martes, diciembre 30, 2014

VOCES



Todavía tengo grabadas en los oídos las voces que bien conocemos. Hasta ayer las pude escuchar después de mucho tiempo. Estuviste presente en todo momento, tienes que saberlo.

Había pensado escribir un texto de disculpas con los lectores por la desaparición de estas dos semanas, al final concluí que todo el mundo tiene derecho a la desaparición.

Escriban en un papel el nombre de la persona a quien más quieran, dijeron, y péguenlo sobre el muro. Luego ordenaron que todos saliéramos del salón. Cinco minutos después volvimos y los papeles con los nombres escritos estaban pisoteados y arrugados en el suelo.

Eso no fue lo peor, hubieron papeles que habían desaparecido. El mío entre ellos.

No hay texto de disculpas, ni tampoco lectores. Este espacio nos pertenece a partir de ahora, siempre nos perteneció aunque no lo supiéramos. Hoy más que nunca.

Me consuela saber que estás ahí, pensando tal vez en esas voces. El mejor actor hace mal el papel de sí mismo: observador que evita ser observado, oidor al que nadie escucha.

Aquí comienza nuestra historia una vez más. Como antes, como siempre, el eterno intentar hasta que vuelva a leer el nombre sobre el papel.

Hay algo de esperanza en todo atardecer ¿no te parece?




 Foto: Ronald Vega.




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