domingo, octubre 21, 2012

...SEGUIMOS EN CAMINO!!!




Imágenes llegan a mi mente y lágrimas a mis ojos. Collique, Ermitaño, Comas, Supe, Huaral, todas las canchas donde estuvimos, las tardes de aliento interminable podían terminar ahí mismo, frente a esa hinchada que atónita observaba cómo errábamos el primer penal.

!vamos a seguir alentando carajo! Nadie lo podía creer. El partido terminó a cero goles y nosotros teníamos que ganar para pasar a la siguiente etapa, lo intentamos los noventa minutos pero nada, y ahora en los penales no comenzábamos con buen pie.

Rostros contritos a mi alrededor, miradas acuosas, ya casi no quedan uñas; el tiro de ellos no lo erraron y, luego de anotar nuestro segundo penal llega el momento, el punto de quiebre. No sé que intentó hacer aquel jugador del otro equipo ni me interesa saberlo, sólo sé que lo falló y que grité, gritamos, con la voz del alma, las manos hacia el cielo; miradas oblicuas que se buscaban y encontraban diciéndose “Vamos academia, vamos todavía”.

Entonces todas nuestras voces, pensamientos, la esperanza de un pueblo encarnó en nuestro arquero: Josué Castells. La banda era euforia, la tribuna repleta “Vamos muni carajo” gritaban algunos.

Aquí no puede terminar el sueño, no ahora, no esta tarde y tú lo sabes, tu siempre lo supiste Josué, por eso te plantaste ahí, como un niño gigante a punto de recibir su mejor regalo, un regalo para toda esta gente, para esos señores y señoras, niños, jóvenes, la banda y su alegría;  un regalo para el viejo que se me acerca y pregunta con voz entrecortada “¿Si se la tapa ganamos no?” qué podría yo decirle, qué podía decir nadie en ese momento; en ese mágico instante en que sólo tú hablaste por todos, porque sacando esa pelota dijiste, dijimos... SEGUIMOS!!!

Y qué decir ante tanta alegría, sobran palabras en medio de los abrazos, saltos y emociones, de todos, de esa gente que salta y se abraza, familias enteras, todos de pie, aplausos y vítores para todo el plantel, para todos esos jugadores que esta tarde, a pesar de lo difícil del encuentro, supieron pararse ahí con serenidad y profesionalismo, para decirnos que la franja todavía puede continuar el camino, que seguimos en carrera, que la academia vuelve a sonreír.