Cuenta hasta tres. Respira y, con dificultad, intenta incorporarse. Tiene la camiseta manchada de sangre y el cuerpo adolorido.
Cielo azul intenso.
Sol cenital.
Camino de tierra.
Bulla de gente a lo lejos. El miedo lo arrastra hasta unos arbustos donde intenta ocultarse.
Lo han visto.
Tiembla.
Lo rodean.
Gime.
Silencio. Dos hombres lo ponen en pie. Los demás lo miran extrañados. Traen agua y lavan su rostro. Adornan el cuello con serpentinas y le rocían mixtura. Antes de ponerse la máscara sonríe. Suena una matraca, la banda vuelve a tocar. Es Febrero y falta poco para llegar al socavón.
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