizo pensar en la estelita!