lunes, abril 02, 2012

UNA MUJER FUERTE


Escribe Lisandro Murray.


No es bueno hacer la reseña de un libro. Muchas veces, confunden a quienes podrían haber tomado el libro sin más, e interiorizarse por sí mismos en el universo al que es invitado por el autor. Pero lo bueno es que no creo que haya una intencionalidad nefasta en el acto de reseñar. Tan solo interactúa una visión muy diferente a cualquiera, como tantas visiones hay por lector.

Entonces, que caradurés[1] vengo a practicar yo, para animarme a siquiera comentar este libro llamado Wara. Primero y principal me vi seducido por su nombre, nombre de mujer cómo las ciudades invisibles de Ítalo Calvino. Mujer fuerte imaginé, y así la perseguí página a página, hasta por fin encontrarla en el anteúltimo cuento de este libro. Así la deseé. Y ahí, al enfrentarme a ella, me di cuenta que el autor rompió con mis ideas en cuanto a lo de reseñar un libro se refiere. No era yo el que iba a inducir a ustedes, sobre un punto de vista, en cuanto a lo que Ronald Vega escribió. El mismo autor me estaba induciendo a mí. Creo que esa es la mayor virtud de Wara, un libro que se vale por sí mismo, lo que en estos tiempos ya es mucho decir.

Wara lleva la esencia del cuento latinoamericano, y ese fue otro de los motivos por los que me animé a reseñar este libro. Puedo verlo a Cortazar sonriendo desde alguna de las páginas, guiñándonos el ojo. E visto descripto, con singular maestría, esas escenas tan cotidianas de las tierras de Perú y Bolivia. Momentos que, tal vez para un argentino, pertenecen a un mundo extraño, a pesar de de la cercanía geográfica que tanto nos une. Vega logra una visión apartada de su entorno y de su propia historia, la mirada de un viajero. Los elementos fantásticos utilizados, no parecen más que la mera realidad. Otro gran escritor latinoamericano dijo que toda escritura es simbólica, qué importa que se hable de una ventana al mejor estilo de Benni y Calvino[2] o de una chola cantando para que nos comamos las lechugas. Es indistinto que utilice lo real o lo fantástico, el narrador amalgama cada una de las historias en una sola, logrando que hasta los finos toques de humor nos llenen de dolor y soledad.

En el último cuento del libro, no nos asombra que un payaso drogue niños para convertirlos en homicidas, eso tan solo es una consecuencia de la locura generalizada en la que vivimos. Una realidad oscura en que los niños son maltratados a diario. Pero Ronald Vega nos hace abrir los ojos. Nos clava esa astilla bajo la uña, una astilla afiladísima que toca el nervio justo para provocarnos una neuralgia de atención.



[1] Argentinismo: Acción de caradura (No tener vergüenza)

[2] Stefano Benni, escritor, dramaturgo y columnista italiano nacido en 1947 y Ítalo Calvino, escritor italiano nacido en Cuba en 1923, autor entre otros, de la trilogía medieval de “El Vizconde demediado”, “El barón Rampante” y “El caballero inexistente”.


Sobre el autor del texto:

Lisandro Murray nació un 4 de abril en la zona sur de Rosario, Argentina. Es fotógrafo, profesor de EGB y estudia Antropología en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. Colabora con artículos varios en revistas latinoamericanas. Prologó y coprodujo la crónica Kozmik Tango (EMR, 2009). Tres fotos de su autoría están incluidas en el libro Rosario, esta ciudad (EMR, 2010). Publicó su primera novelaSonderzeit, las rajaduras en el tiempo (Ediciones Soquete Terrorista 2011) Su correo electrónico es meltorme4@hotmail.com

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