miércoles, marzo 09, 2011

BOLIVIA: ¿DÓNDE ESTÁ LA REVOLUCIÓN?

Escribe Julio Dalton


Lo que a finales del año 2010 se vio en la ciudad de La Paz, y otras importantes ciudades de Bolivia, fue algo que nadie se esperaba.

Mientras todos se preparaban para la celebración de las fiestas de navidad, el gobierno nacional, mediante decreto, tomó la decisión de quitar la subvención a la gasolina en el país, originando alza de precios que devino en descontento popular, que llevó a muchos ciudadanos/as a manifestarse en contra del llamado “gasolinazo” y el gobierno de Evo Morales.

Desde que Morales asumió el poder hace ya cinco años, ha tenido que enfrentar diversas manifestaciones contrarias a su mandato, muchas de las cuales han sido incluso actos de terrorismo y sabotaje financiados por la derecha boliviana, la misma que actualmente tiene a sus principales adalides viviendo exilios voluntarios, para evadir los procesos judiciales que tienen en el país.

El Porcentaje de apoyo popular con que cuenta el gobierno ha sido siempre amplio. Referéndums o elecciones, han sido ganados por el MAS (Movimiento al Socialismo) con gran ventaja frente a sus contendores. Por eso decimos que lo de finales del año pasado nadie se lo esperaba. Imposible pensar que en la ciudad de El Alto, uno de los grandes bastiones del MAS en el país, se quemaran imágenes de Evo Morales pidiendo su dimisión, lo mismo en Cochabamba (Ciudad donde Morales inició su carrera política). El mensaje ha sido claro: Evo, te queremos, mientras no subas los precios de la canasta básica.

El problema es que el gobierno sigue viendo fantasmas donde no los hay. Culpa, por ejemplo, a una derecha políticamente inexistente, de boicotear las “transformaciones” que se vienen realizando, creando enemigos para legitimar sus acciones. Pero con lo de diciembre del 2010, no pudo echar mano de ninguna argucia y solo le quedó retractarse. Antes de finalizar el año, el presidente derogó el decreto que eliminaba la subvención de los combustibles. No le quedó otra que retroceder frente al descontento popular.

La falta de autocrítica lleva al gobierno a endurecerse frente a sus detractores. Hace unos días aparecieron en el diario “Cambio”, periódico del estado, las declaraciones del presidente Morales, instando a sus seguidores a “identificar a los enemigos políticos”. Esto por las declaraciones que hiciera un dirigente del Consejo nacional de Ayllus y Markas del Qollasuyo (CONAMAQ), -organismo caracterizado por su amplio respaldo al gobierno-en las que pedía la revocatoria del mandato para el vicepresidente, Álvaro García. El titular de la nota en el periódico dice: “Gobierno ve plan derechista para desgastar a García y crear peleas”. Para el gobierno, cualquier tipo de fractura o discrepancia al interior de sus líneas, resulta ser un plan derechista. Si ahora se habla de “identificar” enemigos políticos, no sorprendería que mañana se hable de “purgas” o “limpiezas”, para garantizar la continuidad del “proceso”.

La nacionalización de empresas claves en el país, en rubros como las comunicaciones o los hidrocarburos, genera pingües ingresos al estado boliviano, ingresos que con gran dificultad se reflejan en una mejoría de la calidad de vida de los ciudadanos, esto debido a la poca capacidad de gestión que impera en el aparato estatal, lo que lleva a un inmediatismo reflejado en bonos, que no es otra cosa que dinero que otorga el estado a sectores vulnerables de la población, como niños, ancianos y madres. La alta presencia de organismos no gubernamentales (ONG´s) en el país, cuyo dinero ocupa gran porcentaje del presupuesto nacional, ya dice mucho de cuánto le falta avanzar al estado boliviano para lograr esa “revolución socialista” que tanto predica.

Pensar que la liberación del individuo será obra del estado o de algún organismo internacional, es una de las grandes falacias generadoras de dependencias, que terminan siempre beneficiando a unos cuantos que, irónicamente, aparecen como los grandes defensores de los intereses de las mayorías. Frente a esto, la necesidad de auto organización y acción crítica, se convierten en pilares fundamentales para superar ese borreguismo sobre el cual se erigen el estado y la democracia burguesa.

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