La inutilidad de las cosas
ha venido esta noche hasta mi ventana
para decirme que hay un paraíso en medio del infierno.
Pero mis ojos son dos manzanas de nylon
que caen del árbol de la incertidumbre a los dorados campos de la nada,
donde el viento es estrella pensativa en cielo ensangrentado,
y la vida campana rota de iglesia vacía.
!Oh voces inconscientes!
Permanezcan sentadas en esta estación donde el tren es mar sin fondo
para el naufragio de los sueños,
donde el canto de los pájaros no cabe en una caja de chocolates.
Hay una pequeña rajadura en medio del cielo,
desde ahí caen sobre mi cabeza los nombres de las cosas que amo,
hacia allá voy sin importarme lo que haya después / dejo todo para comprobar la existencia de la nada.
Silencioso huracán que ennoblece la vileza de una voz que canta al vacío
lámpara de sombra
que alumbra en la noche de los tiempos.
He visto una herida en el pecho de la luna,
hacia ella voy
en medio de la tempestad.
Tristán D´Mar
del poemario "Tormenta de tiempo"
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