domingo, junio 27, 2010

JULIO / EL MUNDIAL / LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL / SUDAMERICA


Escribe: Tristán D'mar

JULIO


A Julio el mundial lo trastorna al punto de no saber diferenciar lo bueno de lo malo, el día de la noche, su casa de la mía. A primera hora de la mañana entra como un huracán, pone el café, enciende el televisor y no se mueve hasta que acabe el último partido, sufriendo y llorando como oriundo de cada país en disputa.

Hay que reconocer que Julio de fútbol sabe. En el segundo día de octavos de final ha acertado en todos sus pronósticos de clasificación a cuartos, y aunque aún quedan varios partidos por jugar, el hombre ya sabe quien será el campeón mundial. “Pero no lo digo para evitar la mala suerte”, me dice mientras se come el pedacito de uña que le queda en el dedo meñique de la mano izquierda luego del gol de descuento de México ante Argentina.

Se está bien en este bar. Luego de un par de canciones de Los Redondos, (Como para celebrar la clasificación argentina) algunas cervezas, y antes de comenzar a perder la cordura, suelto a Julio una de mis grandes preocupaciones con respecto a este mundial, con la esperanza de que él, en su calidad de amplio conocedor del tema, pueda darme una respuesta satisfactoria. “Oye…y ¿A qué se debe que les vaya tan mal a los equipos europeos?” Julio me mira sin mirarme, y luego de un eructo corto responde contundente “Ni puta idea”. Entonces aprovecho la ventajosa situación para explicarle mi teoría al respecto. (Es que Julio solo me escucha cuando se encuentra en ese estado de embriaguez).


EL MUNDIAL, LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL Y SUDAMÉRICA

Enciendo un cigarrillo, Los Redondos han sido reemplazados por Carmencita Lara, “En este bar hace tiempo que dejamos de escuchar cojudeces”, me dice el nuevo dueño devolviéndome el disco, pienso en cuánto ha cambiado esta ciudad.

Julio tiene la cabeza apoyada sobre ambas manos y un cigarrillo apagado que se debate entre sus labios y la mesa, me mira como queriendo ver dentro de mi a través de mis ojos. “Pues a mi me parece –acerco mi rostro al suyo para tener la certeza de ser escuchado- que no es problema de Europa sino de los países dependientes.” Julio sacude la cabeza, se yergue en la silla, recoge el cigarrillo que cayó a la mesa, lo enciende, se sirve un vaso y me pide que continúe, entonces me suelto. “Los países del este aún siendo eliminados mostraron buen nivel de fútbol, incluso Serbia ganó a Alemania, mañana juega Eslovaquia por su pase a cuartos, la dependencia que tienen ciertos países europeos de jugadores sudamericanos principalmente, les ha impedido formar selecciones bien armadas, fíjate España y su carencia ofensiva por ejemplo, cuántos goles se fallan, son como un Barcelona pero sin Messi. El caso de Italia ¿Cuántos jugadores sudamericanos juegan en sus principales equipos?, por depender tanto de ellos han desarrollado muy poco su propio fútbol en los últimos años y en este mundial se ven esas consecuencias, como el hecho de que todos los sudamericanos hayamos pasado a octavos de final”.

Julio ha secado el vaso y se sirve otro más, no dice nada, solo escucha, signo de interés, por segunda vez me dice solo una palabra. Continúa. “Y eso se parece a la cooperación Internacional que precisamente muchos de esos países europeos realizan en Sudamérica en el plano social, tal como su dependencia hacia nuestro fútbol no les ha permitido desarrollar el suyo, del mismo modo nuestra dependencia hacia sus proyectos sociales y obras de caridad social no nos permite encontrar nuestros propios caminos hacia el desarrollo, en todo caso ambas cooperaciones generan dependencia y quienes participan en ellas se forran de guita”

Remojo la garganta como esperando la reacción de Julio que se ha quedado mudo. De pronto se sacude como saliendo del letargo, saca dinero de su bolsillo y lo pone sobre la mesa. “Mañana ganan Holanda y Brasil” dice antes de irse sin respuesta. He pedido dos cervezas más y me puse los audífonos, he vuelto a escuchar a Los Redondos.

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