martes, octubre 21, 2014

QUIÉN ESCRIBE...



Muéstrame el camino y me iré por otro lado.
Diógenes.

El libro titulado "Bartleby y compañía", de Enrique Vila-Matas, es un compendio de escritores que decidien en un momento de su vida abandonar la escritura, entregándose a un silencio prolongado que muchas veces les dura hasta la muerte. Es este uno de esos libros que jamás terminan de escribirse.

Conozco muchos casos sobre esto y no es fácil. No creo que se trate de una decidia general en estos escritores, tampoco de una suerte de sequía de la imaginación. No es fácil dejar algo que en algún momento se comprende como el motor de la vida, tampoco es fácil escribir por escribir. Esto contradice por completo el tema del post anterior, cuando decía qué importa lo que se escriba, lo importante es escribir. Una raya más al tigre.

La gente anda desesperada por publicar, muchos escritores son tan mediáticos como un rockstar, existe un trabajo llamado marketing literario, millones de libros se publican al año en el mundo, ninguna vida ni la suma de otras podrá alcanzar para leerlo todo, pero sobretodo no habrán las ganas de hacerlo. Recuerdo un escritor que dijo que no leía autores contemporáneos porque a su edad (casi ochenta años) no podía darse el lujo de perder el tiempo leyendo cualquier cosa.

El asunto no es sólo escribir, el asunto es hacerlo bien, y aunque sea ese un tema muy amplio, qué está bien y qué no, lo importante son las motivaciones que nos llevan a hacerlo, que también es otro tema muy amplio, al final se podría decir que todas las motivaciones son válidas. Yo no lo creo. Me viene a la cabeza la letra de una canción que precisamente se llama "los buenos y los malos": "...mire usted, yo me cago / en la relatividad / claro que hay buenos y malos / y los habrá / siempre los habrá..."

Muchos de los ejemplos citados en el libro de Vila-Matas, son de gente, como Juan Rulfo, que hciieron un par de libros buenísimos, al punto tal vez de comprender que era imposible superarse a sí mismo después de eso, y sea tal vez esa la razón que lo llevó a abandonar la escritura.

Del otro lado, hay gente que jamás debió escribir, aunque en el fondo todos tengamos la facultad de hacerlo.