jueves, abril 24, 2014

AYACUCHO: LO QUE NOS DEJA LA SEMANA SANTA




Si un hombre de 67 años es embestido por un toro y a raíz de esto termina hospitalizado con una herida profunda en la ingle, es normal, total nadie lo mandó a estar ahí. Si luego de esto la fiesta continúa como si nada hubiera pasado es también normal, total la función siempre debe continuar. Si un grupo de personas hace caso omiso a una ordenanaza municipal que prohibe la tradicion es normal, total no es la primera vez que se pasa por encima de la autoridad. Si la ciudad se convierte en un basural durante y despues de la fiesta, eso es más normal todavía, no recuerdo que alguna vez haya sido distinto; que las puertas de las casas como urinario público, que los periodistas exigiendo mayor control, que los progresistas condenando el turismo y los ambientalistas manifestándose contra el maltrato animal, todo eso es muy normal, será igual el próximo año y fue lo mismo en años anteriores. Pero, si en medio de estas tensiones aparece un pronunciamiento como el de la Asociacion Oficial de Jala Toros, eso ya deja de ser normal para convertirse en algo socialmente insalubre.

Veamos. Estas personas autodenominadas "descendientes de HUAMANGUINOS" (de aquí en adelante todas las mayúsculas son las del pronunciamiento) luego de una extensa explicación, que es más una justificación de la festividad que organiza, manifiesta sus profundos principios religisosos y la defensa de los mismos: "Preservemos las costumbres y dejemos de promover otras como la escenificación del VÍA CRUCIS, Ayacucho no necesita de teatros para declarar su fe, ni de actores indignos para representar a nuestro Señor Jesucristo." Su defensa de la religiosidad y la fe casi toca lo fanático: "Dejemos de pedir que los feligreses aplaudan en las ceremonias y procesiones, ya que son signos de fe y no un espectáculo que requiere albricias que lindan más con costumbres de escenarios y lugares de diversión que de costumbres realmente CATÓLICAS."

No es mi intención aquí poner en tela de juicio la fe de las personas que firman este pronunciamiento (aunque las firmas no aparezcan por ningún lado), intuyo que muchas de ellas son personas a quienes les tengo gran aprecio, el cual no me impide señalar y denunciar rasgos que además de ser peligrosamente extremistas y discriminatorios, manifiestan un inaceptable grado de intolerancia ante la diversidad cultural emergente. Esto se manifiesta con claridad cuando señalan que su asociación:  "RATIFICA Y DECLARA su incólume compromiso por preservar y cuidar la fe y costumbres de nuestra tierra, LUCHARÁ para recuperarla de la cultura chicha que ahora se vive y convive en nuestra tierra ayacuchana."  

Emplazo públicamente a los responsables de este comunicado, a aclarar en qué consiste su lucha contra la "cultura chicha que ahora se vive", pues considero que estos desagradables principios no hacen sino  detener el desarrollo cultural de una ciudad tan importante -y personalmente entrañable- como lo es Ayacucho.


Ronald Vega
Abril, 24 de 2014.