viernes, agosto 01, 2014

EL REY DE LAS EXTREMIDADES - RADIOCABEZA





Qué importantes son las puertas. Esas de las que una vez cruzadas es imposible volver a estar del otro lado, esas que solo se pueden cruzar una sola vez. Qué importantes son las puertas cuando estamos dispuestos a pasar por ellas. Y, despues de hacerlo, las cosas se dejan ver de otra manera, ya es imposible mirar igual.

Escribe: Ronald Vega



Todos hemos cruzado una puerta alguna vez; pasar al otro lado. Cuando eso sucede miramos curiosos lo que nos rodea cuando el lugar es nuevo, incluso cuando es un lugar que conocemos, siempre, por más leve que sea, hay un cambio de actitud en el momento de cruzar una puerta. Los primeros pasos luego de pasado el umbral son, al principio, cautelosos cuando el lugar es desconocido (todas las puertas de las que hablo ahora conducen a lugares desconocidos) pero despues comenzamos a pisar firme nuevamente, hasta que cruzamos otra puerta.

Cruzar una puerta es estar en movimiento y estar en movimiento es estar vivo. Hoy quería escribir sobre un disco y me encuentro escribiendo sobre las puertas y siento que es porque estoy en movimiento y siento que no tienen por qué estar enfrentadas ambas cosas: puedo hablar del disco y de las puertas. Incluso a la misma vez.

Entre las cosas nuevas que encontré algún tiempo despues de pasada mi primera puerta fue un disco que titulaba Kid A. Lo recuerdo bien: nos reuníamos con un grupo de amigos para escucharlo como si fuera un acto místico. Por mucho tiempo hicimos de ese acto una suerte de sesión secreta unicamente reservada para ciertos iniciados que invitábamos a nuestras sesiones luego de una rigurosa selección. Éramos así, no podíamos revelar nuestro secreto a cualquiera.

Han pasado casi quince años de eso. Con muchos de ellos no me he vuelto a ver, con alguno sí y comprobamos que es imposible regresar por una de esas puertas cuando ha sido cruzada.

Lo que sí es posible: girar la vista en el tiempo, como cuando de pronto alguien o algo te hace falta, y preguntarte ¿Qué habrá sido de? Lo hemos hecho alguna vez, lo hice hoy.

Y fue así como llegué a "El Rey de las Extremidades", que con toda su actualidad, con ese no parecerse a sus antecesores y sin embargo tener algo de todos, con esa cadencia tan propia, me trajo estas evocaciones, estas reflexiones sobre las puertas y las sociedades secretas que se forman cuando  aún no se llega a los veinte y se ha cruzado una puerta.

Cuando sabes qué ha sido de, descubres que en verdad no te interesaba saberlo, que lo importante es, a partir de ello, saber cómo el tiempo ha pasado sobre ti. Lo nada que te importan ahora las sociedades secretas ni la selección de inicados, cuando te encuentras con un viejo amigo como con una vieja banda -o viceversa- te encuentras contigo mismo o con lo poco que queda de lo que fuiste.

Luego de caminar junto al "Rey de las Extremidades" algo más de media hora, nos despedimos. Mientras caminaba a casa en medio del silencio me dije: qué importante es cruzar las puertas. 




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