jueves, enero 01, 2015

EL BENJAMÍN



Hubo una vez un hermano, el menor de tres, que decidió desaparecer sin dejar rastro.
Los primeros años se supieron algunas cosas, que estaba por aquí y por allá, que trabajaba en esto ó aquello y, aunque siemrpe se tenía alguna que otra noticia sobre él, hubieron dos cosas que jamás se supieron: por qué se fue ni si alguna vez volvería.

Pasaron los años y las cosas que de él se sabían se fueron haciendo cada vez más lejanas y confusas. Uno de sus hermanos enviaba cartas a la única dirección que de él tenían, en un país extranjero no muy lejano de donde vivían. Ninguna fue jamás respondida. El otro hacía averiguaciones por todos lados sin obtener nunca información válida.

Un día llegó a casa de uno de los hermanos, una nota escrita por el consulado de su país anunciándoles que su hermano había muerto en el extranjero. En la nota se decía que éste había hecho familia durante un tiempo –tenía un hijo- `pero que en sus años finales devino alcohólico y terminó sus días viviendo en la calle.

Los dos hermanos lamentaron el resto de su vida la muerte del Benjamín. Decidieron no decir nada a su madre, condenándola así a la lenta agonía de la espera. 


 Foto de Ronald Vega.

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