domingo, julio 31, 2011

ACERCA DE "EL MÉTODO"

Escribe: Josefina Matta

He visto esta película por tercera vez. La primera me había llamado mucho la atención la construcción psicológica de los personajes, y las dos siguientes pude profundizar un poco más sobre este tema.

Me parece aceptable, dentro de lo obvio, que Julio sea el primero en salir de la competencia. Claro, alguien como él, que prefirió el despido de 200 trabajadores de una planta, y largas discusiones con los ejecutivos, para evitar que se derramen residuos tóxicos en un río, no podría entrar en una competencia donde la obtención de “resultados” empresariales se convierte en algo que está por encima de cualquier cosa, incluso de la ética personal.

Lo que sucede con Mónica es aleccionador. La mujer mayor de cuarenta años que se ofrece, al igual que nieves -de casi veinte años menos que ella-, como madre de los hijos de los que habiten el bunker luego de la destrucción del planeta, se encuentra de pronto con la dureza de una sociedad donde la mujer es la primera en sentir sobre ella la discriminación que genera el paso del tiempo. Y este encuentro tiene una dureza descomunal en las palabras de aquel apuesto e inteligente joven, reflejo del triunfador de la sociedad contemporánea.

La idea de ser la madre en el bunker es primero de Nieves, la joven mujer tan segura de su belleza como de su inteligencia. Antes de plegarse a esta propuesta, Mónica se ofreció como la cocinera. Ambas mujeres se proponen para tener hijos y cocinar ¿Los dos grandes anhelos de la mujer en el mundo de la competencia?

“El macho Ibérico” tiene un valor importante: a él nadie lo saca de la competencia. E incluso se da el gusto de mirar a los ojos de Nieves, quien ríe como siempre segura de una juventud que en este mundo cada vez dura menos, y decirle: ¿Qué harás cuando tu sonrisa se convierta en una mueca? Claro, es un machista desagradable, pero me da la impresión de que sabe bien dónde está y hasta que punto puede ceder en este juego.

Aquel inseguro, el que termina delatando la ficción de “el topo”, es de los que de tanto querer estar en algún lugar, terminan sin estar en ninguno. Hundido en sus inseguridades, a diferencia de Julio, incapacitado para acceder al salvaje mundo del cemento por sus criterios humanistas, este está descalificado por sus propias incertidumbres, ahogado en su ser acomodaticio y los vaivenes que este le genera. “Vuelva cuando haya aclarado sus ideas” le dice el topo, despidiéndolo así de la competencia.

De ahí en adelante “El macho ibérico” descubrirá que ha llegado al límite de lo soportable para él y se irá, entonces la competencia será entre las representaciones ----tanto masculina como femenina- del ser triunfador en el mundo de hoy. Joven, inteligente y bonito (Esto último según el canon imperante de belleza: delgado/a, atlético/a, blanco/, etc.)

Pero la pasada relación que existió entre ambos aparece como punto de quiebre dentro de esa feroz competencia por el “éxito” que plantea la película.

EL MÉTODO

DIRECOR: MARCELO PIÑEYRO

ESPAÑA, 2006

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