domingo, octubre 19, 2014

¿QUÉ ESCRIBIR?




Quito a esta pregunta toda la escenografía literario-existencialista que podría tener. No hablo de literatura, hablo de un blog, no hablo de un blog, hablo de éste blog. ¿Qué escribir?, me preguntaba hace unas horas al recordar que es domingo y que me comprometí en publicar tres días a la semana.

Precisamente era ese uno de los retos de publicar periódicamente, me esperaba tener que enfrentarme a esta pregunta en algún momento. No sé qué escribir, pero lo que sí es qué no escribir: vanalidades. O lo que yo considere que lo sean. No leo blogs y no necesito hacerlo para saber que en todos lados se publican vanalidades. Tampoco pretendo el monopolio de la profundiad, ni siquiera creo en una posible profundidad de las cosas que escribo.

Ayer, mirando un documental sobre la vida de Stanley Kubrick, supe que él solía recomendar a la gente que le rodeaba que si tenían una idea fuerte, la intención de hacer algo, que lo hicieran sin tener que justificarse a sí mismos el por qué.

Artaud, Antonin Artaud, decía que escribía para rehacerse. Puede que el Qué escribir importe poco, al final lo mportante siempre será escribir.

Una de esas frases que jamás olvidaré me la dijo una mujer en una fiesta. La música había callado y nos encontramos los dos frente al equipo de sonido, la gente esperando que suene más música. Nos miramos, le pregunté ¿Y ahora qué sigue?, ella me sonrió, puso a sonar cualquier cosa sin preocuparse demasiado y me dijo: qué importa lo que sigue, lo importante es que siga.

Y así he ido, acompañado de esa frase desde aquella vez. Por eso ahora, mientras pensaba qué escribir me dije que lo mejor sería escribir. Claro, lo ideal sería tener un texto escrito unos días antes, trabajarlo, mejorarlo, quitar, poner, ampliar, reducir, todo ese tratamiento casi quirúrgico que se hace con los textos, y luego recién publicarlo. Pero eso es demasiada exigencia de organización para mí, que siempre he preferido más bien el impulso, la arcada violenta que te lleva a dejar salir eso que tienes dentro y empuja por obtener su propia existencia.

Ninguna de las miles de preguntas que podríamos hacernos al filo de la piscina antes de saltar al agua, nos servirán para hacer lo que tengamos que hacer una vez dentro, porque una vez ahí lo que menos necesitaremos serán preguntas nacidas de una realidad diferente a la que se vive. Las preguntas al filo de la psicina no servirán dentro de ella. Y, las respuestas que dentro de ella aparezcan no responderán a ninguna pregunta hecha al borde, antes de saltar. 

Hay casos en que las preguntas, sobretodo cuando son demasiadas y a veces innecesarias, nacen del miedo. En estos casos lo mejor será buscar las respuestas desde el hacer. No te preguntes más, me he dicho varias veces, y hazlo.

Y aquí estoy, cerrando este texto que nació de una pregunta y se acercó a una posible respuesta en su mismo desarrollo. Las preguntas se responden o descartan en el hacer.

¿Qué escribir? qué importa. Lo importante es escribir.

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