lunes, agosto 31, 2015

PASO OBLIGADO



Leyendo el prólogo de un libro, encontré una palabra desconocida. La sensación de sorpresa fue inmediata, Nunca terminamos de conocer nuestro idioma. Lo peor estaba por comenzar: no tenía un diccionario a mano.

            Pero tenía el ordenador. Dudé, sabía que no encontraría un diccionario y aún así eché un vistazo a la biblioteca en espera del milagro. Nada. Me resistí por algunos minutos, con algo de imaginación podría hacerme una idea de lo que palabra podría significar, pero eso no sería conocer la palabra nueva.

            Busqué un diccionario en línea. Encontré la palabra, cerré la página y volví a la lectura del prólogo. Me quedé pensando en lo inevitable. Recordé una suerte de slogan que leí hace varios años referido a la tecnología de la información: “El conocimiento en un click”. Recordé lo que me había pasado hacía unos minutos, llegué, sí, llegué a saber el significado de esa palabra -¿Al conocimiento?,- en un click.

            El acceso a la información por internet funciona, pero no creo que lo sea todo. A lo que llegué, fue a dar con un dato que en ese momento necesitaba, nada más. La palabra conocimiento usada en aquel slogan siempre, hoy mucho más, me pareció exagerada. Internet será siempre el puente, jamás el destino.

            Es útil, cómo no, para aclarar dudas, encontrar datos, precisar fechas, incluso para escuchar hablar a gente que partió de este mundo hace ya varios años. Todavía me acuerdo la primera vez que vi una entrevista con Juan Carlos Onetti, era la primera vez que lo veía, físicamente, vivo, y lo escuchaba, hablaba, cobraba forma humana, podía ver sus gestos, maneras, cadencias al hablar, era él y prácticamente había resucitado, pero no era el conocimiento. Para conocer a Onetti hay que leer su obra y punto.

            Y así con todo. No se puede entender como cocnoimiento al simple almacenamiento de datos. Otro recuerdo. Un estudiante de colegio, el primero de la clase, hablando de César Vallejo. Datos, datos y más datos, nació en el año tal en la ciudad tal, se casó con tal, publicó tales y tales libros, murió en el año tal en la ciudad tal. Yo, el profesor. Lo observo, le pregunto: ¿Leíste algunod e sus libros? Responde: No. Pensé: entonces no lo conoces.

            El conocimiento no es cosa fácil y mucho menos se encuentra a un “click” de nosotros. El acceso a la información es solo eso, la posibilidad de tener datos, nada más. El conocimiento nacerá de la reflexión que hagamos de esos datos, que a su vez se mezclará con otras reflexiones que hayamos hecho en otros momentos, es decir con todo ese universo que cada uno tiene en la cabeza.

            Ahora quiero saber el signifcado de otra palabra. Pero para ello esta vez sí que cuento con un diccionario: diccionario manual latino español (Eustaquio Echauri). Busco conocimiento, que claro que no encontraré, pero doy con el sufijo que viene del latin: cônor. Significa: emprender, esforzarse por, tratar de.

            Cimiento es una palabra que todos conocemos.









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