martes, enero 07, 2014

SAN PEDRO DOS VECES APALEADO


Hubo un tiempo en el que Jesús y Pedro regresaban a la Tierra para ver a los hombres un poco más de cerca. Se hacían pasar por simples jornaleros y los contrataban para la siega. Una tarde llegaron a casa de un campesino que, señalándoles un jergón situado en un rincón de su granero, les anunció:

- Mañana a las seis en punto en pie.

   Pedro observó el jergón y se dio cuenta de que la pared contra la que estaba apoyado estaba húmeda y enmohecida. Así que le dijo a Jesús:

- Jesús, como ves en este granero hay mucha corriente de aire. Deberías dormir al lado de la pared, y yo me pondré junto a ti para protegerte.

   Jesús le respondió con su famosa frase:

- Tú lo has dicho.

   Así pues, se instalaron para pasar la noche. Pero al día siguiente, a las seis en punto, Jesús y san Pedro, poco acostumbrados al trabajo del campo, todavía dormían a pierna suelta. Por eso cuando el campesino llegó y los vio allí remoloneando, se puso furioso, cogió un mayal que estaba en el suelo, agarró al primero que pilló -san Pedro- y lo molió a palos. 

   Después Pedro y Jesús se fueron a trabajar, y por la noche regresaron exhaustos, y Pedro con el cuerpo lleno de moretones. Pero Pedro, previendo que al día siguiente aún les costaría más despertarse, se adelantó y le dijo a Jesús:

- Jesús, voy a decirte la verdad. Este muro está húmedo y podrido. Si quieres, esta noche seré yo quien duerma contra la pared, y tu te pondrás a mi lado, y así yo te protegeré. 

   Una vez más Jesús respondió:

- Tú lo has dicho.

   A la mañana siguiente, otra vez lo mismo. El campesino los vió dormidos, cogió el mayal, se acercó al jergón, cogió al primero que pilló -Jesús- y estaba a punto de golpearlo cuando de pronto pensó:

- !Un momento! !Justicia! Ayer fue este quien recibió...

   Entonces soltó a Jesús y se abalanzó sobre Pedro por segunda vez.

   Más tarde, cuando volvieron a ponerse en marcha, san Pedro le dijo a Jesús:

- Si lo he entendido bien, haga lo que haga siempre seré yo quien reciba los golpes.

- No -respondió Jesús-. No si te quedas en tu sitio.    



Tomado del libro "Cuentos de los sabios judíos, cristianos y musulmanes" de Jean-Jacqes Fdida. - ED. Paidós - 2006

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