jueves, diciembre 04, 2014

MINUTO 80





Chalpón 2 Álamos 1. El negro Candela (que así es su apellido), acaba de cometer falta alevosa contra Junior, hábil y joven delantero del Álamos. La falta fue innecesaria pero cerca del área. Al padre de Junior lo toman entre cuatro para que no entre a la cancha. Sólo Junior, en su dolor, sabe el por qué de la agresión; las palabras de la hija de Candela aquella tarde en su casa se lo advirtieron. No Junior aquí no, mi papá nos puede ver. El muchacho intenta pararse pero no puede, la pierna no le responde. Hay que sacarlo, dice el Burro, su entrenador. Entran dos hombres a la cancha, uno toma a Junior de los pies y el otro de los brazos, lo sacan. No hay tiempo que perder. Gallo se apresta a patear el tiro libre, es su fuerte. Desmárcate y espera la pelota, dice el Burro al flaco Curringa, que entra por Junior. Gallo mira la pelota, luego el arco, avanza, patea, gol. Tras la línea de cal, del lado de los Álamos todo es alegría. Hay una bandera que dice Don Juancito Vásquez Presente, en honor al fallecido fundador del club, padre del Burro. Del otro lado, el Chalpón ha traído a la cancha una réplica de su Santísima Cruz. La Tablada está vacía, todos están tras la línea de cal marcada sobre tierra. Final de campeonato. Las banderas de los equipos participantes flamean sobre maderos alrededor de la cancha. Las mujeres gritan ¡Cachudo! a los del equipo contrario, los hombres, convertidos en entrenadores, beben cerveza y dan órdenes a los jugadores. De un parlante a todo volumen nace la voz de Héctor Lavoe: “Todo tiene su final, nada dura para siempre, tenemos que recordar que no existe eternidad…” El padre de Junior amenaza a Candela, este desde la cancha responde con gesto obsceno. La pelota en el medio.  Minuto 85. Partido empatado. Jugadores sudorosos, agitados, piernas y brazos magullados, algunos sangran, la cancha es de tierra y cascajo. Pajarito, el arquero del Álamos, es bizco. Toma la pelota y con el otro brazo hace gestos ¡Arriba carajo! ¡Todos arriba!, grita. El Burro: ¡saca de una vez mierda! Todo el Álamos en cancha del Chalpón, Pajarito lanza la pelota hasta el otro lado, la defensa rechaza. El último hombre del Álamos es el Toco, hijo menor de don Juancito; para la pelota, avanza unos pasos ¡Suéltala! gritan todos desde fuera. Toco parece querer llegar solo hasta el arco rival. Pierde el balón. El que se la quita es mucho más joven que él. Pajarito sabe que no le queda otra y comienza la carrera, el chiquillo se la levanta sobre la cabeza, un sombrero. Pajarito voltea y empieza a correr hacia el arco, el tiro no es muy fuerte y logra atrapar el balón antes que cruce la línea. Todos: ¡Uffff!  ¡Vamos Gordo! ¡Adelante!, el Burro grita a Óscar y le señala el arco contrario incitándolo a buscar el gol del triunfo. Oscar Tipián es el Gordo Quiche, esta tarde en el barrio, antes de venir en caravana a la cancha, le pedí me regalara su camiseta al final del partido. Sólo si ganamos, me dijo. Minuto 87. El Álamos no da tregua, Chalpón se defiende en espera de los penales. Quiche, que es hábil y rápido a pesar de su peso, toma la pelota en el medio de la cancha, Curringa está desmarcado por el lado izquierdo y la pide, el Gordo se la toca y corre al centro del área, Curringa entiende y desborda por el lateral, el negro Candela va hacia él, se barre directo a la pierna, el jugador del Álamos salta hacia adelante con la pelota y Candela pasa levantando polvo por debajo de sus chimpunes, cruzando la línea hacia donde está Junior, que no ha podido ponerse en pie desde que salió del campo. Candela, que parece haber zanjado el problema, se incorpora rápido y va tras el flaco, que lleva la pelota en diagonal hacia el arco del Chalpón. En el área, cerca del punto de penal, Gallo la pide, el flaco se la pone alta y la pelota pasa rozándole la cabeza, pero a un costado, confundido entre los defensas del Chalpón, está el Gordo Quiche, que con la pierna convertida en bazuca lanza tremendo cañonazo: Gol. Golazo. ¡Gol Carajo! Grita el Burro y con los brazos en alto se mete a la cancha, tras él todos. Don Juancito Vásquez Presente entra flameando. Lavoe: “Oigo una voz que me dice: todo tiene su final…” Yo voy directo a Óscar que me da su camiseta. Los del Chalpón entran con su Santísima Cruz en busca del árbitro que asustado pita el final. Hay polvo por todos lados. En medio de la cancha el padre de Junior se agarra a puñetes con el negro Candela, mientras la hija de éste, que ha cruzado la cancha de lado a lado, se acerca a Junior que todavía no puede tenerse en pie. 


 Ronald Vega

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