lunes, agosto 19, 2013

LA IDEA QUE NOS PARIÓ...

Escribe: Ronald Vega.



Aquí nunca ha existido una sala de exposiciones para obras de arte, jamás se ha convocado a un concurso, las bibliotecas son cementerios de libros, leer una pérdida de tiempo, ser diferente una condena. Entonces todo bien, o te amoldas o te jodes, nada de creerse pintor, o dibujante ni mucho menos poeta, qué es eso, de qué te va a servir en la vida, no ves cómo la gente normal estudia una carrera en la universidad (los que pueden, claro) o en donde sea y se consiguen un trabajo para ser hombres de bien.  Sí, de bien vestir, de bien comer, de bien beber. No todos quieren eso y por suerte muchos de los que no  lo quieren y se resisten a una vida en extremo aburrida, encontraron en el arte una razón para no matarse.

Sí, creer y apostar por el arte en este lugar. Solo mira alrededor y hazte una idea. No-hay-na-da que favorezca el desarrollo del arte. Cero espacios para la formación, menos para la promoción (comenzamos diciendo que jamás ha  existido una sala de exposición) y menos para difusión.  No hay nada. Cuántos artistas de tu barrio conoces. Ninguno. Y lo peor no es eso, lo peor es que creas que porque no conoces a ninguno simplemente no existen. Si ya lo dijo El Principito: lo esencial es invisible a los ojos.

“No teníamos agua para beber pero sembramos árboles”, esta frase de Leoncio Bueno grafica perfectamente el trabajo que un grupo de personas viene realizando desde hace algunos meses. Es simple, partimos desde el reconocimiento de nuestra condición migrante tomando quizá la característica más importante de esta condición: el comercio. Somos comerciantes, lo hemos sido desde siempre, nosotros inventamos los mercados, las paraditas, nuestros abuelos, nuestros padres han llegado desde la Sierra o la Amazonía, pusieron pequeños puestos, vendían, compraban, pregonaban. La idea del mercado siempre estuvo presente. Entonces, ¿Cabe quejarse de que no hayan salas de exposición, o editoriales que difundan a nuestros raros y escasos jóvenes interesados en la literatura? En fin, ¿hay que quejarse por que nadie da bola a los que se interesan por el arte en este lugar? Hay mil razones y más para quejarse, pero eso es tan inútil como no hacer nada.

Retomando la idea que nos parió como sociedad llevamos el arte a los mercados o creamos mercados para el arte. Medio kilito de poemas, un cuartito de comics, a cuanto salen sus cuentos casero, deme un solcito de cine clásico y así. Qué salas de exposición ni editoriales, si aquí todo es nuevo. ¡Adelante artistas Cachineros! ¡Volvámonos todos ambulantes del arte! A subir en los micros y vender pinturas, poemas, cuentos.

Por ahora llevamos nuestros trabajos a los mercados, a las calles, ahí donde debe estar cuando la cultura, el conocimiento en fin, no es rentable para la burocracia política embrutecedora. De ellos no cabe esperar nada. A las calles con todo nuestro arte. Generemos consumo cultural para resistir en algo la ley que nos domina: si embrutece es masivo.


¡A sembrar árboles en medio de este desierto!



Cachiner@s en acción...