jueves, octubre 30, 2014

PARALELOS DIFERENTES




Desde siempre aprendimos a convivir con la idea del tiempo como algo que hay que aprovechar al máximo. El tiempo es oro, nos han dicho, también escuchamos esa de la vida se pasa volando o cosas por el estilo. Y es verdad, en parte. Hay un tiempo que se podría llamar el de la vida cotidiana, minutos, horas, días, semanas, meses, años, y este está siempre asociado a metas por lograr, objetivos, cosas por hacer. Todo dentro de un tiempo, en tantos meses esto, en tantos años lo otro. Aprovechar el tiempo al máximo.

Se podría llamar una vida creativa al "tiempo" que se dedica a esas cosas que un hace por placer y que dan sus frutos, como la fotografía, la pintura, la música, etc. Aún asumiendo éstas como actividades de la vida cotidiana, el estar relacionadas con el quehacer creativo las diferencia con otras actividades diarias del tipo ir a trabajar o estudiar o cumplir con ciertas cosas de agenda. Las actividades creativas son diferentes a las actividades cotidianas, eso me parece claro.

Lo que no ha estado muy claro es saber cuál es el tiempo que define las actividades creativas porque, al ser diferentes de las cotidianas no pueden regirse por el mismo tiempo que éstas.

Puede ser válido para alguien programar la creatividad según el tiempo ordinario, es decir, terminar un cuento en tantos días, o un cuadro en tantas semanas, o una novela en tantos meses. Puede ser válido, aunque no sé si efectivo, el hecho de forzar la imaginación. Este argumento puede ser tomado como una buena justificación del ocio. Y estaría en lo cierto.

Sin embargo creo que en efecto, el trabajo creativo tiene un tiempo ajeno al tiempo de la vida cotidiana. Su tiempo, su fuerza, su libertad. Y cuando el tiempo ordinario se impone al tiempo creativo se pueden generar conflictos al interior de la persona, como la frustración producto de una sensación de desaprovechamiento del tiempo.

Entonces se mira el calendario y se dice por ejemplo cosas como en los últimos tres meses no he producido nada, no estoy aprovechando bien el tiempo. Nada más falso. No hay tiempo capaz de medir el trabajo creativo y menos puede hacerlo el tiempo cotidiano. Considero un error, que he cometido durante años, medir el trabajo creativo con el tiempo común de días, semanas, meses, años. El trabajo creativo tiene un tiempo propio sobre el cual no podemos decidir, uno propone, la creatividad dispone.

Aclaro que hablo de creatividad más no de inspiración, dos cosas que considero diferentes. La creatividad como fruto del trabajo. Picasso decía no creer en la inspiración, pero si en caso llegaba lo mejor sería que lo encuentre trabajando. Te puedes pasar el día entero escribiendo y no te saldrá ni una mínima idea para un cuento, o todo el día con la guitarra y no encontrarás una sola melodía por donde empezar una canción. 

Son tiempos paralelos diferentes, pero a la vez complementarios, la contradicción constante.