jueves, noviembre 27, 2014

LA CASA VACÍA



En un post de hace unos días que titulé El lugar donde viven los recuerdos, calificaba a estos lugares como pequeñas bombas de tiempo que en un momento inesperado estallan frente a nuestros ojos para colocarnos en el pasado.

Hoy me contradigo sin remordimientos. Me ha pasado que llegué a uno de esos lugares pero lo encontré vacío. La tristeza vive en esos lugares. Está la casa pero no el recuerdo. ¿Qué hacer entonces? 

No se puede forzar el recuerdo. Escucho una canción por vez primera y de pronto siento que siempre estuvo ahi, que la conocía de toda la vida y que está asociada por alguna razón a un momento importante que no logro recordar.

Entonces no es cierto que los recuerdos tengan casas sino que las casas tienen recuerdos, o no los tienen, como en este caso. Pasa tambiém que primero se da con el lugar y más adelante vendrá el recuerdo que lo habitará, o es un lugar para todos los recuerdos, pero ahora  no llega ninguno y sigo pegado a la canción.

Puede ser que uno mismo sea el recuerdo. Que no haya nada más que esperar, que en ese momento se está gestando el recuerdo que habitará ese lugar; un recuerdo nuevo, un recuerdo que pasa en este preciso momento, un presente que se gesta recuerdo en ese lugar, en esa canción.

Hay en la canción algo de inocencia, y sea tal vez eso lo que de alguna forma conecta con ese momento de inocencia por el que todos alguna vez hemos pasado, esa cierta pasión por la tristeza y el sufrimiento que se tiene en la dolescencia. 

La casa está vacía, no hay un recuerdo específico pero sí una conexión, creo, con una etapa de la vida. 







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