miércoles, septiembre 08, 2010

ADORMIDERA...


Acaso no es ese el sol que alguna vez brilló en el fondo más oscuro de nuestras almas

No es esa la nube que acompañó los pasos del triste caminante

Flor azul que creció en desierto blanco y negro

Adolorida esperanza se arrastra por áspera alfombra para llegar a los pies de un Rey sin rostro que en cada mano lleva una cabeza humana: La tuya y la mía

Gloria de la creación divina, trastocada sonrisa de atardecer rojo, acaso no es esa nuestra vieja canción sentada en aquella esquina oscura donde antes se cruzaban nuestros pasos y hasta donde hoy solo llega el gorjeo de gaviotas revoloteando en una playa vacía

Tristeza elemental

Mira, te dije, es el río que se levanta para abrazar al sol, la naturaleza se ama a si misma, pero tu continuabas escribiendo en el cielo con lápiz de color el nombre de lugares extraños en planetas desconocidos que no sé por qué me eran familiares

Ahora que la noche ha descendido hasta tus ojos y esa nube cargada de semen se ha posado sobre tu espalda para fecundar los campos por donde alguna vez rodamos durante muchos siglos en forma de días para llegar a la orilla del lago de espejos donde bebimos de nuestro reflejo para terminar abrazados a un ramo de rosas muertas que vaga movido por el ritmo cadencioso de las aguas. Dime ahora que nunca cada palabra fue un pedazo de alma que se desprendía de los ojos como ave ensangrentada rumbo al sol jardín para encuentros inesperados, dime que bailamos aquella pieza interminable con nuestros cuerpos líquidos en medio de este incendio avivado por sombras amorfas que nos cierran el paso, danza invencible pies alados ciudad vacía alma sin alas

Así pasamos los días jugando con nuestras muñecas rotas, dando de comer al gato, tratando de encontrar el secreto para tallar el sol en cada lágrima vertida durante todos estos años, reinventando los día sabiendo que lo bueno de los años pasados es que se fueron dejando lo mejor de nsotros, es por eso que el recuerdo existe, por eso ahora he querido detenerme en esta parte del camino, ahora que la tarde ha petrificado en el cielo espadas de fuego y siento sobre la piel pequeñas gotas de luz, ahora que el castillo es habitado por silenciosos seres con alma de crepúsculo, ahora voy a salir de esta casa vacía y caminaré nuevamente las calles escuchando bajo mis pies el crujir de las hojas secas, correré y saltaré en los parques como un niño más, feliz, sin casa a donde volver, aunque siga viendo en el cielo una extensión de tu mirada

Pero antes que acabe este día, antes que el frío vuelva a acurrucarse en el hueso y el gorrión de diamante cante melodías por componer bajo esta lluvia de murciélagos muertos, antes permíteme emerger desde el fondo de mi noche hacia el alba infinita de la vida, hacia los ojos de aquel astro ubicuo hecho de tiempo y miradas, aquel que alguna vez brilló en el fondo más oscuro de nuestras almas.


Ronald Vega




5 comentarios:

Emanuele Strapazzon dijo...

Compadre, me llevaste donde querìa llevar el lector, o sea, en el profundo de tu ser.
Felicitaciones, sigue escribiendo.
Emanuele.

Carlos R. Jáuregui dijo...

Que tal viaje por tu mundo "Sencillo" querido ronald! me quede sin aliento! Felicitaciones viejo! un abrazo!

[killa*] dijo...

q hermosos cristales se forman en mis ojos al leer este txto escrito con el alma...*

evohe dijo...

tratando de encontrar el secreto para tallar el sol en cada lágrima vertida... y tu iluminaste mi corazón querido camarada y te digo que ya encontraste el secreto para tallar el sol en cualquier lugar. sigue respirando.

evohe dijo...

tratando de encontrar el secreto para tallar el sol en cada lágrima vertida... y tu iluminaste mi corazón querido camarada y te digo que ya encontraste el secreto para tallar el sol en cualquier lugar. sigue respirando.