domingo, octubre 12, 2014

¡HUEVADA!




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Tengo una duda sobre esta palabra. A pesar de usarla desde que tengo uso de razón, aún no me queda clara la verdad sobre su origen. Algunas veces pienso que está relacionada con el órgano reproductor masculino, pero también creo que podría relacionarse con esas cosas poco concretas, digamos esas cosas que tienen la misma contextura que la de un huevo por dentro.

No estoy seguro si este vocablo se usa en otros países. Recuerdo haberlo escuchado en Bolivia, pero no con la amplitud de matices que tiene en el español peruano. En Chile creo que también se utiliza. Desconozco sus usos específicos fuera de las fronteras del país. En todo caso, ¿existe algo más apátrida que la palabra?

Y precismente, hace unos días, hablando con un buen amigo sobre las bondades de nuestra lengua, llegamos a esas palabras que bien podríamos llamar “comodines”, entra las cuales, de entre todas las existentes en el español peruano, huevada ocupa el primer lugar en el ranking de uso. Los siguientes días después de esta charla, hasta hoy que escribo esto, he pensado en esta bendita palabra, intentando hacer un breve manual de uso, que comparto a continuación:

1.- HUAVADA, referencia despectiva sobre algo. Por ejemplo, alguien llega a una reunión en su auto que está un poco maltrecho. El dueño de casa saca la cara por la ventana, observa, luego voltea y dice a los presentes: “vengan a ver en qué huevada ha venido Juan.” Todos se acercan, miran, ríen y uno le grita a Juan: “estaciona tu huevada por otro lado que está dando mal aspecto”. 
Un segundo ejemplo sería el día que Juan se compró una camisa algo curiosa. El primero que lo vió con ella puesta le dijo: “¿Y esa huevada de dónde la sacaste?”.

2.- HUEVADA, referencia favorable sobre algo. En este caso la palabra va precedida o antecedida, segun sea el caso, de un adjetivo. Ejemplo: Juan ha instalado un nuevo programa en su computador, se lo muestra a su amigo y éste le dice: “!Qué chévere esa huevada¡”. 
La necesidad de un adjetivo como refuerzo para estos casos, podria demostrar que el uso natural de esta palabra es el peyorativo.

3.- HUEVADA, referencia a cosas cuyo nombre exacto se desconoce o resulta tedioso nombrar. Ejemplo: mientras todos están trabajando, Juan ha decidido montar su bicicleta estacionaria como quien despeja un poco la mente. Al verlo, uno de sus amigos le increpa: “deja de una vez esa huevada y ven a trabajar”. Para estos casos, como se puede desprender del ejemplo, la palabra huevada simplifica la vida, agiliza la oralidad. Siempre será más práctico decir algo con una sola palabra que con dos. 
Último ejemplo sobre este caso: Juan, en una reunión, saca de su bolsillo un aparato que bien puede parecer un teléfono celular, un control remoto o un pequeño ladrillo negro. Alguien le pregunta de inmediato: “ ¿y esa huevada qué es?”.

4.- HUEVADA, sustantivo aumentado o disminuido. Ejemplo: Baño de bar. Juan está meando y entra otro tipo que mea a su costado y le mira de reojo el asunto. Juan sólo lo nota cuando, con cara de sorpresa y algo de picardía, el otro le dice: “mierda, que tal huevadaza”.
Segundo ejemplo. En el mercado. Juan está por comprar una manzana pequeña y su amigo le dice: ¿vas a comprar esa huevadita?

Hasta aquí el uso del vocablo Huevada, aplicado a objetos.

Existe tambien una dimensión metafísica -en su sentido más práctico- del uso de esta palabra. En este caso, Huevada, es también utilizada para señalar el mundo interior de alguien sin necesidad de especificarlo. La palabra, en estas ocasiones, va siempre antecedida por los posesivos “mi”, “tu”, “su”.

Por ejemplo, cuando no se sabe nada de alguien desde hace mucho tiempo, y se le pregunta a un amigo en común: ¿sabes que es de Juan?, el amigo nos responderá: “Sí, está bien, está en su huevada”. Sin necesidad de especificar, esa respuesta nos dice que el buen amigo está recluído en su mundo interior o en esas actividades que todos le conocen pero nadie comparte, esas cosas personales que todos tenemos. Este caso funciona, como ya se imaginarán, entre personas que se conocen bien.

Huevada, sirve también para marcar una diferencia ó una posición frente a alguien. Una forma de decir, yo no me meto en tus asuntos así me lo pidas, es decir: “tu huevada es tu huevada”. Entonces la persona entiende que sus asuntos son suyos y de nadie más, que no puede contar con su interlocutor. Esa sola frase aleja del otro cualquier idea previa de complicidad que hubiera intentado.

Por el contrario, cuando uno no quiere que alguien se meta en sus asuntos, o cuando quiere zanjar, sin perder la cortesía, la intención de alguien de meterse en su vida personal, le dice: “es mi huevada”. En este caso la frase se convierte de inmediato en una muralla china que rodea al sujeto e impide cualquier tipo de influencia e intervención en su mundo personal. En suma, una frase de protección

La palabra sirve también para rechazar cualquier argumento, explicación, acción o justificación, es decir, para anular el discurso de la otra persona. Es muy usado el “a mi no me vengas con huevadas”, que es un rechazo directo al discurso ó la acción del otro, pero también está el “a mi no me vengas con tus huevadas”, en este caso, el uso del posesivo en seguna persona hace referencia a un discurso que ya es conocido e incluso repetitivo, personaliza la frase y, porsupuesto, el agravio que esta pueda producir en quien la reciba.

Esta no deja de ser una aproximación al uso de la palabra Huevada. Es seguro que existen más ejemplos de aplicación de esta palabra en el español, (!hablas huevadas¡) no sólo peruano sino de América Latina -en España no existe- y estudios que aborden el uso de la palabra.

La duda inicial sobre el origen de Huevada no ha sido despejada aquí. Pero, observados los ejemplos, creo que su origen es más cercano a los testículos que a eso que ponen las gallinas.